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Luces y sombras de Brasil 2016

El COI apacigua los temores iniciales sobre la organización de los Juegos de Río

Un trabajador pasa por el Parque Olímpico de Río de Janeiro. Ampliar foto
Un trabajador pasa por el Parque Olímpico de Río de Janeiro. Getty

El ambiente ha cambiado bastante en Brasil desde que en abril pasado, a las puertas del Mundial de fútbol, el vicepresidente del Comité Olímpico Internacional (COI), John Coates, exclamase que los preparativos de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 2016 eran “los peores que había visto jamás” y se filtrase la existencia de un presunto plan B (la repetición de los Juegos en Londres) si las obras previstas en la cidade maravilhosa no se terminaban a tiempo. El Mundial fue un inesperado éxito de organización.

A poco más de año y medio para la celebración de los primeros Juegos Olímpicos sudamericanos, los dirigentes y federativos internacionales han suavizado su postura hasta el punto de que el propio Coates dice que los preparativos van “mucho mejor” y el COI, tras constatar un “invierno exitoso”, afirma que “el equipo de Río ha demostrado claramente tener la situación bajo control”.

La sombra del 'caso Petrobas'

P. C., Río de Janeiro

[…]Los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Río pretenden mejorar la reputación internacional de Brasil. “Ese ha de ser el uso geopolítico”, afirma el alcalde Paes, para quien el cumplimiento de los costes estipulados se ha convertido en una “obsesión”. Sería una novedad: baste recordar que los Juegos Panamericanos celebrados en Río en 2007 tuvieron una sobrefacturación estimada del 500% y que varios estadios construidos para el Mundial de fútbol costaron tres veces más de lo previsto.

Las promesas de transparencia se enmarcan en el gigantesco escándalo de corrupción que afecta a la mayor empresa del país, la petrolera estatal Petrobras, que tiene encausados y encarcelados a algunos de los mayores empresarios constructores de Brasil. No existen, hasta ahora, indicios de fraudes o sobornos en los proyectos olímpicos, a pesar de que algunas empresas incluidas en la Operación Lava Jato (Andrade Gutierrez, Queiroz Galvão y OAS) ejecutan en estos momentos infraestructuras para los Juegos. Lo mismo sucede con el gigante constructor Odebrecht, una de las empresas que más ha crecido en la última década, ya en la mira por los retrasos y sobrecostes de algunos estadios de la Copa del Mundo.

Ahora, el mayor temor de las autoridades es que, dependiendo de la evolución de la investigación, las constructoras implicadas pierdan la llamada “idoneidad” para cerrar contratos con el sector público, lo que generaría la paralización de obras.

El hiperactivo alcalde de Río, Eduardo Paes, sostiene que el estallido de abril fue “una crisis de pánico, artificial, de desconfianza hacia Brasil” y destaca, en conversación con este periódico, que el COI “tiene una sensibilidad política mucho mayor que la FIFA”. “A la FIFA le importan los estadios, los hoteles y los vuelos. El COI es diferente. Nuestra candidatura ganó por los cambios que dejaría en la ciudad. Si no se verifican, no se cumple el objetivo. […]Tenemos conflictos permanentes, pero a mí me encanta el COI”, afirma el alcalde. La ciudad, que según Paes quiere superar incluso a Barcelona 92 como ejemplo de legado urbanístico, experimenta una profunda transformación que produce irritación en el ciudadano de a pie. El centro parece una excavación arqueológica. Las obras del metro congestionan los barrios de Ipanema y Lebón. El tráfico es un infierno durante gran parte de la semana. “Me obsesionan los plazos”, reconoce Paes, que (según bromean algunos operarios) mantiene “con el látigo” tres turnos de trabajo diarios para cumplir con las fechas prometidas.

“Más que tener malestar, al COI le faltaba información”, afirma durante una visita al futuro Parque Olímpico Roberto Ainbinder, director de proyectos de la Empresa Olímpica Municipal. Las obras del Parque Deodoro, donde se celebrarán nueve pruebas deportivas, están por fin encauzadas después de un asombroso retraso en su licitación y tienen fecha de entrega para el último trimestre de 2015. Solo el velódromo muestra un retraso de tres semanas respecto a los planes. Las 52 obras proyectadas tienen fecha de entrega entre septiembre de 2015 y junio de 2016 (los Juegos comenzarán el 5 de agosto). El presupuesto final parece cerrado en 37.600 millones de reales (casi 12.000 millones de euros), la mitad del cual es aportado por el sector privado.

