La Roja tampoco alivia a Piqué

España vence a Costa Rica por 2-1 en un partido sin grandes alardes

Cesc Fàbregas celebra su gol, el segundo de España.
Cesc Fàbregas celebra su gol, el segundo de España.G. A. Moreno (Getty)

Después de sucumbir en los tres últimos amistosos, a esta España futurista no le cabía otra que apretar el colmillo para no atizar el pesimismo, tan crónico como desmemoriado, y sofocar el imprevisto incendio que se ha montado con Piqué. No era fácil, el cartel con Costa Rica no dejaba de suponer un cierto engorro. La Liga concluyó el 23 de mayo y son tiempos de remojo para la mayoría de los futbolistas. Las pompas acabaron. Un mínimo parón veraniego, y de nuevo a la faena para un amistoso con un viaje cansino al reto oficial con Bielorrusia del próximo domingo. A estas alturas de un calendario tan latoso, la Roja se ganó el aprobado general. Pero ni siquiera supuso un alivio para Piqué, súbitamente puesto en la diana de la hinchada. Así pasó la noche el zaguero catalán, sin perdón leonés por su chanza sobre el pincha discos del cumpleañero Cristiano. Fue pitado de principio a fin, con un ligero paréntesis a favor. Turbador. No se recuerda caso semejante, y menos por tan nimia causa.

España, 2-Costa Rica, 1

España: De Gea; Carvajal, Bartra, Ramos (Piqué, min.58), Bernat; Cesc (Isco, min.83), Koke (Cazorla, min.58), San José (Busquets, min.74); Vidal (Vitolo, min.46), Alcácer y Nolito (Silva, min.58).

Costa Rica: Keylor Navas; González, Umaña, Oviedo, Miller, Gamboa; Junior Díaz (Aguilar, min.81), Guzmán (Cubero, min.68), Borges (Saborío, min.89), Bryan Ruiz, Campbell, y Venegas (Vega, min.67).

Goles: 0-1. M. 4, Venegas. 1-1. M. 7, Alcácer. 2-1. M. 21, Cesc Fábregas.

Árbitro: D. Vukov (CRO). Amonestó a Gamboa (min.16) y Borges (min.75), de Costa Rica.

En esta exploración hacia la Eurocopa de Francia 2016 y con la mente en Borisov, Del Bosque alteró el espinazo del equipo y envidó de inicio por un juego más aperturista, con Nolito y el debutante Aleix Vidal por las orillas. Nada que ver con la Roja de juego hipnótico. Esta vez, más a la carrera. España, sin perder las esencias, se busca en otras facetas. El seleccionador también dio carrete a San José en el papel de Busquets, y ancló a Cesc por delante. Al navarro, improvisado medio centro en el Athletic, le cuesta dar fluidez al juego. Tiene carrocería de central y precisa dos toques como mínimo, un mundo. Tampoco Koke fue el catalizador necesario en ese puesto que le reserva Simeone en el próximo Atlético. Futbolista con mucho muestrario, el rojiblanco no termina de explotar con la selección, donde no tiene el mismo poso.

Con un equipo experimental, España se movió a bandazos. Despertó con el gol madrugador de Costa Rica, que no es un conjunto de cascoteros. Nada de telonero, es un equipo que compite con firmeza, como ya demostró en Brasil 2014. Es un cuadro versátil, que incide en sus virtudes –sobre todo la columna que forman Navas-Borges-Bryan Ruiz y Campbell- y camufla los defectos. Como en el último Mundial, Campbell, el velocista del Villarreal, se mostró como una avispa. Acelera como un jamaicano y no afloja jamás. Un vuelo suyo por la izquierda ante Bartra derivó en una asistencia para Venegas, al que nadie esposó. Un síntoma de distensión.

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No hubo tiempo para lamentos. De inmediato, Cesc dibujó un pase estupendo para Alcácer, que se infiltró entre los tres centrales “ticos” y definió como lo que es, un goleador nato, uno de esos futbolistas que en el área rival se sienten en la sala de estar. No tiene forro de ariete, pero es un lazarillo del gol, perita como pocos la portería adversaria. El tanto del valencianista sosegó a la Roja, que por momentos tuvo pulso, con Vidal y Nolito como agitadores por los costados. Con De Gea bien blindado, sin necesidad de manos pero muy fino con los pies, España tuvo mayor soltura hasta la diana de Cesc, bien concebida por Vidal, el nuevo jugador azulgrana, un tipo sin fin, de ida y vuelta, dale que dale. Su asistencia la cazó de mala manera Nolito, pero su remate mordido le cayó a Cesc, que embocó.

La trama dio un vuelco con la puesta en escena de Cazorla y Silva. Al toque, Costa Rica se agrietó más. Se sintió más cómoda cuando no tuvo que fijar vigilancias por los pasillos interiores. Con los “pequeños”, la Roja puso los focos sobre Keylor Navas, magnífico en dos intervenciones a bocajarro ante su compañero Sergio Ramos, al que dejó de piedra. Al equipo local le faltó puntería para cerrar el duelo. Eso sí, pese al riesgo de un marcador tan ajustado, no perdió el gobierno. Y cuando perdió gas encontró el flotador habitual de Busquets.

Con Silva y Cazorla también irrumpió Piqué, que jugó tan a rienda a suelta como Bartra. Pero en estos días pasmosos para él, Del Bosque, contrariado por el trato al central tras su chirigota con el DJ de CR, no se arrugó y dio plano al azulgrana. Al igual que el día anterior en el entrenamiento, la gente de León le recibió como al enemigo, de pitada en pitada. Muy chocante lo que parece haber anidado contra el azulgrana. Por inoportuna que pudiera sonar a algunos, no parecen tiempos de bromas. La piel está en flor, por más que en lo importante, el fútbol, España se lo tomara en serio en esta jornada de incordio por el calendario y la “causa Piqué”.

Sobre la firma

José Sámano

Licenciado en Periodismo, se incorporó a EL PAÍS en 1990, diario en el que ha trabajado durante 25 años en la sección de Deportes, de la que fue Redactor Jefe entre 2006-2014 y 2018-2022. Ha cubierto seis Eurocopas, cuatro Mundiales y dos Juegos Olímpicos.

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