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“En halterofilia no gana el más fuerte”

Lidia Valentín luchará el sábado (11.00) por subirse al podio en el Mundial de Halterofilia

En la foto, Lidia Valentín, en el Mundial de 2009.

“¡Vamos!”, grita Lidia Valentín (Ponferrada 29 años) mientras Matías Fernández, el seleccionador, le masajea los hombros antes de salir a escena. Entonces sube, se aplica un poco de magnesia en las manos, se pone frente a los 147 kilos y lanza otro grito de guerra, ininteligible, un grito que resuena en el pabellón de Tel Aviv, donde en ese momento se está celebrando el Europeo de halterofilia. Valentín levanta en dos tiempos 147 kilos que, junto a los 121 de arrancada, (del suelo a encima de los hombros sin pasar por el pecho), la convirtieron en abril en campeona de Europa. Tras la hazaña, la atleta, la furiosa, la del grito de guerrera, celebra el triunfo con delicadeza, sin aspavientos, con el gesto infantil e inocente que luego, cuando se aleja unos metros de las pesas, irradia la que hasta hora es la mejor atleta que ha dado la halterofilia española. Mañana tendrá la posibilidad de agrandar su historial, siendo la última española en competir en el Mundial de Almaty, Kazajistán (11.00), con dos objetivos: puntuar para la clasificación de los Juegos de 2016 y lograr alguna medalla en la categoría de -75kg.

Fue cuarta en los Juegos de Londres y tiene siete medallas en los últimos ocho europeos

Durante los 10 días previos a la cita mundialista, que comenzó el día 5 y durará hasta el domingo, Lidia Valentín ha trabajado para estar más explosiva, más rápida y sobre todo más precisa en los movimientos, la arrancada y el de dos tiempos, cuya suma hace el total olímpico. “Gana el que más levanta, pero no significa que sea el más fuerte”, matiza la atleta para arrojar algo de luz sobre este deporte. “Y no levantas pesos por ser el más fuerte, sino por tener habilidad, coordinación, flexibilidad y agilidad articular”, apunta.

Su palmarés invita al optimismo. En el pasado Mundial consiguió una plata en arrancada, un bronce en dos tiempos y otro en el total, y en los últimos ocho europeos ha logrado siete medallas (solo en los totales). Además, en los Juegos de Londres 2012 acarició el bronce, con un cuarto puesto que le otorgó su segundo diploma olímpico y el mayor triunfo en la historia de este deporte para España.

Tienes que ir siempre al límite. Si no, no hay mejora”

“Todo tiene su sacrificio, pero estoy haciendo lo que más me gusta”, dice la atleta cuando habla de su rutina de entrenamiento. A las 9.30 de la mañana llega al gimnasio del Centro de Alto Rendimiento de Madrid, entra en una habitación, se aplica crema analgésica y, cuando sale, coge su teléfono y se aísla con música rap. Tras los estiramientos, la bicicleta y la rutina de vendarse las rodillas, se despoja de la música y conecta algo más con el mundo. La preparación en halterofilia, cuenta Valentín, es un proceso muy individual. El técnico pone un entrenamiento diario y va corrigiendo los errores, pero gran parte del tiempo el deportista, solitario, se dedica a seguir el plan, a añadir o quitar discos de las barras, mientras escucha de fondo el ruido metálico de las pesas contra el suelo.

“Es muy solitario, pero cuando estás con grandes cargas, grandes pesos, los compañeros nos animamos. ‘¡Venga vamos!”, describe Valentín. “Tienes que ir siempre al límite. Si no, no hay mejora”, abunda. “Lidia tiene cualidades para estar entre las mejores del mundo”, opina sobre ella el seleccionador. Mañana lo intentará demostrar en Kazajistán, donde hasta ahora los mejores resultados para España los han conseguido Alejandro González y Andrés Mata, duodécimo y decimotercero en la categoría de hasta 77kg.

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