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El Unicaja funde al Barça

El equipo malagueño, pletórico, fuerza el quinto y definitivo partido de la semifinal (77-66) y siembra de dudas a un errático rival

Satoransky, entre Suárez y Toolson. Ampliar foto
Satoransky, entre Suárez y Toolson. EFE

El Unicaja está empeñado en evitar una nueva final de Liga entre el Barcelona y el Real Madrid. Por el momento, lo que ha conseguido es forzar el quinto y definitivo partido, el domingo (17.00. Tdp), tras haber igualado la semifinal. Y de paso, ha empapado de dudas al equipo azulgrana, que empezó la serie como un huracán en el Palau Blaugrana y se ha pinchado como un globo en el Martín Carpena.

La imagen de Xavi Pascual desesperado en la banda escenificó el terrorífico juego que desplegó su equipo. Cuando no fueron las manos de mantequilla de Lampe, fue la absurda pérdida de balón de Deshaun Thomas o la indolencia en el rebote de todos los pívots blaugrana. El Barcelona quedó expuesto a un estropicio fenomenal, carcomido por el trepidante ritmo de juego del Unicaja. La intensidad y el acierto del equipo malagueño, pletórico, se tradujeron en todas las facetas del juego.

UNICAJA, 77; BARCELONA, 66

Unicaja: Granger (11), Stefansson (9), Kuzminskas (5), Will Thomas (7), Golubovic (4) –equipo inicial-; Gabriel (4), Markovic (5), Vasileiadis (3), Toolson (9), Carlos Suárez (6), Fran Vázquez (9) y Caleb Green (3).

Barcelona: Satoransky (12), Navarro (7), Hezonja (5), Doellman (2), Tomic (12) –equipo inicial-; Marcelinho (14), Abrines (0), Pleiss (3), Deshaun Thomas (6), Oleson (3), Lampe (0) y Nachbar (2).

Parciales: 20-14, 21-10, 14-16 y 22-26.

Árbitros: Pizarro, Pérez y Cortés.

Martín Carpena de Málaga. Unos 8.000 espectadores. 2-2 en la serie. El domingo, en el Palau Blaugrana, se disputa el quinto y definitivo partido (17.00).

No se trató de alardes individuales, de una extraordinaria inspiración de uno u otro jugador. El aplastante dominio del Unicaja se gestó en una superioridad absoluta, independientemente de quien estuviera en la cancha. No sufrió apenas altibajos el equipo de Joan Plaza. Todos sus jugadores aportaron casi por igual, con algún pico significativo como Carlos Suárez, que atraviesa por un magnífico momento de forma y acumuló 12 rebotes y ocho puntos, también Ryan Toolson, con nueve puntos en los tres tiros que lanzó, además de tres asistencias, o Fran Vázquez, con nueve puntos y siete rebotes. Pero todos aportaron, todos anotaron y los dos únicos que no capturaron rebotes, Toolson y Stefansson, aportaron asistencias

El escarnio de los blaugrana se centró especialmente en dos aspectos: el rebote, con la friolera de 18 capturas menos que su rival, y en los triples, con un 5 de 31, y un porcentaje del 16%. Xavi Pascual, tras la derrota en el tercer duelo, decidió cambiar piezas y dio entrada en el quinteto titular a Hezonja y Doellman en lugar de Deshaun Thomas y Lampe. A las embestidas iniciales del Unicaja, que salió a todo trapo, trató de responder el Barcelona con una salva de triples que no surtió el más mínimo efecto. Falló los seis primeros y no levantó el vuelo, ante un rival que de inmediato se cobró una ventaja de nueve puntos.

Unicaja dominó el rebote, perdió menos balones, presionó mejor en defensa. Navarro alargó su sequía hasta bien entrado el último cuarto. No había anotado en los dos anteriores encuentros y continuó sin hacerlo durante muchos minutos del cuarto. Tampoco lo consiguieron Hezonja, pese a su titularidad, ni Lampe, ni Abrines, y Doellman, uno de los teóricos puntales del grupo, se quedó en dos puntos, como Nachbar, y poco más Oleson y Pleiss. Un puñado de jugadores pasó sin pena ni gloria.

El Unicaja llegó a dominar por 20 puntos (44-24). Solo atravesó una pequeña crisis mediado el último cuarto, cuando se le atravesó la defensa en zona del Barcelona y cuando emergieron fugazmente Marcelinho y Navarro. El Barcelona se situó a siete puntos (59-52), pero a partir de ahí, Toolson, Fran Vázquez, Carlos Suárez y Granger volvieron a abrir una brecha importante y dejaron el partido visto para sentencia bastantes minutos antes del final.

El Barcelona dejó una pobrísima impresión en su paso por el Martín Carpena de Málaga y ratificó, como sucedió durante varias fases de la temporada, que es un equipo que suele desenvolverse muchísimo mejor en el Palau Blaugrana que cuando sale de su guarida. Sus tropezones han sido reiterados a lo largo de toda la campaña. Varias veces se ha conjurado y ha prometido propósito de enmienda. La última, cuando fue eliminado por el Olympiacos en los cuartos de final de la Euroliga. Desde entonces, no había perdido ningún partido, hasta que viajó a Málaga. Frente al mismo equipo al que ganó por 31 puntos un día y por 21 otro en el Palau Blaugrana, sucumbió con estrépito por dos veces en el Martín Carpena, irreconocible en su juego, fuera de onda.

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