Un ‘príncipe’ bajo la guillotina

El Arsenal de Wenger debe voltear en Mónaco el 1-3 de la ida

Wenger, durante un entrenamiento del Arsenal.
Wenger, durante un entrenamiento del Arsenal.Charlie Crowhurst (Getty)

Cuando uno observa a Arsène Wenger, cultivado y elegante como un príncipe, técnico al que la osadía y el empeño en un método improductivo le han puesto en el disparadero, no es difícil imaginárselo en aquel célebre pasaje. Solo, calavera en mano, en una reflexión descarnada y existencialista. Pasan los años y su equipo, el Arsenal, sigue sin probar apenas las mieles del éxito. A excepción de la Copa inglesa lograda el curso pasado, su casillero de títulos en la última década aparece como un páramo, desierto.

Descarrilan año tras año los gunners y entre su hinchada vuelven a surgir la duda y a emerger la pregunta: ¿Ser o no ser? ¿Creer o no creer? En esas están otra vez los londinenses, a los que la guillotina europea les amenaza de nuevo. El equipo inglés fue apeado en los últimos cuatro años en los octavos de la Champions y salvo que esta noche (20.45, Canal+ Champions) complete la machada en su visita al Louis II de Mónaco, volverá a decir adiós al torneo.

El fútbol es como la vida. Debes tener una mente fuerte y ser consciente de ello. Tenemos confianza"

Cosas del destino, al cuadro de Wenger le puede decapitar precisamente el club que proyectó al preparador alsaciano, en el banquillo del Principado desde 1987 a 1994. “El fútbol es como la vida, volver a empezar siempre de nuevo. Debes tener una mente fuerte y ser consciente de ello. Hemos aprendido de nuestros errores e iremos allí con confianza”, señala el francés.

Pese al varapalo del duelo de ida (1-3), Wenger se agarra al despegue de los suyos para alimentar los buenos augurios. De los últimos nueve partidos en la Premier, el Arsenal ha ganado ocho y la ascensión le ha permitido encaramarse a la tercera plaza. En ese recorrido, también, dejó en la cuneta al Manchester United, al que derribó en Old Trafford en la Copa. “Podemos hacer algo especial en Mónaco”, reitera Wenger, que rezuma optimismo a pesar de que no haya ganado ninguno de sus siete partidos contra los franceses. “Por supuesto, confiamos mucho en nuestras opciones”, le secunda su ariete Giroud, al que Cazorla —mejor asistente (7) gunner en la liga, junto al chileno Alexis— deberá surtir de balones.

Los franceses no han encajado un solo gol en casa en los tres partidos de la fase de grupos

Al otro lado, el Mónaco ha tenido la virtud de reinventarse sobre la marcha en los últimos tiempos. El divorcio más caro de la historia hizo que el magnate Dimitry Rybolovlev redujera de forma drástica la inversión y las figuras que había reclutado emigraron. Falcao, James Rodríguez o Abidal. Subsiste ahora con los vestigios, con actores devaluados como Moutinho, Carvalho, Toulalan o el punta Berbatov, pretendido durante años por Wenger; el búlgaro prefirió al poderoso United. Se apoya en el orden y el repliegue, en un desdén estudiado de la pelota —es el que menos la posee (43,7%) de la Champions—.

También, en su poder local: no ha encajado un solo gol en casa en los tres partidos previos y en total ha ganado el 75% de sus duelos en el Louis II (18 de 24); solo el Real Madrid tiene un promedio superior como anfitrión (77 de 101, un 76%) en la historia de la competición.

Lo sabe Wenger, en peligro él, príncipe emigrante. Y reflexiona.

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Sobre la firma

Alejandro Ciriza

Cubre la información de tenis desde 2015. Melbourne, París, Londres y Nueva York, su ruta anual. Escala en los Juegos Olímpicos de Tokio. Se incorporó a EL PAÍS en 2007 y previamente trabajó en Localia (deportes), Telecinco (informativos) y As (fútbol). Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra.

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