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Ancelotti se queda sin recambios

El técnico del Madrid eleva el nivel de juego del equipo titular pero carece de banquillo

Modric pelea con Neymar por el balón durante el último clásico. Ampliar foto
Modric pelea con Neymar por el balón durante el último clásico. EFE

La última vez que Karim Benzema se quedó fuera del equipo titular del Madrid fue el 18 de octubre, en la visita al campo del Levante. Razones de fuerza mayor le impidieron jugar. Estaba enfermo y tenía fiebre. Desde entonces el francés no se ha perdido ni un solo encuentro. Incluso ha jugado lesionado. En los últimos meses ha sufrido problemas en un tobillo y en la espalda. Precisamente, coincidiendo con los peores partidos de Cristiano y Bale. Lo sabe el entrenador, Carlo Ancelotti, que le considera tan sumamente importante para que brillen los otros dos atacantes que no se puede permitir el lujo de sentarlo en el banquillo.

Ahora que Benzema está mejor de sus dolencias el equipo se refuerza. El Madrid lo notó en el clásico del domingo en el Camp Nou, hasta que el transcurso del encuentro pesó sobre su cuerpo sobrecargado. Si Ancelotti lo mantuvo en el campo fue porque no tiene un recambio de garantías. El caso de Benzema es sintomático de la escasez de sustitutos en el mediocampo y la delantera del Madrid.

Ancelotti ha demostrado en los dos clásicos de Liga que ha dado con la tecla de un equipo titular capaz de jugar muy bien al fútbol. Pero, más allá de los once nombres que la afición recita de memoria, solo Varane, Nacho y James le han proporcionado un rendimiento similar al que le ofrecen los futbolistas de primera elección. Chicharito no ha respondido como alternativa a los goleadores; Jesé parece desmotivado ante la inexorable titularidad de Bale; Illarra y Khedira se muestran mentalmente desvinculados de un club que les quiere traspasar; Lucas Silva, fichado en enero, es demasiado inexperto para hacerse cargo de un puesto tan crucial como el mediocentro; y Coentrão y Arbeloa, los laterales de reserva, han participado en algunas de las peores jornadas del Madrid esta temporada. El actual banquillo de Ancelotti parece notablemente memos dotado que el último banquillo de Mourinho en 2013, año en que el Madrid no ganó nada: Essien, Marcelo, Albiol, Varane, Kaká, Higuaín, Modric, Callejón y, eventualmente, Morata.

El entrenador italiano cree que las alternativas a Modric no ofrecen las garantías suficientes

La directiva sostiene desde que comenzó la temporada que el equipo cuenta con la mejor plantilla de su historia. Los mandatarios lo dijeron en el verano de 2014 como en el verano de 2013. Pero esta visión no coincide exactamente con la que tienen los técnicos. La falta de respuestas del Madrid al 2-1 definitivo del clásico, anotado por Luis Suárez en el minuto 55, se relaciona con la escasez de recursos que adivina Ancelotti en su banquillo. Sea por incapacidad del entrenador o porque no hay donde rascar, lo cierto es que los recambios del Madrid tienen mucho menos rodaje que los del Barcelona. Varane (1.342 minutos de Liga disputados), Lucas (279) y Jesé (223) contrastan con la experiencia acumulada de los hombres que Luis Enrique metió en el campo tras el descanso para asegurar la ventaja obtenida. Busquets (1.859) Xavi (1.294) y Rafinha (737) no solo conocen la Liga a la perfección. Los dos primeros son campeones del mundo.

Ancelotti no encontró más alternativa para intentar remontar que mantener a Modric en el campo hasta el minuto 87. El croata no disputaba un partido completo desde mediados de diciembre y no estaba en condiciones físicas de ofrecer su mejor versión. Pero jugó igual.

Ancelotti no concibe un equipo competitivo sin Modric porque no confía en lo que le puedan ofrecer en su lugar Jesé, Lucas o Illarra. La importancia de Modric se ha incrementado en la medida en que el Madrid transformaba su estilo de juego. Luis Milla, el ex mediocentro madridista, presente en el Camp Nou el domingo, se quedó asombrado. “Modric agiliza al mediocampo. ¡Acertó el 95% de los pases!”, dijo ayer.

Benzema jugó lesionado coincidiendo con el bajón de Cristiano Ronaldo y Bale

La evolución es geométrica. Basta con comparar la participación del croata en el clásico de Copa que jugó en la última temporada de Mourinho, la 2012-13, con su actuación del domingo. En 2013 dio un pase cada tres minutos y medio y participó en una jugada cada tres minutos. En el último clásico el croata dio un pase cada minuto y medio y actuó en una jugada cada dos minutos. Y eso sin estar físicamente en plenitud.

El clásico constató que el Madrid ha recuperado su mejor versión. La mala noticia es que le faltan elementos para resistir. Una lesión —por no decir un dolor de tobillo— puede dejarle sin gloria.

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