Turquía hace sudar a Estados Unidos

El campeón pierde el pulso en el rebote y remonta (77-98) después de llegar al descanso por detrás

Faried, dispuesto a machacar.
Faried, dispuesto a machacar.Alfredo Aldai (EFE)

No hagan mucho caso al marcador, porque esos 21 puntos de ventaja que lució al final Estados Unidos no reflejaron las gotas de sudor que dejó caer contra Turquía. El conjunto de Krzyzewski perdió el pulso en el rebote (34-32; 21-12 tras los dos primeros cuartos) y solo la quinta marcha de sus atletas y la defensa del segundo tiempo, cuando Turquía perdía fuelle, les permitieron acabar el partido sin resoplidos.

En la reedición de la última final mundialista, Turquía evocó a aquel equipo de plata. Mucha intensidad y juego exterior para cazar las primeras ventajas. A Estados Unidos le costaba entrar en el partido. No encontraba huecos en ataque y los cambios de Coach K parecieron restar continuidad porque esta vez la segunda línea se quedó algo rezagada —Rose sumó dos puntos y Gay, ninguno, por ejemplo—. No podían correr los chicos de la NBA y mientras Asik extendía los brazos, los exteriores sacudían el aro. Coach K se ponía rojo, mosqueado por tantos agujeros defensivos y por un ataque demasiado desorganizado, nada fluido, salpicado además por esos pasos de salida que tanto desconciertan a los estadounidenses cuando juegan con las reglas FIBA. Si contra Finlandia se marcharon con 60 puntos en la mochila en el intermedio, esta vez el contador se paró en 35.

El rapapolvo en la caseta (40-35 en el descanso) debió de ser de aquellos que escucharía en la academia militar, porque sus hombres salieron con el cuchillo entre los dientes. La defensa estadounidense se blindó y entonces sí empezaron a florecer los contraataques, movido el conjunto por las piernas de Harden y de Irving. Faried (22 puntos y ocho rebotes) y Davis (19 y 6) se pusieron las botas bajo el aro cuando la artillería turca disparaba ya con fogueo, exhausta tras un inmenso derroche físico. Faried protagonizó algunas de las acciones más movidas de la noche, como varios mates lanzado por los balones al aire de Curry y Harden, y como una acción en la que se desdobló para taponar en defensa y tres segundos después machacar el aro.

Con 31 puntos en el tercer cuarto y 32 en el último, Estados Unidos se dejó los deberes para el final. Sacó nota, y acabó ganando por 21 puntos al rival presumiblemente más duro que tendrá en esta primera fase, pero un inicio muy perezoso comprometió durante la noche su expediente. Krzyzewski se llevó un susto.

Sobre la firma

Juan Morenilla

Es redactor en la sección de Deportes. Estudió Comunicación Audiovisual. Trabajó en la delegación de EL PAÍS en Valencia entre 2000 y 2007. Desde entonces, en Madrid. Además de Deportes, también ha trabajado en la edición de América de EL PAÍS.

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