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Collet, el cirujano del baloncesto

El seleccionador francés exige a sus jugadores que actúen como velocistas

Vincent Collet, ayer en Madrid. Ampliar foto
Vincent Collet, ayer en Madrid.

A Vincent Collet (Saint Adresse, 51 años) le nombraron Caballero de la Legión de Honor en abril, en compañía de otros grandes deportistas como Renaud Lavillenie, récordman mundial de salto con pértiga, y a menudo se le compara con Aimé Jacquet, el entrenador con el que Francia ganó la Copa del Mundo de fútbol en 1998. Todo eso sucedió después de que la selección francesa de baloncesto batiera a España en las semifinales hace un año en el Europeo de Eslovenia y se adjudicara su primer título continental.

Tony Paker, la estrella de la selección francesa que ha decidido poner un paréntesis en este Mundial tras haber sido padre por primera vez en abril, acompañó la promesa de su futuro regreso con un alegato en favor de Collet. "Estaré en el próximo Europeo que se celebrará en Francia y, si nos clasificamos, es seguro que competiré en los Juegos de 2016. Y espero que el entrenador también. Él es uno de los motivos por los que vuelvo a la selección, es necesario que siga con nosotros".

El entrenador conviene que España es favorita por su potencial y por cómo está jugando, pero se aferra a las posibilidades que pueda tener su equipo. "Siempre las hay, pero deberemos jugar a fondo. No nos bastará con correr, tendremos que esprintar. No podemos esperar ganar jugando simplemente un buen partido, tendremos que rozar la perfección, anotar un mínimo de 75 puntos y defender muy bien. Ellos están a un nivel defensivo superior que no nos permite concederles ningún regalo. Podemos permitirnos recibir un máximo de cuatro o seis puntos al contrataque, pero si recibimos 10 o 12 será imposible".

“Disecciona el juego de los rivales. Es muy preciso”, describe uno de sus ayudantes

Collet fue un buen base en su época de jugador, aunque no llegó a ser internacional. Tuvo más éxito como entrenador gracias a su rigurosidad y a su capacidad para liderar un grupo en el que conviven los egos de varias estrellas de la NBA y otros jugadores que han tenido que ponerse a disposición del colectivo pero que ejercen un papel relevante. "Sus elecciones tácticas han sido muy importantes para el partido. Es importante tener un entrenador que conozca bien su oficio. Nos transmite menos presión que antes. Cuando se ve a un entrenador con tanta determinación y tantas ganas, dan ganas de seguirle", declara el base Antoine Diot, al que Collet guió en los inicios de su carrera en Le Mans y al que ha dirigido esta temporada en el Estrasburgo.

Collet accedió al puesto de seleccionador en 2009. Discreto y riguroso, ha sabido unir a las dos principales generaciones que conviven en el equipo, la de 1982, con Parker, Diaw, Pietrus o Gelabale, y la de los que nacieron en torno a 1988, con Batum, Diot, Jackson o Heurtel, a las que en este Mundial se han añadido Lauvergne y Fournier. "Ha conseguido que la selección evolucione. Y ha intentado transmitirle una nueva cultura ganadora y alcanzar el nivel de juego que se necesita para ello. Disecciona las formas del juego del rival. Es muy preciso. Es un cirujano del baloncesto", lo describía uno de sus entrenadores ayudantes, Ruddy Nelhomme. La victoria de Francia ante la selección española en el último europeo (75-72) propició numerosos elogios. "Es el mejor entrenador francés en la actualidad, y también el mejor de todos los tiempos", sentenció Batum. "Estuvo extraordinario. Dijo las cosas en el momento oportuno, cambió el partido con una defensa en zona, hizo jugar a Boris (Diaw) y Flo (Pietrus) al mismo tiempo y encontró los sistemas adecuados. Si estamos ahí es en gran parte gracias a él".

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