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OBITUARIO

Giovanni Pinarello, constructor de las bicicletas de Indurain

Ciclista mediocre, sus máquinas ganaron las carreras más prestigiosas

Giovanni Pinarello, con la 'maglia nera' en el Giro de 1951.
Giovanni Pinarello, con la 'maglia nera' en el Giro de 1951.

El verano del centenario de Gino Bartali, cuando Fausto Coppi debería haber cumplido 95 años si una malaria mal diagnosticada no lo hubiera matado a los 40, han muerto nonagenarios dos de los corredores que compartieron con ellos pelotón en Italia a finales de los cuarenta y comienzos de los cincuenta, Alfredo Martini y Giovanni Pinarello, Nani. Ambos, Martini, fallecido el 25 de agosto a los 93 años, y Pinarello, muerto el 4 de septiembre a los 92, alcanzaron su plenitud profesional y pasional con el ciclismo, pero no como ciclistas, sino como director técnico y sabio al que todos acudían a pedir consejo uno, Martini, comunista de Florencia que recitaba emocionado a Neruda y García Lorca, y como constructor de bicicletas el otro, Pinarello, cuya marca y cuya imagen están indisolublemente unidas para los aficionados españoles a la figura de Miguel Indurain, quien sobre una Pinarello ganó cuatro de sus cinco Tours y sus dos Giros, y batió el récord de la hora.

Para Italia, Pinarello fue, antes que el constructor de Treviso, el ciclista que ganó la última maglia nera, el jersey negro que vestía el último clasificado del Giro de Italia. Lo consiguió en 1951 y, según contaba divertido, no le resultó nada fácil, pues la disputa era tremenda: el último tenía derecho a un premio, a la fama, a pastillas de chocolate y, sobre todo, a una vuelta de honor en el velódromo de Vigorelli en Milán en la entrega de trofeos, vuelta que Pinarello dio acompañando al ganador del Giro, Fiorenzo Magni, y al rey de la montaña, Louison Bobet, y a los piropos de Gino Bartali, quien le dijo: “Nani, quizá seas la maglia nera del Giro, pero eres la maglia rosa como persona”. Pese al elogio, Pinarello era de Coppi, como demostró cuando bautizó Fausto a su primer hijo, el actual director de la fábrica de Treviso.

Pinarello dejó el ciclismo joven, a los 29 años, al año siguiente de su Giro negro. Días antes de comenzar, los dirigentes de su equipo le dijeron que no podría participar: tenía que dejar su hueco a un corredor recién fichado. Como compensación le entregaron 100.000 liras, una fortuna para la época, un dinero que invirtió en la compra de un taller de bicicletas en el que comenzó su carrera de constructor.

Cuando José Miguel Echávarri empezó a poner en marcha el Reynolds, en 1979, visitó en Vicenza la fábrica y el almacén de Tulio Campagnolo, la catedral del material ciclista, el súmmum de los componentes: desviadores, cambios, platos, piñones. El máximo placer para cualquier amante de la mecánica. Cuando le pidió el director que le aconsejara un fabricante de bicicletas, Campagnolo le envió donde Pinarello, cuyo mayor triunfo hasta entonces había sido el Giro de 1975, el que Fausto Bertoglio le ganó a Paco Galdos en el Stelvio. El primer año, como era un equipo amateur, Echávarri compró y pagó religiosamente a Pinarello las bicicletas, y llegó a un principio de acuerdo para el futuro. Sin embargo, una serie de idas y venidas se confabularon para que hasta 1982 el Reynolds no pudiera empezar a usar Pinarello, lo que, entre otras cosas, se debió a que se le había adelantado Manuel Rodríguez Ayora, el padre de Purito Rodríguez, quien dirigía el equipo CR y que corrió la Vuelta de 1981 con Pinarello. Aquella Vuelta, su corredor Álvaro Pino ganó la etapa de Torrejón, el primer triunfo de un ciclista español montando Pinarello; y aquella Vuelta la ganó, con una Pinarello también, Giovanni Battaglin, italiano del Inoxpran, quien unas semanas más tarde ganaría también el Giro.

Desde 1982 hasta 2013, exceptuando 1991, todos los equipos de Echávarri y de su socio, Eusebio Unzue, corrieron con Pinarello, una marca que accedió al prestigio internacional con el equipo navarro. Pinarello fue la bicicleta roja con la que Perico ganó su Tour en 1988 y Pinarello fue la extraordinaria Espada de Indurain para el récord de la hora. Y Pinarello fue la bici con la que ganó Riis a Indurain el Tour de 1996 y con la que Ullrich se reveló en 1997. Y cuando el Sky nació como equipo epígono de lo mejor de lo mejor, su inventor, David Brailsford, eligió bici Pinarello, y Wiggins y Froome ganaron el Tour con Pinarello, cuyo último gran triunfo fue el Mundial de Rui Costa en septiembre de 2013 en Florencia.

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