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Remontada agónica del Levante

El Levante logra en los minutos finales una victoria de fe en un partido con tres expulsados

Barral celebra el gol de la victoria del Levante. Ampliar foto
Barral celebra el gol de la victoria del Levante. EFE

En un duelo de necesitados, Levante y Granada expusieron sus limitaciones y miserias. En el caos, con corazón, el conjunto de Alcaraz consiguió dos goles en los últimos cinco minutos del partido gracias a su fe y beneficiado por las expulsiones de Colunga y El Arabi, a las que se sumó la del local Ramis. El colegiado Álvarez izquierdo se unió al esperpento amonestando rápidamente a diestro y siniestro. Antes no hubo nada. Ni fútbol ni ocasiones. Al final el Levante se llevó una épica victoria que le hace creer en sí mismo y hunde aún más al Granada.

LEVANTE, 2-GRANADA, 1

Levante: Mariño; Iván López, David, Navarro (Víctor Casadesús, m. 74) , Ramis, Toño; Xumetra (Rubén, m. 56), Camarasa, Diop, Morales (Jason, m. 56); Barral y Kalu Uche. No utilizados: Jesús Fernández; Vyntra, Juanfran y Simao.

Granada: Oier; Nyom, Babin, Mainz, Foulquier; Iturra, Márquez (Agbo Uche, m. 84); Lass (Cala, m. 76), Colunga, Juan Carlos (Candeias, m. 63); y El Arabi. No utilizados: Roberto; Candeias, Riki, Robert y Success.

Goles: 0-1. M. 13. El Arabi, de penalti. 1-1. M. 43. Camarasa. 2-1. M. 93. Barral

Árbitro: Álvarez Izquierdo. Expulsó a Colunga por roja directa (m. 73), Ramis (m. 79) y El Arabi (m. 79). Amonestó con amarilla a Barral, Juan Carlos, Riki, Lass, Foulquier, Kalu Uche, Márquez y Toño.

“Alma y espíritu”. Así definía David Barral al final del partido las virtudes que posee el conjunto granota. No hay más. El delantero gaditano representa tales cualidades. No fue casual que suyo fuese el gol de la victoria en el descuento que hizo retornar al estadio a muchos seguidores levantinistas que no creían ni ellos mismos en su equipo. Le faltó al conjunto de Lucas Alcaraz criterio y sensibilidad. El Granada, con muy poco, se creyó vencedor de la batalla. Se quedó a escasos centímetros.

Evitó Mariño que el Granada se adelantase en el marcador nada más iniciarse el encuentro. Remataba El-Arabi sin oposición tras lanzamiento de falta de Márquez. El portero gallego formado en el Villarreal sostiene demasiadas veces al Levante. Se encontraron poco después de nuevo ambos protagonistas con suerte distinta. El delantero francés de origen marroquí engañó a Mariño en el lanzamiento de penalti cometido por Camarasa. No se había llegado al cuarto de hora y el Levante era víctima de sus miedos. Tres errores cometió Camarasa en apenas unos segundos: perdió el esférico el centrocampista canterano iniciando el juego; en el intento de enmendar el entuerto derribó a un contrario; y finalmente, el balón golpeó en su brazo derecho encontrándose dentro del área, tras la prolongación de El-Arabi. La pena máxima puso en ventaja a un Granada de inicio con las ideas más claras y a pesar de las numerosas ausencias, mejor posicionado que un Levante con demasiados nervios en su área, discontinuo en el despliegue. Obligaba el Granada a que el conjunto granota fuese directo, felices los defensores nazarís ante los pelotazos sin precisión lanzados desde la lejanía. Tampoco el Granada era la alegría de la huerta, disimuladas sus carencias por la falta de inspiración del grupo de Lucas Alcaraz.

Sin fútbol, al Levante solo le queda el orgullo y el arrebato pasional. A eso se dedicó en la segunda mitad, con la única idea de hacer llegar el esférico lo más pronto posible al área de Oier, suficiente para, al menos, amedrantar al Granada, que dio dos pasos atrás, amplificados con la expulsión de Colunga tras una patada tan premeditada como insustancial en el centro del campo. Y después llegó la doble expulsión de El Arabi y Ramis. Y la remontada final del Levante.

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