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Jaque de las torres azulgrana

El Barcelona domina el partido con 39 puntos de sus pívots y 46 en la pintura

Hezonja y Pleiss, durante el choque.
Hezonja y Pleiss, durante el choque. DIARIO AS

El Barcelona comenzó de mate en mate y el Madrid de tres en tres. Machacaron Hezonja y Doellman y respondieron Maciulis, con un dos más uno, y Rudy, con un triple. Desde el salto inicial, los azulgrana se hicieron fuertes en la pintura y los blancos buscaron la afinación desde el perímetro. Las pizarras de los dos equipos reprodujeron en el Palau las constantes vitales que anunciaban sus repertorios para el segundo clásico del curso y el feudo culé volvió a resultar inexpugnable para los madridistas en la Liga Regular. El dominio abrumador de los pívots del conjunto de Xavi Pascual, derritió al Madrid y minimizó las bajas locales hasta el 76-68 final.

“Es el inicio de una semana complicada como preveíamos”, anunció Laso tras el partido. “Ha habido dos aspectos que han marcado la diferencia: los porcentajes de tiro [65% en tiros de dos para el Barça por 40% del Madrid] y la diferencia en el rebote [44-30]. Siempre que nos hemos acercado en el marcador nos ha faltado algo”, repasó el entrenador madridista. “Cuando hacen daño estos partidos es cuando los pierdes”, sentenció Xavi Pascual antes de elogiar el trabajo de su equipo. Hemos defendido y reboteado muy bien, hemos corrido bien, nos hemos pasado bien el balón... Estamos en una etapa difícil por las bajas, pero estoy contento con nuestro trabajo”, explicó en su análisis el técnico azulgrana.

Reyes, Bourousis, Mejri y Ayón sumaron juntos un punto menos que Tomic

Las torres de su equipo compensaron las ausencias en los puestos exteriores y se repartieron el protagonismo y la anotación ante un rival sumido en la indefinición que en tres meses suma ya más derrotas que en toda la Liga Regular de la temporada pasada. Ante el Barça el Madrid perdió su quinto partido en mes y medio cuando el curso anterior permaneció cuatro meses invicto. Los de Laso siguen en obras, sin la anunciada inyección de carácter de los fichajes, sin mayor fortaleza interior a pesar de las incorporaciones de Nocioni o Ayón en verano. Hasta 46 de los puntos del Barça llegaron bajo los aros, 39 de manos de sus pívots. Tomic y Doellman, 12 por barba, colonizaron la zona, acapararon el rebote y se comieron al Madrid, que sobrevivió mientras le aguantó el pulso desde el 6,75. Al final decayó hasta un 8 de 27 en tiros de tres. Reyes (4), Bourousis (3), Mejri (2) y Ayón (2) sumaron juntos un punto menos que Tomic. Maciulis, habitual especialista secundario, opositó a figura principal, pero su impulso sólo le dio para liderar la anotación de su equipo con 14 puntos, siete de ellos en el primer cuarto. Se perdió en la rotación el lituano como el resto de su equipo, siempre a remolque.

El Chacho reapareció tras 20 días de baja, pero no estaba para muchos trotes. "No he querido machacarlo a minutos", explicó Laso

Reapareció Sergio Rodríguez en el Madrid tras 20 días de baja por una pubalgia, pero El Chacho no estaba para muchos trotes. Pisó el parquet con hambre de balón y enseñó un par de asistencias de su catálogo, pero la efervescencia le duró poco más de cuatro minutos. “Tampoco quería machacarle a minutos. Es normal que esté fuera de ritmo, pero estoy tranquilo porque lo cogerá rápido”, explicó Laso. Dos tiros fallados y dos pérdidas enviaron al base canario de vuelta al banquillo para que Llull retomara su maratoniana faena. Su equipo le echó de menos.

El clásico dio para todo. Incluso para canastas rocambolescas, de esas que acaparan los resúmenes televisivos. Quedaban cuatro décimas para el final del tercer acto y el Madrid sacaba de banda en busca de una de esas acciones de chiripa que sólo tienen cabida en el baloncesto, donde los segundos corren a distinta velocidad que en el resto de las dimensiones. Sacó Rudy, la pelota sobrevoló la zona azulgrana y la descolgó Mejri con un palmeo de voleibol. El tunecino se elevó sobre Tomic y su estrambótico lanzamiento entró tras golpear en la tabla para pones el 58-55 en el marcador. Era el sexto punto de los pívots madridistas cuando, para entonces, las torres azulgrana ya sumaban 31 puntos.

El Palau fue otra vez una fiesta por Navidad. Los pívots mantuvieron en pie la fortaleza azulgrana sin Navarro, Oleson, Abrines, Eriksson y Nachbar. El Madrid tenía a todas sus piezas, pero más de la mitad no aparecieron en Barcelona.

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