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Vitamina para el City

El equipo de Pellegrini se impone (1-0) en el derbi de Manchester al United, penalizado por la tempranera expulsión de Smalling ● Los de Pellegrini, a seis puntos del líder, el Chelsea

Smalling derriba a Milner en la acción de su expulsión. Ampliar foto
Smalling derriba a Milner en la acción de su expulsión. AP

En un envite con dos equipos de autor, multitud de alicientes y numerosas estrellas sobre el tapete, el protagonista fue el menos esperado. En pleno proceso de fabricación, aún en busca de sí mismo, el United penalizó las peripecias de un zaguero al que se le presupone oficio y que acostumbra a trabajar en la sombra, pero que esta vez acaparó los focos y las críticas. La expulsión del central Smalling en el minuto 38 lastró al cuadro de Van Gaal, doblegado por un City que venía de un par de tropiezos y con algunas dudas, un tanto languideciente, paliducho en este otoño, recompuesto al final con el triunfo en el derbi antes de jugarse los cuartos esta semana en Europa.

M. CITY, 1 - M. UNITED, 0

City: Hart; Zabaleta, Kompany, Demichelis, Clichy; Fernando, Touré; Jesús Navas, Jovetic (m. 72, Dzeko), Milner (m. 70, Nasri); y Agüero (m. 83, Fernandinho). No utilizados: Caballero, Sinclair, Sagna y Boyata.

United: De Gea; Valencia, Samlling, Rojo, Shaw; Blind, Fellaini; Di María, Rooney; Januzaj (m. 42, Fletcher); y Van Persie (m. 82, Wilson). No utilizados: Lindegaard, Mata, Herrera y McNair.

Goles: 1-0. M. 62: Agüero aprovecha una asistencia de Clichy.

Árbitro: Michael Oliver (ING). Amonestó a Demichelis, Fernando, Zabaleta y Blind. Expulsó a Smalling por doble amarilla.

60.000 espectadores en el Etihad Stadium.

Llegó el United a la zona este de Manchester de puntillas, como si no quisiera hacer demasiado ruido para disuadir al “vecino ruidoso”, que decía sir Alex Ferguson, legendario técnico de los diablos. En construcción, el equipo de Van Gaal ha ganado poso y competitividad con el transcurso del calendario, pero en sus cimientos aún se adivinan algunas fisuras de base.

Al City, mientras, le interesó desde el principio la fórmula contraria: decibelios, idas y venidas, rock’n roll. Un juego al compás de los temas de Oasis que suenan con estruendo en su casa; pelotazos largos y la inspiración de Agüero, un cuchillo cada vez que encara a un adversario, un quebradero de cabeza para dos zagueros tan apetitosos como Rojo y Smalling.

Acusa el United, incapaz de vencer a domicilio, algunas grietas en su armazón y las más gruesas se localizan precisamente en su retaguardia. Vencidos una y otra vez, sus centrales no exhibieron ni el más mínimo rastro de jerarquía. Cuesta comprender por qué una institución como la de Old Trafford, después de la millonada que invirtió el pasado verano, no ha hecho un mayor esfuerzo para apuntalar el centro de su defensa, muy debilitada tras la partida de los veteranos Vidic y Ferdinand. Se resquebrajó cada vez que El Kun puso la directa, cuando el argentino midió en la carrera a Valencia y tiró al muñeco, o cuando cazó un pepinazo de Fernando y disparó blandito; también cuando asistió con un toque delicioso a Navas, demasiado indulgente en la resolución.

El United acusa algunas grietas en su armazón y las más gruesas se localizan en su retaguardia

Solo Di María, puro veneno, intimidó un poco a la rocosa muralla del City. Y eso que también estaba Rooney, ausente todo el mes de octubre por una fea entrada a un rival, borrado del mapa por la maraña de piernas del esquema citizen. Pintaba un tanto sombrío el panorama para los visitantes, a los que se les complicó la cosa por el mal hacer de Smalling, que se ganó una amarilla por entorpecer un saque de Hart y más tarde, poco antes del descanso, la expulsión por una tarascada completamente a destiempo sobre Milner.

Van Gaal recompuso el puzle con la entrada de Carrick en lugar de Januzaj; una lástima para el show, por las magníficas formas del chico belga. Se incrustó el inglés en la defensa y ganó aplomo el United, que durante un buen rato desplegó el hermoso arte de la resistencia, a pesar de una acción temeraria de Rojo. El argentino, pasado de revoluciones, atropelló a Touré, periférico en el segundo acto para interpretar una incorporación de Clichy por la izquierda y enviarle un pase de tiralíneas. El francés divisó a Agüero, en el punto de penalti, y el máximo goleador de la Premier (suma 10 dianas, una más que Diego Costa) embocó la pelota en la red.

De Gea, en el centro, tras encajar el gol de Agüero. ampliar foto
De Gea, en el centro, tras encajar el gol de Agüero. Getty

Frente a la adversidad, mientras el City se relamía a la espera de un manjar mayor y lamentaba un trallazo al poste de Navas, el United supo remar a la contra. Y eso que tuvo que volver a enmendar su zaga por la retirada en camilla de Rojo. En su lugar entró el joven McNair (19), otro producto de la fábrica de Carrington. Logró mantener el tipo, en consonancia con la línea de su equipo, reticente a hincar la rodilla y que pudo incluso arañar un empate si Hart no repele un latigazo de Van Persie, primero, y saca un brazo interminable después, a una intentona a la desesperada de Di María. Ahí murió un derbi traducido en el mejor de los reconstituyentes, en vitamina para el City.

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