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Un triplete de MVP

El alero encumbra al Madrid y logra su tercer galardón y su tercer título en el torneo una década después del primero

El azar había pasado de mano en mano en los segundos del miedo. Primero un robo de Rudy a Doellman, después una pérdida del propio Rudy, más tarde un tiro de Navarro taponado contra el tablero, y el balón volvió al 5 del Madrid. Gestionó con mimo la pelota, acaparó la atención de las filas enemigas, botó y botó la pelota, paró el tiempo hasta que se la entregó a Sergio Rodríguez para que, en su febril entrada a canasta, sellara la 25ª Copa del Rey para el conjunto blanco, la tercera en las últimas cuatro ediciones, el séptimo título en la era Laso en 11 finales de 14 posibles.

Era la tercera Copa de Rudy y su tercer MVP en el palmarés de la competición, él es el único que tiene más de uno. En su expediente: 16 puntos en cuartos, 12 en semifinales y otros 16 en la final. En su haber, el gobierno del juego de su equipo en todos los rincones de la pista desde el primer partido. “El sacrificio es de todo el equipo y los títulos los consigue el grupo. La canasta del Chacho ha sido la que nos ha dado el partido, Ayón ha estado perfecto, Nocioni con un tobillo medio destrozado ha estado increíble…Valoro el MVP y estoy contento con mi trabajo, pero esto es de todos los que creen en este proyecto”, explicó Rudy tras el partido.

Fernández logra 16 puntos en cuartos, 12 en semifinales y otros 16 en la final

Sevilla 2004, Vitoria 2008 y Gran Canaria 2015, marcan la cartografía del Rey de Copas, del triple MVP, que repitió honor una década después del primero. Hace 11 años, protegiendo la canasta del Baskonia estaba nada menos que la rocosa pareja formada por Nocioni y Scola, pero por allí se coló en plena final de la Copa un joven intrépido y descarado para realizar un alley-oop de espaldas que se quedó grabado en la retina de los aficionados con el mismo efecto icónico que el mate que ejecutaría cuatro años después ante Dwight Howard en la final olímpica de Pekín. Era un 29 de febrero de 2004 y el juvenil de 18 años se llamaba Rudy Fernández. La floritura y sus 15 puntos en la final no impidieron la derrota del Joventut ante el TAU, pero le valieron al chaval el reconocimiento como MVP del torneo disputado en el Palacio Municipal de San Pablo en Sevilla. Repitió en 2008 para derrocar al propio Baskonia en casa con 32 puntos en la final y, en el Gran Canaria Arena, estiró su leyenda en el torneo tumbando al Barça. “En 10 años lo que cambia es la madurez. Cada vez soy más viejo y los años se notan, pero el trabajo de los fisios que ayer nos trataron hasta las tres de la mañana para que estuviéramos a tope es lo que nos hace importantes a todos”.

El rey Felipe VI le entrega el trofeo de MVP a Rudy. ampliar foto
El rey Felipe VI le entrega el trofeo de MVP a Rudy. EFE

Fue otra claustrofóbica partida de ajedrez, con cambios de balonmano. Xavi Pascual y Pablo Laso exprimieron sus recursos de manera obsesiva y repartieron instrucciones, arengas y broncas a partes iguales, desde la banda y en cada tiempo muerto. “No estáis trabajando aquí [en defensa] y luego lo queréis arreglar allí [en ataque]”, se escuchó bramar a Laso cuando subía la marea azulgrana. Una rotación milimétrica en la que pronto destacaron dos piezas. Rudy Fernández y Ante Tomic.

Sus equipos notaban tanto o más su presencia en pista como su paso por el banquillo para recuperar resuello y estirar el depósito. El Barça fue el primero en aprovechar el reposo del guerrero blanco. Los de Pascual firmaron un parcial de 11-4 en tres minutos en ausencia de Rudy. Del 26-27 se pasó al 37-31. Cuando regresó el mallorquín volvió a cambiar la tendencia. Quedaban poco más de tres minutos para el descanso, pero el madridista los apuró al máximo. Le dio tiempo a anotar cuatro puntos, recuperar dos balones, repartir una asistencia, coger un rebote y recibir una falta. Un sprint tras uno de sus robos y un mate de los que marcan puntos de inflexión cerró el primer tiempo (42-41). “Ahí estuvo la clave”, según explicó Pascual tras la final. Habían sido 20 minutos de batalla condensada en el estratosférico pulso entre Tomic y Rudy.

Con 40 de valoración, Tomic superó el récord de Pau Gasol, que sumó 39 en 2001

El duelo se estiró hasta el final. Tomic batió el récord de valoración del torneo superando con 40 los 39 de Pau Gasol en la edición de Málaga en 2001, pero al Barça no le alcanzó con su exhibición: 25 puntos, 11 rebotes y 11 faltas recibidas. Llull, el héroe hace un año en Málaga, no anotó un sólo punto (tampoco Hezonja ni Huertas), pero los tapones de videoteca de Nocioni (4), las asistencias y la providencial entrada a canasta del Chacho, la muñeca silenciosa de Maciulis, los rebotes vigorosos de Ayón y la excelsa productividad de Rudy resolvieron el clásico. La aportación del mallorquín a la causa valió el título (16 puntos, 4 rebotes, 5 asistencias, 5 recuperaciones, 4 faltas recibidas y 26 de valoración). Fue su pasaporte al tercer MVP. Fue su tercera Copa, la 25ª Copa del Madrid, la segunda consecutiva 29 años después.

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