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Chelsea y City no frenan, el United sufre y gana

Arsenal y Liverpool tropiezan en sus derbis con Tottenham y Everton y empiezan a ver de lejos la cabeza de la tabla

Oscar celebra un gol junto a Willian y Diego Costa. Ampliar foto
Oscar celebra un gol junto a Willian y Diego Costa. AP

Más allá del estupendo inicio de temporada del Southampton, un modesto armado por Mauricio Pochettino durante las dos últimas campañas y que navega por la segunda plaza de la tabla inmune por ahora a la marcha de su forjador o de pilares como Lovren, Lambert o Lallana; al margen de que la temporada apenas acaba de comenzar, Chelsea, líder, y Manchester City, tercer clasificado, toman la delantera sobre los otros tres aspirantes a ganar la Premier League. Arsenal, Liverpool y Manchester United buscan su mejor versión entre apuros y tropiezos. Ni siquiera el City, a cinco puntos del equipo que dirige José Mourinho se permite lujos. "No podemos ceder más puntos respecto a ellos", reconoció el técnico chileno Manuel Pellegrini tras ganar al Hull (2-4).

El Chelsea no flaquea. Lleva cinco triunfos y un empate en seis partidos que han dejado el sello de un equipo sin pausa, concreto y armado con el máximo goleador del campeonato (Diego Costa, que renqueante como está jugó ochenta minutos, volvió a marcar y suma ocho goles en seis partidos) y el centrocampista más decisivo (Fábregas). No tuvo rival en el Aston Villa (3-0), que tras un inicio de campeonato fulgurante se ha bajado de su pedestal en cuanto se cruzó primero con el Arsenal y ahora con el equipo que prepara José Mourinho, tan satisfecho en la victoria que hasta acabó elogiando a su equipo por su capacidad para mantener la posesión de la pelota.

"No podemos ceder más puntos respecto al Chelsea", reconoció Pellegrini tras ganar al Hull (2-4)

El Manchester City toma velocidad de crucero. Sufre sobre todo lejos de su estadio como ya lo hizo en el anterior ejercicio, pero saca fruto de sus ingentes recursos, entre los que Pellegrini dio vuelo por primera vez al meta Willy Caballero. También volvió a alinear al central Mangala, que de nuevo formó dupla con Kompany, pero que marcó en propia puerta un gol que complicó el periplo de su nuevo equipo ante el fornido Hull. A los diez minutos vencía el vigente campeón con la firma de Agüero y Dzeko, pero veinte minutos después el autogol de su última incorporación y un penalty le habían llevado de vuelta a la situación inicial. Tuvo que esperar para sentenciar el City, siempre con David Silva al frente de las operaciones. Marcó de nuevo Dzeko y volvió a aparecer en los instantes finales Frank Lampard por segunda jornada consecutiva para sentenciar.

Esa tranquilidad final le faltó a Louis Van Gaal, que vivió otro nuevo calvario porque el Manchester United ganó (2-1), pero se enredó en otra situación de ventaja similar a la que no supo manejar la semana pasada en Leicester y que entonces acabó en hecatombe. Rooney y Van Persie, éste a pase de Falcao, le adelantaron por dos veces ante el West Ham, pero terminó por pedir la hora en Old Trafford y aliviarse ante un gol anulado a Kevin Nolan sobre la bocina, una acción en la que el árbitro asistente hiló fino para levantar el banderín. El padecimiento del United volvió a tener que ver con su fragilidad defensiva. Fustigado por lesiones y sanciones, Van Gaal alineó en el centro de la zaga al argentino Marcos Rojo y a Paddy McNair, un norirlandés de 19 años que no dejó malas sensaciones. Pero el equipo no acaba de ajustarse y tan exuberante en ataque como es, tiembla cuando le golpean. Encajó un gol antes del descanso y no pasó apuros hasta que con más de media hora por delante Rooney exageró la nota al hacer una falta táctica y se fue expulsado a la caseta. Sin muchos más recursos que su empuje, el West Ham acabó comprometiendo la segunda victoria del Manchester United en seis partidos.

Van Gaal vivió otro calvario porque el United ganó (2-1) pero se enredó en otra situación similar a la que acabó en hecatombe la semana pasada

En Anfield, el Liverpool sumó su tercera jornada consecutiva sin ganar con un tropiezo ante su rival ciudadano, el Everton, un fiasco doloroso (1-1) porque llegó en el tiempo de descuento cuando el zaguero toffee Phil Jaglielka empaló en la frontal con el empeine exterior y colocó el balón en la escuadra. "Creo que jamás vi a nadie golpear mejor una pelota", resumió su técnico Roberto Martínez, que ponderó el esfuerzo de sus hombres para sobreponerse a un mal partido en el que sus colores no triunfan desde hace más de quince años, una liza que pareció decidir Gerrard mediado el segundo tiempo con un libre directo magistral y que pudo sentenciar poco después Balotelli con un remate que se estrelló en el larguero. A nueve puntos de la cabeza, el Liverpool afronta ahora un desplazamiento a Basilea vital para defender sus aspiraciones en su regreso a la Liga de Campeones.

También el Arsenal disputará entre semana un duelo decisivo en la máxima competición continental. Lo hará con las más que presumibles ausencias de sus dos soportes del campo, Arteta y Ramsey, que en el derbi del norte de Londres contra el Tottenham no pudieron acabar la primera parte. Empató el equipo de Arsene Wenger en su feudo (1-1) al fructificar la presión final para reponerse ante un gol de Chadli tras un error de Flamini, el sustituto de Arteta, en la salida de la pelota. Marcó para los gunners Oxlade-Chamberlein en un partido en el que de nuevo volvió a pasar de puntillas Mesut Özil y en el que el meta Lloris rescató a los Spurs con una intervención final prodigiosa a testarazo de Mertesacker.

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