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A Bravo le van los retos

El portero llegó a la Real como un desconocido y all Barça como teórico suplente

Continúa imbatido y se cita en el clásico con el ‘pichichi’ Ronaldo

Claudio Bravó celebra el primer gol del Barça al Ebar. Ampliar foto
Claudio Bravó celebra el primer gol del Barça al Ebar. EFE

Era el zapato de Cenicienta, el portero ideal. Desde el área específica de porteros del Barça, dirigida por Ricard Segarra y coordinada en su día por Juan Carlos Unzue —preparador de metas con Rijkaard y ahora segundo de Luis Enrique—, ya apuntaron hace tres años el nombre de Ter Stegen. Era un fichaje que tenía la aquiescencia del área deportiva, convencida de que no habría otro meta igual para suplir a Víctor Valdés. “Es rápido, ágil, decidido, tiene muy buen juego aéreo, buen uno contra uno…”, enumeró el día de su presentación Andoni Zubizarreta, director deportivo azulgrana; “y además juega con los pies”.

El alemán recogió el testigo: “El Barça me ha escogido y dicho la importancia que tengo para el sistema y es un honor. Creo que lo haré bien”. Ocurre, sin embargo, que es Bravo el que recoge los elogios, que no los balones en su portería porque sigue imbatido en la Liga tras ocho encuentros. Por lo que llegará al Bernabéu con el contador a cero y con la seguridad de que enfrente tendrá al pichichi Cristiano Ronaldo, que suma 15 goles. Pero a Bravo le van los retos.

Parecía que el mundo se acabaría sin Valdés, pero se ha resuelto muy bien”

Fuentes del club

En 2006 fue el exazulgrana José Mari Bakero, entonces director deportivo de la Real Sociedad, quien lo descubrió para la Liga. “Teníamos vídeos que nos pasó su representante y con el Colo-Colo fue a Irlanda a disputar un par de encuentros”, explica Bakero; “nos convenció enseguida y pagamos 625.000 euros para que fuera el segundo portero y compitiera con Asier Riesgo”. Pero en ese curso ya le ganó la partida a Riesgo; disputó 29 duelos. Desafío superado que aliñó con el récord de imbatibilidad en Anoeta (467 minutos) en la temporada 2009-10. También se subrayó en el pasado Mundial de Brasil, pues logró fijar el récord de Chile sin encajar en el torneo en 230 minutos. Un logro que redondeó la semana pasada al sumar 85 internacionalidades, más que ningún otro.

Aunque se le presuponía suplente de Ter Stegen, más aún cuando en pretemporada hizo una pifia garrafal —se le escurrió de las manos un disparo desde 30 metros de Dzemaili—, Bravo aprovechó la lesión del alemán y se ha grapado bajo los palos. Le han chutado 13 veces para contabilizar las mismas paradas, un 100% de efectividad que se aleja del 74,36% de Irureta, portero del Eibar. Así, el chileno registra 720 minutos (753 si se sumaran los del descuento) sin recibir un solo gol, cifra que ya supera a Valdés [consiguió 686 en la Liga 2008-09, aunque alcanzó 895 en todas las competiciones] y apunta al récord de Miguel Reina, que registró 824 en la temporada 1972-73 con el conjunto de Rinus Michels. “Lo que me pone más contento es ganar, aunque no escondo lo que está pasando con la portería a cero”, reflexionó el portero para las cámaras de Barça TV; “pero es mérito de todos. Se agradece cuando un delantero baja a defender”.

Desde el club entienden como normal que Bravo se hiciera con el puesto. “Se buscaron dos porteros que pudieran ser titulares. Uno que tenía personalidad para ser el futuro del Barça y otro experimentado que conociera la Liga y supiera jugar con los pies”, exponen desde las oficinas azulgrana. Y, orgullosos, abundan: “Parecía que el mundo se iba a acabar sin Valdés. Era un problema grave de verdad, pero se ha resuelto muy bien”.

Desde el vestuario también opina un compañero: “Hacer olvidar a Víctor, un portero que ha dado tanto por el Barcelona durante tanto tiempo es imposible. Pero Bravo está a un gran nivel. Miramos atrás y nos sentimos seguros. Lo mismo pasa cuando está Ter Stegen. Tenemos porteros de calidad”. Es el propio Bravo el que interviene: “Voy cogiendo mejores sensaciones, acoplándome al equipo y al sistema de juego. Es diferente de la Real Sociedad porque aquí las acciones son de otro tipo porque te llegan en momentos puntuales”. Y, de momento, no se le ha resistido ninguno.

En el Bernabéu, Messi, que ha festejado 250 goles en la Liga, puede igualar o superar el récord legendario de Telmo Zarra, delantero del Athletic que perforó las redes 251 veces en la década de los años 40 y mitad de los 50. Y Bravo, de hacer un clean sheet, como llaman en la Premier League a dejar en blanco los tantos recibidos, acumularía 810 minutos imbatido. Será complicado, entonado como está Ronaldo de cara a la portería contraria. “El Madrid es un desafío importante”, subrayó el portero azulgrana. Otro más en su carrera.

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