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Simeone gana en la pizarra y la hierba

El Atlético golea al Sevilla con una exhibición táctica y de capacidad de juego

Beto se estira pero no consigue evitar el gol de Koke. Ver fotogalería
Beto se estira pero no consigue evitar el gol de Koke.

Rocoso y áspero cuando lo necesitó, sobrio y brillante en muchos momentos, el Atlético aplastó al Sevilla el día que Simeone regresaba al banquillo. Aclamado, el técnico interactuó como siempre en un partido en el que su equipo enseñó muchas de sus mejores virtudes y en el que la cantera le abrió el marcador con dos goles. Marcaron Koke y Saúl, dos representantes de una factoría que vive una de sus mejores épocas. También fue decisiva la aportación de los que entraron, la velocidad de Griezmann, el martilllo pilón que es Raúl García y hasta esta vez el oportunismo de Raúl Jiménez para conectar un certero cabezazo. Simeone salió ganador en la pizarra, en la hierba y en los cambios.

ATLÉTICO, 4 - SEVILLA, 0

Atlético: Moyá; Juanfran, Miranda, Godín, Ansaldi; Tiago; Arda, Saúl (Griezmann, m. 65), Gabi (Raúl García, m. 46), Koke; y Mandzukic (Raúl Jiménez, m. 73). No utilizados: Oblak (p), Mario Suárez, Siqueira y Giménez.

Sevilla: Beto; Diogo, Pareja, Kolodziejczak (Banega, m. 46), Tremoulinas; Carriço; Aleix Vidal (Delofeu, m. 78), M’Bia, Krychowiak, Vitolo (Denis Suárez, m. 46); y Bacca. No utilizados: Sergio Rico (p), Iborra, Aspas y Coke.

Goles: 1-0. M. 18. Koke. 2-0. M. 42. Saúl. 3-0. M. 83. Raúl García, de penalti. 4-0. M. 89. Raúl Jiménez.

Árbitro: González González. Amonestó a Mandzukic, Koke, Godín, Raúl García, Kolodziejczak, Pareja y Banega.

Vicente Calderón: unos 54.000 espectadores.

De saque se despojaron Simeone y Eremy de sus futbolistas más habilidosos. Uno dejó fuera a Griezmann y el otro a Deulofeu, que encabezaba un banquillo con mucho manejo de balón con Banega, Aspas y Denis Suárez. Quizá ambos entrenadores tenían en su cabeza uno de esos planes en los que ven varios partidos dentro de uno. Simeone se blindó con un triángulo formado por Tiago, Gabi y Saúl ante la amenaza de ser desbordado en velocidad por Vitolo, Aleix Vidal y Bacca. El partido de Saúl en Almería le valió la titularidad anoche en lo que cada vez se va pareciendo más a una irrupción definitiva en el once. El chico es un todocampista, es decir, un pelotero de los pies a la cabeza que no extraña el juego por la posición que le asignen. No le flaquean las piernas cuando tiene que tocar, no rehúye el choque y se presenta en el área siempre con la intención de hacer pupa. La respuesta de Emery al trivote de Simeone fue otra robusta bisagra en el medio, la formada por Krychowiak y M'Bia y Carriço. El calco en las pizarras se concretó en que uno y otro jugaron con un solo punta, Mandzukic a un lado y Bacca al otro.

Desde las alineaciones se delató una batalla por la conquista de los espacios y por ver quién se imponía en las segundas jugadas cuando el juego se convertía en una ráfaga de pelotas verticales. Ganó el Atlético esa pelea. Fue más rocoso desde la colocación y el ímpetu. En esa medición le enseñó al Sevilla que todavía se maneja mejor en ese otro fútbol. No hubo señales de ni de Vitolo ni de Aleix Vidal, tampoco de Bacca porque su equipo se pudo estirar muy poco.

Emery, el técnico visitante, jugó a que los suyos fueran más rocosos que los locales

Tenía más claro el Atlético como progresar. Intentó balones cruzados Gabi, pero la vía definitiva la encontró por la derecha con Juanfran y Arda. En ese plan para llevarle balones a Mandzukic se repitió mucho una secuencia. Gabi tocaba para Arda, que esperaba de espaldas para aguantar y proteger con su trasero respingón la pelota hasta que asomara Juanfran por la cal y tirara el centro pasado a la búsqueda del tallo croata. Otras, el turco se giraba y salía con la pelota hacia el área para poner él mismo el centro. De una de esas intentonas nació el primer gol. La rosca pasada la peleó Saúl en la línea de fondo y su pase atrás lo recogió Koke. El derechazo del canterano reventó la escuadra izquierda de Beto tras tocar en Nico Pareja.

Mandón desde su mejor colocación, Gabi pudo convertir el segundo en otra variante de un saque de esquina. Koke golpeó abierto cuando la defensa del Sevilla esperaba el clásico centro al primer palo. Gabi, casi desde la frontal cabeceó con potencia y exigió a Beto una buena estirada para sacar la pelota con una mano por encima del larguero. El Calderón se ha convertido en un estadio inglés cada vez que ve que su equipo tiene un lanzamiento desde el banderín. La grada se enciende, segura de que el gol rondará. Así sucedió en otra jugada a balón parado en el segundo tanto. Esta vez Miranda puso al segundo palo un centro que recogió Saúl entrando desde atrás para firmar un testarazo incontestable, cruzado y picado al palo contrario de Beto. La estrategia pareció demasiado sofisticada, pero el laboratorio de Simeone parece no tener límites ni respuestas solventes de los contrarios.

En menos de media hora a Emery se le cayó ese planteamiento en que quiso jugar a ser más rocoso que el Atlético. Quedó una segunda parte interesante, para ver qué intercambio de piezas hacían uno y otro entrenador. Simeone tiró de Raúl García y dejó en el banco por un golpe a Gabi, que firmó su mejor partido en lo que va de curso. Emery, por su parte, buscó más pelota dando entrada a Banega y más fantasía con Denis Suárez. Demasiado tarde. Con dos goles de desventaja y el Atlético recuperado en su solidez defensiva, atacar con peligro fue una quimera para el Sevilla.

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