El Barça se pierde con el mejor Messi

La buena actuación de Leo coincide con el mal partido colectivo del equipo, diseminado y vulnerable

Verrati bate a Ter Stegen en el Parque de los Príncipes.
Verrati bate a Ter Stegen en el Parque de los Príncipes.MIGUEL MEDINA (AFP)

El Barça se perdió en París. Aunque la derrota no es decisiva, el partido ofreció una noticia novedosa y preocupante. A los azulgrana no les sirvió de nada que el mejor de la noche fuera con diferencia Messi. La buena actuación del 10 coincidió con el mal encuentro colectivo del equipo, diseminado y vulnerable, incapaz de aprovechar el buen momento del argentino, sometido por un buen PSG. Una vez batido, tomó tres goles de carrerilla y concedió unas cuantas ocasiones más, circunstancia sorprendente si se atiende a su imbatibilidad antes de llegar al Parque de los Príncipes, un feudo imposible para el Barcelona.

En un escenario exigente, un torneo mayor y ante un gran adversario, los azulgrana se vencieron sin remedio, difíciles de reconocer vestidos de amarillo como el equipo que han sido durante tiempo, entregados al intercambio de golpes, más combativos y ambiciosos que virtuosos en París. El Barça se entregó a sus delanteros y le vendieron sus defensas por la falta de medios, de toque y de pase, de finura y de control, de juego de posición, decidido a jugarse el triunfo en las áreas. Perdió muchos de sus rasgos naturales y ganó virtudes más convencionales y ordinarias en un choque vertiginoso.

PSG, 3; BARCELONA, 2

PSG: Sirigu; Van der Wiel, Marquinhos, David Luiz, Maxwell; Verratti (Cabaye, m. 71), Motta, Matuidi; Lucas Moura (Bahebeck, m. 90), Cavani y Pastore (Chantôme, m. 86). No utilizados: Douchez; Camara, Aurier y Digne.

Barcelona: Ter Stegen; Alves (Sandro, m. 83), Mascherano, Mathieu, Jordi Alba; Rakitic (Xavi, m. 68), Busquets, Iniesta; Pedro (Munir, m. 62), Messi y Neymar. No utilizados: Bravo; Adriano, Piqué y Sergi Roberto.

Goles: 1-0. M. 10. David Luiz. 1-1. M. 11. Messi. 2-1. M. 26. Verratti. 3-1. M. 54. Matuidi. 3-2. M. 56. Neymar.

Árbitro: Nicola Rizzoli (Ita). Amonestó a Alves, Verratti, Matuidi y Van der Wiel.

Parque de los Príncipes. Unos 48.000 espectadores.

La seriedad del partido le concedía una especial importancia a la alineación de París. La política de rotaciones ya no disimula que Piqué es suplente y que, a la espera de Luis Suárez, el tercer punta es Pedro. La portería se la reparten Bravo, Ter Stegen y puede que Masip juegue la Copa. No hay duda en cambio sobre el hilo conductor, que continúa siendo Messi, presente de principio a fin en la formación, doble protagonista por su condición de asistente (ocho) y goleador (seis). Jugó muy bien el 10. Los errores defensivos, por contra, harán buenos seguramente a Piqué y a Bravo. El problema, sin embargo, fue colectivo del Barça.

Ausente Ibrahimovic, el PSG perdió intimidación y ganó equilibrio y gobierno, porque entró Pastore, un excelente centrocampista que juega como los ángeles ante el Barça, y Cavani pudo situarse de 9. Intenso y agresivo, el campeón francés rompió a jugar nada más ponerse el balón en juego, sorprendido por la timidez defensiva del Barça. Los muchachos de Blanc ensancharon el campo, mezclaron bien e impidieron la presión de los azulgrana, imprecisos y reiterativos en la concesión de faltas, el mejor recurso del PSG. David Luiz no perdonó en la segunda carga y acabó con la imbatibilidad del Barcelona.

El juego deshilachado y errático azulgrana es más preocupante que el marcador

La respuesta del Barça fue inmediata después de que se juntaran en una jugada sus tres futbolistas más desequilibrantes: Neymar, Iniesta y Messi. El tiro del 10 resultó imposible para Sirigu. Alrededor de Messi, especialmente fino y sutil, pasador y rematador, el Barça se fue a por el partido, avalado por su poderío ofensivo y, por otra parte, condenado por sus concesiones en el área de Stegen. El portero se quedó a media salida en un córner y tomó un segundo gol marcado por Verrati. La estrategia sancionó el juego discontinuo del Barça, lastrado por las pérdidas de balón y la flojera de Alves y Jordi Alba.

El 2-1 desmontó al Barça, que se partió de mala manera, incapaz de agruparse para apretar de manera sincronizada, sin ritmo y sin pausa, desbordado por la presencia imponente de Motta. El exazulgrana se convirtió en el centro del partido para suerte del PSG, que penaliza los errores del contrario y es un equipo de mucho talento, especialmente bravo cuando se bate con los mejores rivales, sabedor de que podía revertir su mal arranque de curso ante el Barça. El encuentro viró de manera progresiva y decidida a favor de los franceses, excelentes en la acción del 3-1.

Un error de Ter Stegen, las pérdidas de balón y la flojera de Alves y Alba lastraron al Barça

Van der Wield profundizó por la banda y Matuidi no perdonó en el segundo palo ante el absentismo de Alves. Tuvo suerte entonces el Barça porque se encontró con un tanto de Neymar (el séptimo), virtuoso en el control y la definición, redentor por un momento de su equipo después de que a Messi le costara entrar en juego cerca del área de Sirigu. A nadie le extrañó que Luis Enrique sustituyera a Rakitic por Xavi. Ni tampoco que más tarde entraran Munir y Sandro. A pesar de que los barcelonistas apuntaron mucho a Sirigu, no hubo manera de encontrar la portería y el Barça firmó su primera derrota en París.

El Barcelona falló ante uno de los equipos más cualificados de Europa como es el PSG. El marcador se puede corregir en el Camp Nou. El juego, en cambio, precisa ser revisado tras constatar que solo con Messi y Neymar no se ganan los partidos difíciles como el de París. La fragilidad defensiva, las pérdidas reiterativas y el juego deshilachado y errático en un equipo que se vertebraba a partir de sus medios parecen más preocupantes que el marcador. El Parque de los Príncipes siempre depara malas noticias para el Barça.

Sobre la firma

Ramon Besa

Redactor jefe de deportes en Barcelona. Licenciado en periodismo, doctor honoris causa por la Universitat de Vic y profesor de Blanquerna. Colaborador de la Cadena Ser y de Catalunya Ràdio. Anteriormente trabajó en El 9 Nou y el diari Avui. Medalla de bronce al mérito deportivo junto con José Sámano en 2013. Premio Vázquez Montalbán.

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