“Los dos grupos ultras no se habían enfrentado en los últimos seis años”

Los mandos policiales aseguran que no tenían conocimiento del odio entre las aficiones

Imagen de la reunión de la Comisión Antiviolencia.
Imagen de la reunión de la Comisión Antiviolencia. JESUS RUBIO (DIARIO AS)

Los responsables de las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado aseguran que no había antecedentes de episodios violentos entre el Frente Atlético y Riazor Blues en los últimos seis años y que tampoco sabían con seguridad que aficionados radicales del Deportivo de La Coruña fueran a viajar ayer al Vicente Calderón. Así lo han manifestado esta mañana el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, y el director general de la Policía, Ignacio Cosidó, tras la reunión de urgencia convocada en el Consejo Superior de Deportes (CSD), en Madrid, de la Comisión Antiviolencia. Esos dos argumentos fueron los utilizados por la cúpula policial para justificar la decisión de no calificar como de “alto riesgo” el partido de ayer, lo que hubiera duplicado el dispositivo de seguridad y obligado a escoltar a los autobuses coruñeses antes de que entrasen en Madrid.

El presidente del Deportivo de la Coruña, Tino Fernández, presente en la reunión de esta mañana, aseguró ayer que empleados del club avisaron a la policía de que al menos un autobús (finalmente fueron dos) de Riazor Blues viajaría ayer la capital de España. Se trató de una llamada de un directivo al responsable de seguridad de espectáculos deportivos de la policía en A Coruña. Ese dato no llegó con esa exactitud a la Brigada de Información de la Policía de Madrid. El director general de la Policía, Ignacio Cosidó, defendió que lo que recibieron fueron avisos sobre “la llegada de algunas peñas, pero no de ningún autobús de violentos; si no, no hubiesen llegado a Madrid”. Admitió, no obstante, que tenían sospechas vagas de que algunos radicales intentarían llegar al Calderón. “Hicieron lo posible para eludir los controles y para que no se les pudiera proteger”, aseguró el secretario de Estado de Seguridad, quien confirmó que la contratación de los autobuses de los ultras se hizo a través de una empresa de Lugo para no levantar sospechas.

La policía tampoco tenía evidencias de que los aficionados radicales coruñeses hubieran comprado entradas para el partido contra el Atlético. Ahora se investiga cómo las consiguieron y los cargos de Interior no quisieron dar pistas en la rueda de prensa. Fuentes policiales aseguran a EL PAÍS que fue la federación de peñas del Deportivo de La Coruña la que puso a disposición de los Riazor Blues 100 entradas, de las 500 que habían solicitado por los cauces formales.

El número dos de Interior, insistió varias veces en que los objetos incautados (barras de aluminio, navajas, bengalas, petardos, tacos de madera) y las cautelas para no ser localizados por la policía, “hacen presumir que venían a pelearse y a generar violencia, muchísima violencia".

Hicieron lo posible para eludir los controles y para que no se les pudiera proteger Francisco Martínez, secretario de estado de Seguridad

Ni el director general de la Policía ni el secretario de Estado de Interior supieron explicar cuánto tiempo pasó en el agua Francisco Javier Romero, el aficionado del Deportivo fallecido en la reyerta, más de media hora según testigos presenciales. Cosidó explicó que debe ser el Ayuntamiento de Madrid el que ofrezca esa explicación pero recordó que son miles los rescates en los que han participado agentes policiales. Todas las partes presentes en la reunión –estaba el presidente de la Liga, Javier Tebas, el gerente del Atlético de Madrid, Clemente Villaverde, el presidente del Deportivo, Tino Fernández, el presidente de la Federación Madrileña de Fútbol, Vicente Templado, y el secretario de Estado para el Deporte, Miguel Cardenal- se comprometieron a erradicar a todos los grupos ultas de los estadios. Un compromiso vago porque no concretaron las fechas ni el procedimiento que pretenden utilizar para conseguirlo. Sí anunciaron una reunión este jueves que sentará a la mesa a la comisión delegada de la Federación Española de Fútbol y la de la Liga de Fútbol Profesional, dos organismos enfrentados.

Cardenal avanzó que se van a establecer normas que permitan el cierre de las gradas o de estadios enteros para combatir “el elevado nivel de violencia verbal” que se repite cada domingo en los campos españoles. Reprochó a los equipos, que a pesar de la insistencia del CSD, en los últimos años las actas no han recogido suficientemente los insultos racistas y otros signos xenófobos que se registran en los campos.

“Se nos ha propuesto elaborar un listado de los grupos ultras para expulsarnos de nuestros estadios y de sus aledaños y ponernos un plazo de tiempo para llevarlo a cabo”, aseguró el secretario de Estado de Deportes, quien recordó que si el Real Madrid y el Barça pudieron expulsar a Ultras Sur y Boixos Nois de sus estadios, “por qué no lo van a realizar otros”. Cardenal comprometió que habrá un “antes y un después” en el fútbol español tras la tragedia de Madrid Río.

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