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Wilshere alivia al Arsenal

Los destellos del medio inglés y un gol de Alexis eliminan (1-0) al Besiktas

Wilshere protege el balón ante tres rivales. Ampliar foto
Wilshere protege el balón ante tres rivales. AP

Desfilar por la alfombra roja de la Champions es un premio demasiado tentador como para dejar escaparlo. No se permitió ese lujo el Arsenal, un clásico de la Champions. Flirteó con el peligro el cuadro inglés, hasta tal punto que estuvo muy cerca de protagonizar un patinazo ante el Besiktas. Aferrado a Wilshere y una estocada definitiva de Alexis, desfondado tras hora exhibición de kilómetros y resitencia, resistió a duras penas y achicó agua hasta el final, pero este jueves estará por decimoséptima vez consecutiva en el bombo del sorteo de la fase de grupos.

El 0-0 de la ida, goloso para el Besiktas e inquietante para los londinenses, hizo que el primero fuese desde el inicio a lo suyo. Y lo hizo muy bien. Contemporizó y seleccionó los momentos, pero no hincó el diente a la presa. Con el canadiense Hutchinson como quitanieves, fue ganándole terreno a su adversario en el primer acto hasta acorralarlo. Sahan enredó entre líneas y Ba, un guepardo con una carrocería considerable, mantuvo en vilo a la zaga gunner. También percutió Pektemek, que se liberó de Koscielny con un simple control orientado y se plantó frente a Szczesny. Por suerte para el Arsenal, justo cuando iba a engatillar salió al cruce Debuchy como un relámpago.

ARSENAL, 1- BESIKTAS, 0

Arsenal: Szczesny; Debuchy, Mertesacker, Koscielny, Monreal; Flamini, Wilshere; Chamberlain, Cazorla, Ozil (Chambers, m. 77); y Alexis. No utilizados: Martinez, Coquelin, Rosicky, Podolski, Campbell y Sanogo.

Besiktas: Zengin; Koybasi, Franco, Gulum, Motta; Hutchinson, Ozyakup, Kavlak (Uysal, m. 77), Pektemek (Tosun, m. 87), Sahan (Tore, m. 63); y Ba. No utilizados: Gonen, Kurtulus, Sivok y Koyunlu.

Goles: 1-0. M. 46. Alexis.

Árbitro: Pedro Proença (POR). Expulsó a Debuchy por dos amarillas y amonestó a Szczesny, Kavlak, Franco, Hutchinson y Ozyakup.

60.000 espectadores en el Emirates de Londres.

A los hinchas ingleses se les hizo un nudo en la garganta. Después se les revolvió el estómago. Wilshere se lanzó para rebañar una pelota dentro del área y estuvo cerca de castigar el tobillo de Motta, incorporado al ataque. No alcanzó la articulación. Su técnico, Wenger, se aflojó un punto la corbata. Ocurre que Wilshere es un futbolista genial. Y, como todo genio, tiene sus fases. Perdido entre fiestas y cigarrillos en los últimos tiempos, cuando enciende su luz es un placer verle revolotear por el césped con el cuero cosido al pie. En uno de esos brotes de inspiración se asomó al balcón del área, tiró una pared con Özil –otro Aladino ciclotímico, pero muy desdibujado–, y dejó que Alexis encañonase a la red.

El chileno, fichaje estrella del Arsenal –pagó 38 millones por él– acaparó los focos con el gol. Sin embargo, incrustado en la punta del ataque pierde efervescencia. Como en el Barça, obligado a jugar al toque sufre. Su naturaleza es otra: velocidad, metros por delante y carreras al espacio. En ese hábitat sí hace daño. Pese al corsé, a punto estuvo de firmar otra diana después de un giro de tobillo exquisito de Wislhere, periférico en el pase. Las yemas de Zengin lo impidieron.

La recta final fue una ruleta rusa. La expulsión de Debuchy inclinó el terreno para el Arsenal. Taquicardia en el Emirates. Pese a la inferioridad numérica, pudieron los ingleses liquidar el duelo si Chamberlain no estrella el balón contra el portero o el lateral francés, antes de enfilar el vestuario por orden del árbitro, hubieses atinado al cabecear un centro milimétrico de Cazorla. No hubo sentencia y a partir de ahí se revolvió el Besiktas. Jugó con el suspense el equipo del técnico Slaven Bilic y se revolvió sobre la banqueta una y otra vez Wenger. Un zapatazo de Ba al lateral congeló el ambiente. El susto fue monumental, aunque no tanto como el que se llevaron los parroquianos de Highbury cuando Ba, en boca de gol y en el último suspiro, no conectó el cabezazo. El Arsenal, al filo de la navaja, terminó suplicando al juez que decretase el final y acabase con la angustia. La luz de Wilshere calmó la tiritona.

En el resto de encuentros, el Bayer Leverkusen se dio un atracón (4-0) ante el Copenhague; el Malmoe volteó la eliminatoria frente al Salzburgo (3-0) y el Ludogorets fulminó en los penaltis (1-0) al Steaua de Bucarest.

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