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Laia Sanz hace historia

La piloto de Corbera termina en novena posición y completa la mejor clasificación de una mujer en las 36 ediciones del Dakar

Laia Sanz es felicitada tras acabar novena en el Dakar. Ampliar foto
Laia Sanz es felicitada tras acabar novena en el Dakar. AFP

Llegó algo enfadada a la meta de Baradero porque las circunstancias del día evitaron que su gesta, ya hasta ese momento gigantesca, lo fuera más. La lluvia impidió que las motos corrieran más allá del del control de paso dos, y hasta ese punto Ivan Jakes, su inmediato perseguidor en la general por el octavo puesto, iba controlando la carrera. Al final, después de que la organización diera por concluida la jornada por el mal tiempo, el eslovaco acabó superándola, y de ahí el cabreo. Pero son esos detalles los que hacen de Laia Sanz una competidora sin límites, voraz e incansable, que desde ayer ya es historia viva del Dakar, tras convertirse en la primera mujer que se coloca entre los 10 primeros puestos en las 36 ediciones que se llevan disputadas de la prueba por etapas más dura del mundo. Un récord que se suma a su quinto campeonato femenino, logrado en cinco participaciones continuadas desde 2011 hasta ahora.

“Hemos pasado por el mismo sitio por el que salimos y me parece que hace dos años. Se ha hecho muy larga la carrera. Hemos pasado muchas cosas, frio, calor, cansancio pero al final ha merecido la pena”, resumió con una sonrisa en los labios a la que ni la capa de barro que cubría su rostro conseguía esconder. “No podía hacer más, estaba yendo muy bien hasta que hemos llegado al barro. Creo que antes no me hubiese pasado, pero ahí sí que era más rápido que yo, además me he caído. Pero bueno, no pasa nada, del puesto ocho al nueve no hay mucha diferencia”, se limitó a analizar la piloto de Corbera, que no paró de recibir las felicitaciones de los demás pilotos, conscientes todos ellos de que en la catalana sigue habiendo un diamante con muchos más quilates que demostrar. Eso sí, no volverá a subirse a una moto en un buen tiempo. “Lo primero es descansar. ¡No quiero ver una en un mes!”, bromeó mientras se fundía en un abrazo con Jeremías Israel, piloto chileno de Honda.

Algo más reflexiva se mostró a la hora de analizar los porqués de su gesta, dejando su talento natural al margen. “Estar en un equipo oficial, con una muy buena moto ha sido la clave. Contar con la posibilidad de tener una moto en casa y hacer algún rally el año pasado para preparar este, además de la experiencia acumulada durante todo este tiempo ha hecho que esto vaya tan bien”, valoró la piloto de Honda, que cuestionada por los límites de su evolución, ella misma se encargó de poner el tope. “El podio lo veo muy complicado”, culminó, sin llegar a explicar los motivos, a la vista inexistentes ya que su constancia, manejo de la moto y capacidad para cuidar el motor la han situado en la élite del Dakar.

El 16º puesto del año pasado lo ha recortado casi hasta la mitad. ¿Se mantendrá la cuenta el año que viene? La historia lo dirá, esa en la que ya está registrada Laia Sanz.