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Platas de consolación para España

El solo y el combo, disciplinas no olímpicas, atenúan la crisis del equipo de Ona Carbonell

Ona Carbonell durante la rutina que le ha dado la medalla.
Ona Carbonell durante la rutina que le ha dado la medalla. AFP

España conquistó dos platas en las finales de solo y combo del campeonato de Europa de natación sincronizada que se celebró en Berlín hasta ayer. Los metales son vistosos pero en el balance general resultan insuficientes. Primero, porque el solo y el combo no son modalidades olímpicas. Segundo, porque en el solo la estrella española, Ona Carbonell, acortó distancia con la rusa Svetlana Romashina, pero la diferencia de puntuación entre ambas sigue siendo abismal: 2.133 puntos. En cuanto al combo, la final reforzó los indicios preocupantes de las finales de dúo y equipo, que sí son modalidades olímpicas. España no fue superada por Rusia, que prefirió no presentarse, sino por Ucrania, un rival tradicionalmente inferior que en el último año ha visto cómo le recortaban los subsidios debido al estado de guerra que vive el país.

La jornada de despedida de la sincro de la piscina del Velódromo berlinés no sirvió para que España se reivindicara como equipo tanto como para reafirmar la condición de gran figura de Ona Carbonell. La nadadora del barrio barcelonés de Vallvidrera crece con cada verano y el solo le permitió exhibirlo. Su plata fue la única ocasión en que España se impuso a Ucrania.

Los metales son vistosos pero en el balance general resultan insuficientes, porque el solo y el combo no son modalidades olímpicas

A sus 24 años, Ona ha ganado en influencia dentro del equipo, experiencia, y nervio. Su interpretación de la rutina diseñada por la legendaria solista francesa Virginie Dedieux, con música del saxofonista Raphäel Imbert (He Nevuh Said A Mumbalin’ World), le valió 93.700 puntos.

La ucrania Anna Voloshyna, con 92.333 puntos, fue tercera. La estrella rusa Svetlana Romashina, que se reservó exclusivamente para esta prueba, se aseguró el oro con el I wanna be loved by you de Marylin Monroe. Un espectáculo de poderío y sensualidad que Romashina desplegó en los Mundiales de Barcelona y que esta vez recibió 95.833 puntos frente a los 97.340 de entonces. Romashina perdió más puntuación de la que perdió Ona, que también fue calificada a la baja respecto a Barcelona: 93.700 frente a 94.290.

Ona presentó una coreografía notable por la exigencia del primer segmento: una salida en diagonal de diez segundos en apnea. “Lo más complicado”, observó la nadadora, “es remar por debajo de las piernas inclinadas, moviendo las manos de forma asimétrica para elevarte por encima de la superficie, girar sobre ti misma y mantener la diagonal a la vez”.

La posición recta rompiendo la línea vertical, en un ángulo de 45 grados sobre la superficie, supuso un esfuerzo doble. Los apoyos se hacen más difíciles con el cuerpo cabeza abajo en diagonal y Ona precisó emplear todos sus recursos físicos para impulsarse sin respirar. Ella dice que a su flexibilidad para girar como una serpentina ha añadido otras cualidades físicas. Lo atribuye a un nuevo trabajo de pesas que le ha permitido ganar un punto de potencia y de resistencia en situaciones límite.

Ona pasó las tardes de otoño, invierno y primavera, entre mancuernas y máquinas de gimnasio

Ona dispone de una preparadora física particular que la ha ayudado a desarrollar la musculatura del tronco. Se llama Lorena Torres, fue su entrenadora en etapa alevín. “En la potenciación física el primer objetivo es estructural, de base”, explicó Torres. “Hace falta un cuerpo compacto y sólido, también endurecer el abdomen para tener más resistencia y controlar más la situación”.

La española pasó las tardes de otoño, invierno y primavera, entre mancuernas y máquinas de gimnasio. Ha ganado más de 5 kilos de masa muscular. Solo así podría competir con las rusas y las ucranias, cuya preparación atlética es históricamente superior.

Rematado el solo con una plata, el equipo que dirige Esther Jaumá depositó en la final de combo la creatividad y energía que le faltó en las coreografías de dúo y equipo. Las nadadoras lograron interpretar con acierto el torrente rítmico del repertorio de Elvis, incluyendo éxitos como Blue Suede Shoes, Suspicious Minds y A Little Less Conversation. El ejercicio les bastó para ganar la plata con holgura pero se quedaron lejos de Ucrania. Demasiado lejos. La puntuación resultó alarmante: 93.033 las españolas y 94.333 las ucranias.

En dos años Ucrania ha pasado de estar a más de dos puntos de España en el combo del Europeo de Eindhoven (95.600 / 93.420), a superar en más de uno y medio al combinado español en el de Berlín (94.433 / 93.033).

A sus 24 años, Ona ha ganado en influencia dentro del equipo, experiencia, y nervio

Hace tiempo que los equipos de sincronizada ucranianos acuden a los campeonatos bien provistos de nadadoras espléndidas. El fenotipo de las deportistas siempre fue excelente, insuperable para la mayoría de las europeas occidentales en un deporte que valora tanto la presentación, las piernas y los brazos largos y torneados. A Ucrania solo le faltaban buenas coreografías y una preparación enderezada a mejorar la expresividad dramática. Lo han conseguido y España ha perdido su condición de segunda potencia europea.

El Europeo deja más interrogantes que certezas. Cabe dudar de la sintonía entre Ona y el resto del grupo. Los signos gestuales que emite este equipo, que en sus mejores tiempos ganó fama de audaz y emocionado, no invitan a la euforia.

Si los responsables de la sincronizada española no reaccionan, los Europeos de Berlín supondrán un punto de inflexión definitivo. El momento es delicado, cuando faltan dos años para los Juegos de Rio. Las platas y los bronces mundiales y olímpicos, que un día parecieron tan sencillos de obtener, pueden perderse bajo la imparable ola de China, Canadá y Ucrania.

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