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Tour de Francia

“Vamos a dar guerra”

Valverde, segundo en la clasificación general, afronta la última semana confiado en repeler el asalto de los jóvenes franceses

Alejandro Valverde intenta escaparse del líder, Vincenzo Nibali. Ampliar foto
Alejandro Valverde intenta escaparse del líder, Vincenzo Nibali. AFP

Sopla el marin, el viento húmedo del sudeste, desde el Mediterráneo no tan lejano, y en Carcasona llueve con chaparrones repentinos, que empiezan y terminan, silenciosos, sin avisar; y el mismo viento que lleva la lluvia y empapa las murallas lleva también la luz, y permite que hasta se puedan ver, al sur, a un centenar de kilómetros, los Pirineos, que esperan.

La tercera semana del Tour, la difícil, la que recorrerá los Pirineos de este a oeste con intensidad, podría interpretarse como una lucha de naciones. Nibali dice que le falta la distancia y la óptica para saber qué significa para Italia que un italiano esté de amarillo brillante y sólido (aunque tiene los libros de historia, y sabe que después de Bartali y Coppi, y salvando la sorpresa Nencini en el 60, debieron pasar bastantes generaciones hasta el Gimondi del 65, y más aún para el Pantani del 98), pero los italianos, los que escriben todos los días las crónicas de Nibali, lo saben a la perfección, y lo transmiten, el fin de una sequía, de una época turbia también.

Clasificaciones

2014201415ª Etapa

1. Alexander Kristoff (NOR / Katusha) 4h 56m 43s

2. Heinrich Haussler (AUS / IAM Cycling) m.t.

3. Peter Sagan (ESL / Cannondale)

4. Andre Greipel (ALE / Lotto)

5. Mark Renshaw (AUS) / Omega Pharma - Quick-Step)

22. Alejandro Valverde (Movistar)

General

1. Vincenzo Nibali (ITA/AST) 66h49:37.

2. Alejandro Valverde (MOV) a 4m 37s.

3. Romain Bardet (FRA/ALM) 4m 50s.

4. Thibaut Pinot (FRA/FDJ) 5m 06s.

5. Tejay Van Garderen (EE UU/BMC) 5m 49s.

6. Jean-Christophe Péraud (FRA/ALM) 6m 08s.

7. Bauke Mollema (HOL/BKN) 8m 33s.

Para Francia, encarnada en carne y hueso, más hueso que carne, en un jovencito espigado y de aspecto frágil que demuestra que para ser considerado un intelectual en el pelotón no hace falta llevar gafas (Romain Bardet estudia un máster de Comercio y lee Le Monde Diplomatique para tener una opinión propia sobe los asuntos importantes), y en un tipo más duro y más ronco, también nacido en el 90, con apellido de uva borgoñona, Thibaut Pinot, también buen escalador, el Tour del 14, los Pirineos, significan también el fin de una época, la de la desesperanza frente a la invasión de los bárbaros del sur, del norte y del oeste, y el comienzo de otra, la de la constatación por parte de sus directores de que su afición puede vibrar tanto o más con Virenques y Voecklers, enseñas de la lucha y de la audacia de corto recorrido, ganadores de etapa, autores de fugas históricas, que con corredores que luchen por un puesto en la clasificación general. Y todos están de acuerdo en que 2015, cuando se cumplan 30 años del quinto Tour de Hinault, del último Tour de un francés, puede ser el año del retorno definitivo. Para España, atrapada en un sándwich entre ambos países, el Tour se llama Valverde (y también un poco Purito), como siempre; y aunque se hubiera mantenido Contador también habría sido lo de siempre, los últimos golpes de genio de una generación que todo lo ganó en el primer decenio del siglo. Y con el paso de los años, y los dolores y las lesiones y las caídas, los objetivos se reducen, aunque Valverde, el español en la general, se niegue, de palabra, a reconocerlo.

"Estoy contento por estar donde estoy, segundo, lejos de un líder hoy por hoy muy superior", dice Valverde. "Pero no me rindo. Siempre hay que aspirar a más. Estos tres días vamos a dar guerra. El cuerpo es humano, y el de Nibali también. Todos podemos tener un mal día, también el líder". Para Valverde la rivalidad franco-francesa Bardet-Pinot, cada día más acerba, será un peligro añadido para él, pues la lucha añade una motivación extra ("el que gane se lo lleva todo: el maillot blanco de mejor joven, un puesto en el podio, ser el mejor francés", dice), pero, al mismo tiempo, un motivo de intranquilidad para Nibali, pues todas las etapas serán mucho más complicadas de manejar, habiendo tantos intereses y tantas ganas. "Tenemos nuestra estrategia, sabemos dónde atacar, puede ser en Bales, en Pla d'Adet, en Hautacam, pero nos la guardamos para nosotros", dice.

No me rindo. Nibali es humano. Todos podemos tener un mal día, también el líder"

Alejandro Valverde. Ciclista

Hay, detrás de estas palabras, un guion soñado y un guion realista. Y ambas emociones, la soñadora, la de los pies en la tierra, las profundiza también su director, Eusebio Unzue, quien recuerda la dureza inusitada de este Tour, un Tour corrido con velocidad e intensidad, sin un día en el que se dejara ir la fuga. "Estamos en nuestro objetivo, el de un puesto en el podio, pero queremos mejorar", dice el director del Movistar. "Y la igualdad de los cinco que le persiguen a Nibali -Valverde, Bardet, Pinot, Van Garderen y Péraud-, todos en minuto y medio, su lucha por la segunda plaza, es el gran aliciente y lo que hará que los Pirineos no sean un camino de rosas para el italiano". Unzue confía, sobre todo, en la agresividad inesperada que ha visto en las etapas alpinas en el Ag2r, el equipo de Bardet, el equipo más fuerte del Tour en montaña. "Son nuestros aliados ideales", dice Unzue.

Mientras, Nibali, en su retiro, recuerda que no será tan tonto para confiarse en que esto está ganado como hizo en la última Vuelta, que regaló prácticamente a Horner, y, siguiendo las enseñanzas del padre Indurain, añade, por boca de su preparador, Paolo Slongo, de Treviso, donde las Pinarello, que en el Tour hay que portar una máscara para que ningún rival sepa nunca cómo estás, beber agua del tiempo para cuidar la garganta y apagar el aire acondicionado en los hoteles para no resfriarse. "Y, por supuesto", termina Nibali, "no dar un metro a ninguno de los que me siguen".

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