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La revancha de Messi

Los papeles se han intercambiado desde la última visita del Bayern: el Barça está en plena forma y a los alemanes les torturan las lesiones

Messi, en el partido del Barcelona frente al Córdoba.
Messi, en el partido del Barcelona frente al Córdoba. AP

La última vez que el Bayern visitó el Camp Nou, el 1 de mayo de 2013, algunos aficionados del Barça se dieron media vuelta nada más llegar al estadio cuando se enteraron de que no jugaba Messi. El 10 se sentó en el banquillo con Dos Santos, Tello, Montoya, Alexis y Thiago. El argentino ni siquiera salió a la cancha y el Barcelona, desvencijado por las ausencias de Alba, Mascherano, Busquets y Puyol, huérfano del renqueante Messi, organizado alrededor de Song, encajó tres goles (0-3), uno menos que en la ida de Múnich (4-0). El equipo de Heynckes no tuvo piedad de los azulgrana en las semifinales de la Champions por más que el técnico alemán fuera homenajeado meses después en Barcelona como ejemplo de deportividad y por su interés por saber de la evolución de la enfermedad de Tito Vilanova.

Ahora es el campeón de la Bundeliga el que llega derrengado al Camp Nou. Alaba, Badstuber y Robben están lesionados, a Ribery le costará llegar a tiempo al partido del miércoles y también hay serias dudas sobre la participación de Lewandowski. No son jugadores cualquiera en el Bayern. El impacto de Robben en su equipo es hasta cierto punto parecido al que tiene Messi en el Barcelona. El holandés, doble goleador contra el Barça, es el jugador desequilibrante y su ausencia todavía pesará más si tampoco juega Ribéry. Ahora es Messi el que rebosa salud, convertido en el amo del Barça, capaz de repartir goles y asistencias y de regalar un penalti a Neymar como pasó en Córdoba.

La progresión de los defensas y medios ha sido capital en un equipo de delanteros

Aunque nadie en vida se olvidará de la muerte de Tito ni de la enfermedad de Abidal, y por tanto de la Liga de los 100 puntos, la hinchada azulgrana procura no recordar aquel calvario de lesiones, las rupturas constantes del bíceps femoral de Messi y el dolor por la eliminación de la Copa de Europa. Hoy los barcelonistas se felicitan precisamente por la buena gestión de la plantilla, por la recuperación de la cultura del esfuerzo, por el tono físico del equipo y por lo bien que Luis Enrique ha controlado los egos de tres delanteros que tienen vida por sí solos: Neymar, Luis Suárez y Messi. No hay un solo lesionado en el Camp Nou. Hasta Vermaelen está a disposición del entrenador, que por otra parte acostumbra a prescindir de Masip, Montoya, Douglas y a veces de Sergi Roberto.

La efectividad de los puntas y la excelente actuación de los porteros han sido el hilo conductor del juego. Al equipo le alcanzó al inicio con el dominio de las áreas para mantener sus opciones a los distintos títulos: hoy sigue siendo el menos goleado (19) y comparte con el Madrid la etiqueta de máximo goleador en la Liga (105). La novedad es el aumento progresivo del protagonismo de los defensas y de de los centrocampistas: Iniesta pasa por su mejor momento, es fácil organizarse a partir de Busquets y ya no se discute la versatilidad de Rakitic, capaz de rematar la jugada con goles como el de Córdoba o de defender la banda derecha cuando atacan Messi y Alves. Incluso Xavi ha sido capital en algunos partidos y tanto Rafinha como Sergi Roberto han cumplido en las jornadas de entretiempo o cuando ha sido menester refrescar al equipo en la Liga.

Sin Robben ni Alaba, el equipo de Guardiola pierde desequilibrio y salida con la pelota

Incluso se ha dejado de discutir sobre los centrales desde la recuperación de Piqué, la buena adaptación de Mathieu y la ya sabida solvencia de Mascherano, sin olvidar los minutos de Bartra. Y los problemas estructurales en la demarcación de lateral derecho también se han aparcado por el buen hacer de Dani Alves, el mismo que puso dos centros de gol en el Arcángel. No se duda de Jordi Alba, ni del papel de suplente de Adriano, de la misma manera que se alternan sin problemas en la portería Bravo —acumula la cifra récord de 21 partidos sin encajar un gol— y Ter Stegen. Acaso el futbolista más superado es Pedro porque ya ni el entrenador se atreve a tocar a Messi, Suárez y Neymar.

A pesar de la dependencia de Messi y de sus delanteros, el equipo ha ganado consistencia, equilibrio y juego coral por el crecimiento de los demás jugadores, los nuevos y los que ya estaban en la última visita del Bayern. La dinámica azulgrana es ahora mismo muy positiva y el Barça tiene ganas de revancha ante el campeón de la Bundesliga. La única vez que los azulgrana han ganado a los alemanes el entrenador era Guardiola. Hoy el técnico catalán es el técnico del Bayern. El momento y el contexto auguran que el miércoles nadie se dará media vuelta sino que no quedará ni un asiento libre en el Camp Nou.

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