El nombramiento de un nuevo ministro de Deportes en el segundo Gobierno de Dilma Rousseff promete ser un nuevo e inesperado vivero de conflictos. La elección del pastor evangelista George Hilton (presentador televisivo, además de teólogo) de 43 años, ha enfurecido a numerosos sectores deportivos. La organización Atletas por Brasil (que agrupa entre otros a Dunga, Óscar Schmidt y Rubens Barrichello) ha acusado a Rousseff de utilizar el puesto meramente para “regateos políticos” y critica la elección de ministros que carecen de “familiaridad” con el deporte.

Las reticencias de Grael están muy relacionadas con uno de los mayores escollos de Río 2016: la polución de la bahía de Guanabara, donde se disputarán las pruebas de vela, remo y natación en aguas abiertas. “La calidad del agua es pésima. Hay muchos desechos y peces muertos. Me da un poco de miedo navegar aquí y tener problemas de salud”, afirmó recientemente a la agencia Swissinfo el regatista suizo Yannick Braulic. Diciembre, además, ha traído la noticia de la aparición en Guanabara, en plena playa de Flamengo (ya de por sí un entorno contaminado), de una superbacteria resistente a antibióticos llamada KPC, habitualmente detectable en residuos hospitalarios, que puede generar trastornos urinarios, gastrointestinales y pulmonares. Durante sus dos semanas de entrenamiento en Brasil, Yannick Braulic dice haber tenido fiebre y diarrea por algunos días y asegura que lo mismo le ha sucedido a otros deportistas. “Echo de menos los lagos limpios de casa”, dice su compañero Romuald Hasser. “El agua es inmunda”, completa su compatriota Matias Bühler.

El comité organizador ha creado un equipo especial para luchar contra la súper bacteria, pero es altamente improbable que cumpla la promesa hecha en la candidatura olímpica de limpiar un 80% de los desechos presentes (desde animales muertos a muebles, bicicletas y todo tipo de residuos orgánicos que fluyen libremente al mar en esta ciudad de 6,5 millones de habitantes).

Todos los altos responsables de los Juegos consultados durante 2014 por este periódico han destacado constantemente las “dificultades” inherentes a la organización del mayor evento deportivo del planeta. El alcalde Paes, pese a asegurar que “la situación está controlada”, admite que nunca está tranquilo.

Críticas a los horarios nocturnos

P. C., Río de Janeiro

[…]Por primera vez en la historia de los Juegos, algunos deportistas competirán a medianoche. Serán los nadadores y jugadores de volley-playa, cuyas sesiones comenzarán a las 22:00 horas, hora local (algunos partidos de volley-playa están fijados para medianoche en la playa de Copacabana). El plan presentado por el COI, concebido para maximizar la audiencia televisiva en Estados Unidos, ha recibido críticas desde diversos países. El horario de la natación ha sido calificado de “ultrajante” por el técnico del equipo inglés Jon Rudd. “Es una falta de respeto a los atletas, al evento y a lo que la Olimpiada significa”, afirmó.

El vicepresidente del COI, John Coates, afirmó en noviembre que los horarios imponían una “exigencia no razonable” a los atletas, aunque posteriormente reculó y aseguró que era hora de “aceptar los horarios nocturnos de las finales en Río y seguir trabajando” tras no lograr la adhesión de estadounidenses y canadienses a sus protestas. Los horarios anunciados se ajustan a la cobertura nocturna de la cadena de televisión NBC, que tiene los derechos exclusivos de la retransmisión, y casan bien con la tradición de la televisión brasileña de transmitir eventos deportivos tarde.

Las finales de atletismo de Río tendrán horario matinal, por primera vez en 28 años, de acuerdo al mismo razonamiento de visibilidad internacional. Tampoco esto gustó en Australia a la campeona olímpica y plusmarquista mundial de natación Libby Trickett.

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