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Dinámicas opuestas

El Barça, a una victoria de ganar la Liga, está en plena forma y el Bayern Múnich, diezmado por las lesiones, se motiva con el recuerdo del Oporto

Barcelona - Bayern
Xabi Alonso, tras uno de los goles del Barça en el Camp Nou el pasado miércoles. AP

El Bayern Múnich intenta reproducir ante la visita del Barça la misma liturgia que le llevó a remontar en cuartos de final contra el Oporto. El 6-1 de entonces, el doble de goles que en la ida disputada en Portugal (3-1), le valdría obviamente para superar al Barcelona. Ocurre que los alemanes perdieron en el Camp Nou por 3-0 y quien visita el Allianz Arena es posiblemente el equipo más en forma de Europa. A pesar de que las circunstancias invitan a la épica, muy propia por otra parte de los estadios de la Bundesliga, cuando se hablaba del milagro alemán, Guardiola reitera la necesidad de recuperar la calma y el control, “para jugar bien al fútbol”, llamamiento que no responde a las expectativas de la prensa más sensacionalista, que se pregunta por la identidad del entrenador del Bayern: ¿es el mismo del Barcelona?

Hay medios que sospechan que Guardiola está de paso, que no renovará el contrato que expira en 2016, mientras desde el club sostienen que el extécnico azulgrana es una figura capital para emprender la necesaria renovación del Bayern. El equipo ha envejecido y las lesiones han sido tantas que provocaron la dimisión del célebre doctor Hans-Wilhelm Müller-Wohlfahr. Las noticias que llegan de la enfermería continúan siendo malas: ni Robben ni Ribery, especialmente hábiles en el mano a mano, ni tampoco Alaba, decisivo para la salida del balón y la marca en zona a Messi, se recuperarán seguramente a tiempo para combatir mañana al Barcelona.

Hay medios que sospechan que Guardiola está de paso, mientras desde el club sostienen es una figura capital para emprender la necesaria renovación del Bayern

A Luis Enrique, por el contrario, le sobran jugadores, no tiene una sola baja después de recuperar a Mathieu y no necesitará administrar esfuerzos después de los últimos resultados de la Liga. A los azulgrana les basta con una victoria para cantar el alirón y el domingo visitan el Calderón con la intención de recuperar el título que el Atlético le ganó la pasada temporada en el Camp Nou.

Ocho veces semifinalista en las diez últimas ediciones de la Champions —fue eliminado anteriormente en 2007 y 2014— y ganador en el mismo período de tres de sus cuatro trofeos (2006, 2009 y 2011) —el anterior es de 1992—, el Barça aspira a conquistar el triplete en el estreno como entrenador de Luis Enrique. El poder de sus tres delanteros titulares, autores de 112 goles, le ha puesto en camino de conquistar el quinto título en los últimos siete años, circunstancia que avala la tesis de que el Barça dispone de una generación única de jugadores y de un estilo inequívoco que lleva la firma de Messi. El 10 funciona como goleador y como asistente, faro del plantel, más maduro que nunca, dispuesto a recuperar el Balón de Oro en propiedad de Cristiano Ronaldo.

La concentración es máxima en Messi y en el Barça. “Vamos a sufrir en Múnich”, ha anunciado Luis Enrique. “No cometeremos el error de pensar que ya estamos en la final de Berlín”. El parcial de los últimos siete partidos, sin embargo, avala el cartel de favorito de los barcelonistas: 25-0. El currículo del Bayern, semifinalista las últimas cuatro ediciones, campeón en 2013 y finalista en 2010 y 2012, exige mantener la guardia alta, y más si en el banquillo contrario se sienta Guardiola, el técnico que llevó al Barça a la cumbre de la mano de Messi, el futbolista que acabó en un abrir y cerrar de ojos con Neuer en el Camp Nou.

El factor campo está de parte de los alemanes

El Barça solo ha ganado dos de los nueve partidos que ha disputado contra el Bayern, ambos en el Camp Nou: 3-0 el pasado miércoles y 4-0 en los cuartos de 2013, cuando el entrenador azulgrana era Guardiola. Los barcelonistas no han podido con el equipo alemán en Múnich. Han perdido dos veces: 4-0 en las semifinales de 2013 y 1-0 en la liguilla de 1998. Y empatado otras dos: 1-1 en la vuelta de los cuartos de 2009 y 2-2 en la ida de las semifinales de la Copa de la UEFA de 1996, la última temporada de Cruyff en el Camp Nou. Queda para el recuerdo también el amistoso de la pretemporada 2013-2014 ganado por el Bayern de Guardiola: 2-0.

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