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“Información vaga y superficial”

Las sospechas que el Dépor remitió a la policía sobre el viaje de sus ultras fueron desechadas por inconcretas antes de llegar a Antiviolencia

Los 21 detenidos quedan en libertad con cargos

Uno de los 21 detenidos deja los juzgados de Plaza Castilla, anoche. Ampliar foto
Uno de los 21 detenidos deja los juzgados de Plaza Castilla, anoche.

Las sospechas sobre el viaje de 50 miembros de la peña ultra Riazor Blues a Madrid que el Deportivo de La Coruña hizo llegar a la policía eran "informaciones vagas y superficiales" que no justificaban la calificación de partido de alto riesgo ni el refuerzo del dispositivo, según un experto policial que participó en la planificación de la seguridad en el Calderón y sus alrededores el pasado domingo. Por eso el riesgo del Atlético-Deportivo no llegó siquiera a tratarse en la reunión de la Comisión Antiviolencia previa a la última jornada de Liga.

Lo que sigue es la cronología de cómo se gestionó ese aviso —incluido en un informe policial que fue analizado en la reunión de la Comisión Antiviolencia del lunes— en la cadena de información para descartar que se tratase de un partido peligroso.

El jefe de seguridad del Deportivo, Juan Lagarda, un empleado del club, dio aviso a mediados de la semana pasada al mando policial responsable de los eventos deportivos en A Coruña, y que trabaja habitualmente con el equipo coruñés. Le alertó de que la peña radical podía estar planificando un viaje en autobús al Calderón que no podía confirmar puesto que suele recurrir a empresas de transporte de fuera de la ciudad y tampoco había constancia de que dispusieran de entradas para entrar al estadio.

Los detenidos, a su salida de los juzgados de guardía.

El directivo del Deportivo no dio por hecho el desplazamiento, avisó de esa posibilidad y alertó de la "muy buena sintonía" de su hinchada radical con Bukaneros, los ultras del Rayo Vallecano. Con esa información en su poder, el responsable policial coruñés remitió a media tarde del jueves 27 un correo electrónico a la Oficina Nacional de Deportes (OND), un organismo adscrito a la Comisaría General de Seguridad Ciudadana, que es el primer filtro para determinar la peligrosidad de los partidos antes de que los de mayor riesgo se sometan al análisis de Antiviolencia.

La reunión de Antiviolencia para evaluar la última jornada de Liga ya se había celebrado ese jueves sin tratar el Atlético-Deportivo. Se limitó a calificar el Valencia-Barcelona, sin decretar protección especial para este encuentro.

La juez atribuye a los arrestados en la pelea un delito de riña tumultuaria

La razón por la que Antiviolencia no recibió ninguna alerta de la OND es, según fuentes internas, porque la información llegada desde A Coruña "no era concluyente, se limitaba a un aviso inconcreto". "Ni iba acompañada de pruebas", sostiene un mando policial. Si hubiera indicios, aseguran las fuentes consultadas, daría tiempo a una reunión urgente de Antiviolencia que reforzase la seguridad, como se ha hecho otras veces.

El mando policial de A Coruña envió el pasado jueves el mismo correo electrónico al coordinador de seguridad del Atlético de Madrid, José Luis Díaz Vega, un inspector jefe adscrito a la Delegación del Gobierno, que es el responsable de organizar los dispositivos de protección en el Calderón. Este mando policial planifica no solo la llegada de las aficiones rivales, sino del equipo visitante, que recibe custodia policial desde que entra en la ciudad, ya sea por carretera, avión o tren. En la hoja de servicio que este mando remitió el viernes 28 a todas las unidades (caballería, guías caninos...) que se desplazarían al Calderón el domingo citó como una mera sospecha sin confirmar el hipotético viaje de los ultras coruñeses. "Como las que recibimos todos los fines de semana. No había ninguna prueba y no podíamos buscar un autobús fantasma, que ni siquiera sabíamos si existía, por todas las carreteras. Los ultras suelen evitar las autovías si quieren ocultarse. O viajar en coches particulares", asegura otro experto policial en el control de ultas.

El fiscal pidió cárcel para nueve de ellos, siete de Riazor Blues y dos del Frente

Por eso ahora la polémica se centra en cómo acabaron esas entradas para el partido en manos de los ultras, a espaldas de la policía. Atlético de Madrid y Deportivo de La Coruña siguen culpándose mutuamente de haber facilitado las localidades a las peñas del Deportivo que acabaron en manos de los ultras.

El ministro del Interior, Jorge Fernández, pidió ayer "no poner el foco en la policía, sino en los ultras". La juez que investiga la pelea acordó anoche dejar en libertad con cargos a los 21 detenidos, 12 de Riazor Blues, cuatro del Frente Atlético, dos de Alkor Hooligans, dos radicales del Alcorcón y uno de Bukaneros, del Rayo Vallecano. A todos les imputa un delito de riña tumultuaria. El fiscal había pedido prisión para siete hinchas del Deportivo y dos del Atlético de Madrid.

 

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