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El liderazgo de los capitanes

Seis deportistas de alto nivel reflexionan sobre los éxitos del deporte español

Arriba: Raúl Entrerríos, Jon Santacana y Ruth Beitia. Abajo: Elisa Aguilar, Ona Carbonell y Miguel Galindo
Arriba: Raúl Entrerríos, Jon Santacana y Ruth Beitia. Abajo: Elisa Aguilar, Ona Carbonell y Miguel Galindo EFE

Elisa Aguilar se dio cuenta de que había fallado como capitana el día que la selección de baloncesto femenino dijo adiós a los Juegos Olímpicos de Londres 2012. “Para Amaya [Valdemoro] y para mí iban a ser los terceros. Fue un batacazo y una cura de humildad”, recuerda ahora. Igual que recuerda cómo apenas un año después ambas pudieron quitarse la espina al ganar el oro en el Eurobasket de Francia, el mayor logro del baloncesto femenino español.

Retirada ya de la alta competición, Aguilar ha hecho hoy balance de su papel como líder del equipo nacional en unas jornadas sobre el éxito del deporte español organizadas por el Consejo Superior de Deportes en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander. A su lado, Ruth Beitia, Raúl Entrerríos y Ona Carbonell —capitanes de la selección de atletismo, balonmano y natación sincronizada, respectivamente— y los medallistas paralímpicos Jon Santacana y Miguel Galindo. Todos ellos son deportistas de éxito, sus medallas dan fe, y también líderes, que es algo más.

Lo importante es transmitir valores y asegurarte de que nadie se venga abajo

Raúl Entrerríos

En un coloquio distendido, los seis profesionales han hablado de los desafíos que uno debe asumir cuando se pone el brazalete de capitán. “Ya no se trata solo de ser la mejor fuera del agua. Tengo que conocer a las nadadoras y asegurarme de que todas luchamos hacia un objetivo común: conseguir el oro”, ha apuntado Carbonell, doble medallista olímpica en Londres 2012. La clave para conseguirlo según todos ellos reside en la unidad, en el trabajo en equipo y, sobre todo, en la comunicación. “Lo importante es transmitir valores y estar atento a los estados de ánimo de los compañeros, que nadie se venga abajo”, ha explicado Entrerríos, que el año pasado relevó a su hermano Alberto en el puesto.

Para la mayoría de ellos el liderazgo es algo natural, que “tiene que ver con la personalidad”, como dice Aguilar, pero también con el papel que cada uno desempeña en la cancha o en la piscina. Ella era la base del equipo, la que dirigía a sus compañeras; Carbonell, la elegida para ejecutar el solo, la única nadadora presente en todas las pruebas. Pero todos son conscientes de que su rol no acaba con el partido y por eso resaltan la comunicación como clave.

¿Y cómo gestionan la derrota?, les han preguntado. “El propio deportista es el primero que aprende. Si no has superado un fracaso no eres un deportista”, ha reflexionado Galindo. A sus compañeros no les ha sonado raro porque como profesionales se han enfrentado a los fallos, a los celos y a las críticas a edades muy tempranas. Aguilar ha hecho una última reflexión: “Ahora el segundo y el tercer puesto parece que no sirven de nada. Es responsabilidad de todos darnos cuenta de que ganar no es fácil y que el mero hecho de estar en un Europeo, en un Mundial o en unos Juegos es un éxito”.

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