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El día que un partido de fútbol reconcilió a ‘ticos’ y ‘nicas’

El encuentro mundialista hizo que costarricenses y nicaragüenses olvidasen sus diferencias por un día

Celso Borges y Óscar Duarte.
Celso Borges y Óscar Duarte. AFP

El costarricense Bryan Ruiz logró que nicaragüenses y costarricenses olvidaran sus diferencias al anotar el gol que puso adelante a Costa Rica frente a Grecia, en el partido de octavos de final de la Copa del Mundo de Brasil. Años de relaciones convulsas, en la que pesan muchísimo los nacionalismos y las diferencias políticas, quedaron congelados durante un partido que significaba la clasificación de la única selección centroamericana a unos cuartos de final. Un apoyo unánime que estalló en las redes sociales.

“Costa Rica ya hizo lo más difícil: que el resto de Centroamérica la apoye. Ahora solo tiene que ganar a esos pinches griegos”, escribió en su cuenta de Twitter el periodista José Luis Sanz, asentado en San Salvador. Una frase que bien resumía el estado de ánimo de esta región durante los 120 minutos del partido.

Las diferencias entre Nicaragua y Costa Rica han llegado a tal nivel que mantienen tensas las relaciones diplomáticas, caracterizadas por demandas ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por la soberanía del fronterizo Río San Juan, por acusaciones de invasión nicaragüense en tierras costarricenses o alentadas por gobiernos populistas como el de Daniel Ortega y la expresidenta Laura Chinchilla, para desviar la atención de los problemas internos de sus respectivos países.

El 75% de las labores agrícolas en Costa Rica la realizan nicaragüenses

Otro elemento que aumenta las diferencias es el hecho de que Costa Rica es el principal destino de miles de migrantes nicaragüenses, que dejan el país por falta de oportunidades. De los 800.000 nicaragüenses que la Organización Internacional para las Migraciones estima que viven en el exterior, el 63% lo hace en Costa Rica. El consulado costarricense en Managua calcula que al día entrega entre 700 y mil visas a nicaragüenses dispuestos a emigrar al país vecino, donde desempeñan trabajos en el sector de la construcción o la agricultura. Estudiosos del tema estiman que el 75% de las labores agrícolas en Costa Rica la realizan nicaragüenses. Para muchos nicaragüenses esos obreros son maltratados y muy pocos mencionan las remesas que llegan desde Costa Rica y que ayudan a la escuálida economía de este país. Esos envíos de dinero ascendieron a 182,6 millones de dólares en 2012, el 18% del total de las remesas recibidas por Nicaragua.

La tarde del domingo los nicaragüenses dejaron de lado sus diferencias y posaron los ojos en las pantallas que retransmitían el partido jugado en Recife, mientras hacían estallar las redes sociales con su apoyo a la selección de Costa Rica. “Diez ticos mantienen viva la esperanza de Centroamérica en el Mundial a pesar del árbitro (tarjeta amarilla, le dicen) y el Teatro griego”, escribió el periodista nicaragüense Carlos Fernando Chamorro en su cuenta de Twitter, tras el empate de Grecia en el minuto 92. “La mente es fundamental en esta parte: que no pierdan el foco y no se depriman. ¡Buena suerte a nuestros bravos vecinos!”, alentaba, por su parte, la escritora Gioconda Belli. “Ese árbitro necesitara reposición de tarjetas. Las tiene decoloradas a costillas de los ticos”, se quejaba la exguerrillera sandinista Dora María Téllez por el arbitraje desarrollado por el australiano Benjamin Williams. “¡Ay, Dios, esto con los ticos me va a dar taquicardia!”, anunciaba la socióloga y periodista Sofía Montenegro.

Un hecho destacado por los cronistas deportivos de Nicaragua es la participación de un jugador de origen nicaragüense en la selección costarricense. Se trata de Óscar Duarte, defensor de la selección tica, que fue valorado por la FIFA como el mejor jugador costarricense en la fase de grupos. Duarte nació en 1989 en Catarina, un minúsculo municipio localizado al sur de Managua, pero, como miles de nicaragüenses, emigró a Costa Rica cuando apenas contaba cinco años para reunirse con sus padres.

El partido se fue a la tanda de penaltis y un país entero, Nicaragua, contuvo el aliento. Los cronistas nicaragüenses alentaban a la selección costarricense, cansada ante la batalla dada en Recife. Todos los ojos puestos en un solo jugador, Keylor Navas, el arquero de Costa Rica. Fueron minutos de tensión que solo se aliviaron cuando Michel Umaña anotó el quinto gol a favor de Costa Rica. Twitter volvió a estallar: “Primer equipo centroamericano en pasar a 4tos de final en un mundial. ¡Qué grande!”, escribió Juan Ortega Ulloa, nicaragüense radicado en Chile. “(Alfredo) Di Stefano dice que la reputación no gana partidos, solo los goles. Los ticos se lo creyeron y siguen creando asombro”, analizó Edgar Rodríguez, redactor jefe de Deportes del diario La Prensa, de Managua. “Me alegra mucho lo de Costa Rica. No hizo caso de la historia. Jugó sin complejos y se fajó a lo grande, sin miedo”, agregó. Y un titular, el de la revista Confidencial, se aventuró a hablar por toda una región: “Centroamérica a una sola voz: gracias, Costa Rica”. El domingo 29 de junio de 2014 se recordará como el día en que el fútbol reconcilió a “ticos” y “nicas”.

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