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El último pelotazo

La suplencia de Del Piero en la Liga de India cuestiona las retiradas doradas de los grandes

Del Piero saluda a los aficionados de Nueva Delhi tras un partido de la Superliga de India. Ampliar foto
Del Piero saluda a los aficionados de Nueva Delhi tras un partido de la Superliga de India. AFP

Reflexionaba el diario La Repubblica sobre la estampa de Alessandro Del Piero, con alguna arruga y ligeramente entradito en kilos, postrado en un banquillo de la Superliga de India. “Es triste ver así a alguien como él, un pedazo de la historia del fútbol italiano, con el enorme peso de su apellido y su pasado, sentado en la banqueta y persiguiendo más el dinero que las emociones. ¿Vale la pena terminar así?”, se cuestionaba el periódico transalpino.

Después de escribir capítulos gloriosos con el Juventus (280 goles en 663 partidos) e Italia (campeón del mundo en Alemania 2006), el delantero, apodado Pinturicchio por su capacidad para dibujar las acciones más plásticas sobre el césped, deambula con más pena que gloria por un torneo exótico y sin tradición, de apenas tes meses. Un retiro dorado por el que percibirá un millón de euros.

La de Del Piero, de 40 años, es una vía de salida más para una remesa de jugadores que ha marcado las dos últimas décadas del fútbol. Tras un efímero paso por Australia, el italiano eligió el Delhi Dynamos para seguir engordando su cuenta corriente y, en teoría, dar sus últimos brochazos. ¿Lícito? Por supuesto. Él ha escogido la senda por la que transitaron tantos y tantos, llámense Beckenbauer (Cosmos, EE UU, con un receso final en Hamburgo) o Pelé (Cosmos, EE UU), Romario (Adelaida, Australia), Zico (Kashima Antlers, Japón), Neeskens (Zug, Suiza) o Eusebio (Buffalo Stallions, EE UU), todos ellos con un epílogo en Ligas menores, entre montañas de billetes.

“Es triste ver así a uno como él, un pedazo de la historia del fútbol”, dice el diario ‘La Repubblica’

Cuando un jugador encara la recta final de su carrera, los estímulos son muy diversos: desde lo económico hasta lo competitivo, pasando por el deseo de acumular experiencias vitales. También puede ocurrir, como en el caso de Eric Cantona, que ya no encuentre atractivo alguno en la élite. El genial delantero francés colgó las botas con 31 años, cuando estaba en plenitud, en lo más alto y era el rey del Manchester United y la Premier. “No me divierto, he perdido la pasión”, esgrimió antes de enfocar su vida hacia el arte, las pachangas en la playa y la interpretación.

En la cima se despidió también otro esteta, Zinedine Zidane. A los 33 años, después de delinear una volea imposible en Glasgow y elevar la Copa del Mundo en 1998, dijo basta tras guiar a Francia hasta la final del Mundial 2006 y su cabezazo. Después, pese a disponer de un gran ramillete de ofertas millonarias, se tomó un periodo sabático y apostó por la aventura en los banquillos, como técnico.

Ronaldinho, durante un partido de su equipo, el Querétaro. ampliar foto
Ronaldinho, durante un partido de su equipo, el Querétaro. REUTERS

Otros como Giggs (40), Scholes (38) o Zanetti (40) representan una fidelidad ya en desuso. Se marcharon con el depósito agotado, pero con su elástica de toda la vida. Y en esas está Totti, capitán y símbolo del Roma, al que a sus 38 todavía le pica el gusanillo futbolero y el orgullo giallorosso. A Ronaldo, goleador infinito, tan solo las lesiones en las rodillas pudieron cerrarle el paso. Se rindió rompiendo redes en el Corinthians, a los 34. “Quiero seguir, pero no soporto el dolor. He perdido por mi cuerpo”, dijo.

Se acerca ahora el turno, el complejo laberinto del adiós, para otro grupito selecto. Después de saborear el fútbol alemán y experimentar en el Al Saad de Qatar, Raúl, uno de los mitos del Real Madrid, encuentra en el Cosmos “un proyecto de futuro apasionante” con el que sellar su trayectoria. A sus 37 primaveras, al madrileño le atrae sobremanera poder vivir con su mujer e hijos en Nueva York. También la propuesta de su nuevo club. Cuando se retire iniciará un plan para impulsar el soccer. En la Gran Manzana coincidirá con David Villa (33), seducido igualmente por el estilo de vida de la gran metrópoli y el convite del New York City, franquicia en la MLS del Manchester City.

A los 37 años, Raúl encuentra en el Cosmos “un proyecto apasionante” para sellar su trayectoria

Por allí ha desfilado Thierry Henry (37), máximo artillero histórico de Francia y el Arsenal. Concluida recientemente su etapa en los Red Bulls, se debate entre continuar o no. Mientras, tres excompañeros suyos en el Barcelona aún tienen gasolina. Ronaldinho se divierte en el Querétaro de México y ganará 1,6 millones por sacarse de su chistera algunos detalles técnicos; el azteca Márquez (35) probó la Liga estadounidense y triunfó en el León, de su país, antes de guerrear con el Hellas Verona, del calcio; y Eto’o (33) abandonó la primera fila con su multimillonaria firma por el Anzhi, ruso. Después trató de corregir sobre la marcha en el Chelsea y el Everton, donde le cuesta coger sitio, como a Del Piero.

“Ahora es solo melancolía, no podemos hacer nada. ¿Realmente era el mejor final en un deporte que tanto ha iluminado? ¿Realmente merece la pena este último contrato?”, se pregunta La Repubblica. Mientras, Del Piero recapacita como suplente, con un millón de euros más en el banco por tres meses de trabajo. Su último pelotazo.

OTROS EPÍLOGOS EXÓTICOS

Mensaje de bienvenida del Cosmos a Raúl en la web del equipo.
Mensaje de bienvenida del Cosmos a Raúl en la web del equipo.

- Alessandro Del Piero(40): Delhi Dynamos, India
- Marcos Senna (38): New York Cosmos, EE UU.
- Roberto Carlos (39): Anzhi, Rusia.
- Frédéric Kanouté (36): Beijing Guoan, China.
- Clarence Seedorf (37): Botafogo, Brasil.
- David Trezeguet (37): Pune City, India.
- Diego Forlán (35): Cerezo Osaka, Japón.
- Alessandro Nesta (37): Montreal Impact, Canadá.

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