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Un partido redondo del Barça

El equipo de Luis Enrique supera al APOEL (0-4)

Los azulgrana se mantienen segundos de grupo, detrás del PSG

Luis Suárez se estrena como realizador con la camiseta blaugrana

Los jugadores del Barça celebran uno de los goles. Ampliar foto
Los jugadores del Barça celebran uno de los goles. AFP

El Barça completó un excelente partido en un campo que se presumía difícil como el del Apoel. Acostumbrado a que los partidos se decidan por el margen de un gol, el equipo chipriota se vio desbordado desde el punto de vista colectivo e individual: se estrenó como goleador Luis Suárez y Messi anotó un nuevo triplete que le convierte en el máximo anotador de la Champions. La noche fue redonda para el Barcelona después de una puesta en escena muy novedosa por parte de Luis Enrique.

Al entrenador azulgrana siempre le ha gustado sorprender con sus alineaciones y dibujos en la cancha, tanto que a veces ha desconcertado a su propio equipo, por más que siempre esté armado alrededor de Messi. Luis Enrique salió a pecho descubierto en Nicosia y el Barcelona se apuntó una goleada: 0-4.

Un marcador rotundo y que nada tiene que ver con la última vez que Luis Enrique había pisado Chipre: fue con España (3-2) y aquella derrota le costó el puesto de seleccionador a Clemente. Anoche el entrenador asturiano fue atrevido y el equipo le respondió de forma estupenda a partir de una excelente presión, muy bien manejada por Mascherano. No podía especular el Barça, exigido por la necesidad de ganar y resolver la primera plaza del grupo en el último partido a disputar en el Camp Nou contra el París Saint Germain. Así que fue a por el partido sin que nada pudiera decir el Apoel.

APOEL 0- BARÇA 4

Apoel Nicosia: Urko; Mario Sergio, Carlao, Joao Guilherme, Antoniades; Tiago Gomes Nuno Morais, Vinicius (Djebbour, m.73), Aloneftis (Efrem, 45); Sheridan y Manduca (De Vicenti, m. 61). No utilizados: Chiotis, Riise, Alexandrou y Papazoglou.

Barcelona: Ter Stegen; Alves, Piqué, Bartra, Jordi Alba (Adriano, m.61); Rakitic (Xavi, m.61), Mascherano, Rafinha; Messi, Luis Suárez (Busquets, m.75) y Pedro. No utilizados: Bravo, Mathieu, Neymar y Munir.

Goles: 0-1. M. 27. Luis Suárez. 0-2. M. 38. Messi. 0-3. M.58. Messi. 0-4. M.87: Messi.

Árbitro: Rocchi. Amonestó a Alves —no podrá jugar contra el PSG— y Carlao. Expulsó a Rafinha (m.69) y Guilherme (m.84).

GSP Stadium: unos 23.000 espectadores.

Luis Enrique adelantó a los laterales para llenar el centro del campo y dominó el encuentro a partir de un aparente 3-4-3. Piqué y Bartra se bastaron para proteger a Ter Stegen, solamente exigido al final en un disparo envenenado de De Vicenti, y controlar a Manduca y Sheridan. Volaron los laterales Alves y Alba por las bandas en cancha ajena, mientras Rafinha y Rakitic jugaban como interiores por dentro, y Messi caía a la banda derecha, condicionado por la posición de Luis Suárez, ubicado como 9 clásico en Chipre.

Apretaron tanto y bien los azulgrana que el Apoel se quedó de nuevo sin marcar —ya suma 300 minutos, incapaz de armar una contra o de forzar una jugada de estrategia, siempre desequilibrados por Messi—. El protagonismo del argentino fue absoluto, al inicio como asistente y finalmente como goleador, al igual que ya pasó con el Sevilla. El 10 del Barcelona desmontó la estrategia defensiva organizada por Giorgios Donis, el técnico del Apoel. No funcionó como un ordenador el equipo de Chipre. El goteo de ocasiones en el marco de Urko Pardo fue constante y el gol se vislumbró desde la salida por más bengalas que se quemaran de forma sorprendente en las gradas del GSP Stadium. Ausente Xavi, Messi ejerció de capitán y de líder, mientras Luis Suárez se estrenaba como goleador con una maniobra excelente en la que dejó clavado a Joao Guillerme con un giro de cadera para después rematar con tino ante Urko.

Un golazo el del charrúa, antesala de otro tanto para la historia de Messi, que venía de firmar un triplete en el Camp Nou. El 10 batió el sábado el récord goleador de Zarra en la Liga y superó el de Raúl en la Champions. Al igual que ya ocurrió con el Sevilla, a la que Messi se liberó de reto de las marcas, puso dos tantos más en el casillero, uno muy de listo, propios de los que metía Raúl, como si quisiera honrar al exfutbolista del Real Madrid. En menos de una hora, los azulgrana le marcaron más goles al Apoel de los que había recibido el conjunto de Donis en toda la Liga.

La rueda de cambios y las expulsiones no alteraron para nada el dominio azulgrana, que no solamente estuvo muy certero sino que únicamente concedió un tiro muy bien resuelto por Ter Stegen. La presión azulgrana fue tan constante como acertada, presidida por los movimientos sincronizados de sus jugadores, muy bien agrupados alrededor de la pelota.

Ante un adversario menor, el Barça no ofreció dudas y se marcó un buen partido a partir de un plan osado. Acertó Luis Enrique y el Barcelona se jugará la cabeza del grupo en el último partido contra el PSG en el Camp Nou.

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