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Dicta Cesc, golea Costa

El medio ilumina al Chelsea, que se estrena con victoria ante el Burnley (1-3), mientras el ariete firma su primer gol

Cesc controla el balón ante el Burnley. Ampliar foto
Cesc controla el balón ante el Burnley. Getty

Remozado en la portería y la punta de ataque con dos incorporaciones de relumbrón, Courtois y Diego Costa, el Chelsea parece haber solventado con la figura de Cesc un mal endémico de mayor trascendencia. Eso es lo que transmitió la rutinaria a domicilio de los blues frente al Burnley (1-3), en la que el catalán se erigió en líder y foco del equipo londinense, huérfano de un timonel desde que al excapitán Lampard se le agotase el combustible y José Mourinho se interpusiera en el camino de Mata, exiliado forzoso a Manchester. Parece haber recogido el testigo Cesc, atinado al timón y magistral en la asistencia. Un compás que vertebra el juego del Chelsea, aderezado ahora con la pegada de Diego Costa en su punta de ataque. El ariete hispano-brasileño, tan hambriento sobre el césped como en el Atlético, firmó anoche su primera diana en Inglaterra.

El '4' eligió siempre bien, oriento con criterio el cuero y voceó con el rango de autoridad que tenía en el Arsenal

Fue la irrupción de Cesc y Costa la nota positiva en un Chelsea que no ha alterado el guion. Rocoso y vertical, recurrente en el pelotazo, el cuadro inglés ha ido sustituyendo progresivamente a sus protagonistas y puliendo su fisionomía, pero mantiene el mismo espíritu. Después de otra inversión estratosférica (con 94 millones de euros en fichajes, sólo es superado por los 129 del Liverpool), sigue jugando a lo mismo. El orden y el contragolpe siguen siendo sus señas de identidad. Sólo Hazard, un trilero con la pelota en los pies, altera las constantes vitales de un equipo que ha encontrado otro futbolista subversivo ante la linealidad: Cesc.

Muy lejos de la versión ramplona y errática que terminó por hacer las maletas ante el murmullo del Camp Nou, el medio español trazó un manual en la sala de máquinas. Reclutado a cambio de 33 millones y señalado por Mourinho como el nuevo líder natural entre los suyos, mezcló bien en el centro del campo con Matic, la nueva roca azul. Dictó, siempre eligió bien, orientó con criterio el cuero y voceó con el rango de autoridad que tenía en el Arsenal, donde se ganó el respeto del fútbol británico. Fue el hombre de la noche. Y, además, dibujó una asistencia majestuosa en el 1-2. Tras una conducción de Hazard por el carril central, acolchó al primer toque un centro de Ivanovic desde la derecha y Schurrle empalmó a la red. Una acción maravillosa. También sirvió el córner que cabeceó Ivanovic y puso el lazo al encuentro.

Previamente, Arfield había adelantado al Burnley y Diego Costa había estampado por vez primera el balón en la red. El artillero, la segunda contratación más costosa en Inglaterra después del central Mangala (el City abonó 40 millones al Oporto), demostró estar en su salsa en su puesta en escena en el campeonato inglés. Batalló sin parar con los zagueros, chocó y presionó. En su línea, galopó como un bisonte en busca del marco contrario. Su primera intervención, no obstante, se tradujo en una falta a un defensor. Más tarde vino la dentellada, su primer zarpazo oficial con la camiseta de los blues. Un latigazo con la zurda después de que un despeje de un rival rebotase en un poste.

Diego Costa bate a Heaton, portero del Burnley. ampliar foto
Diego Costa bate a Heaton, portero del Burnley. REUTERS

El duelo también sirvió para volver a ver a Drogba de azul y constatar el relevo generacional en la portería. Cech quedó relegado al banquillo y Courtois ya es el nuevo guardián. El exguardameta del Atlético apenas tuvo trabajo frente al Burnley. Ataviado con un uniforme completamente naranja, tan solo pudo hincar la rodilla en el gol rival. Eso sí, en el segundo acto voló para despejar un disparo envenenado y dejar constancia de su enorme calidad bajo los palos.

Con la victoria, el Chelsea se sitúa al frente de la tabla en la Premier. A excepción del patinazo del Manchester United de Van Gaal ante el Swansea, en Old Trafford, en la primera jornada no fallaron los otros aspirantes al título: City (0-2 al Newcastle), Arsenal (2-1 ante el Crystal Palace) y Liverpool (2-1 frente al Southampton). Los blues, que el año pasado sellaron la temporada en blanco tras el retorno de Mourinho al banquillo, arrancan con buen pie. El que les aporta Cesc.

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