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“Soy un trabajador y el gol se trabaja”

David Villa repasa su relación con la portería, su trayectoria en la selección en los clubes, y su desafío de jugar en Nueva York

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David Villa.

Cinco goles suyos en cuatro partidos llevaron a La Roja a las semifinales del Mundial 2010. Puyol e Iniesta se encargaron del resto, pero sin el Guaje no hubiera existido el mágico verano del 2010 en Suráfrica. David Villa, de 32 años, lleva el 7 y perilla. Habla pausado. Parece cansado. Será el peso de la historia. Sólo hay un par de cosas que hace mejor que meter goles: cantar y ejercer de padre.

Pregunta. ¿De cuál de los cinco goles está más orgulloso?

Respuesta. Todos fueron importantes. Quizás más los de Paraguay y Portugal, que nos dieron el pase. Y el más bonito fue el de Chile por su complicación.

P. Al final pasó a la historia Iniesta. ¿Lo considera injusto?

R. Todos pasamos a la historia porque todos fuimos campeones y porque todos trabajamos para conseguirlo. Al final fue Andrés el que culminó el esfuerzo global, el que puso imagen a ese sueño común. Andrés fue el que marcó el gol que todos queríamos meter. Todos nos beneficiamos del gol de Andrés y me pareció perfecto que lo marcara él. Eso de que lo sentí como si lo hubiera metido yo te aseguro que es cierto.

En Sudáfrica, los tres días después de perder contra Suiza fueron durísimos

P. ¿Esos cinco goles son el mayor orgullo de su carrera?

R. Sí. He hecho cosas importantes en el fútbol, pero es probable que estos goles sean lo más importante. A ver qué pasa ahora, en Brasil, pero de momento...

P. España rentabilizó muy bien sus goles. ¿La selección defiende mejor que ataca?

R. España defiende bien porque ataca mucho. Sabíamos, y sabemos, que tenemos mucha posesión y que cada gol nos puede dar mucho, porque les iba a costar a los rivales hacernos goles. Así fue. Recibimos pocos. Al final manda el balance, que fue positivo. España tiene tanto juego bonito que al final se habla poco de sus conceptos defensivos, pero yo creo que nuestro punto más fuerte es esa solidez.

P. ¿Trabajan mucho o tienen mucho la pelota?

R. Tenemos la pelota. Si la tienes, el rival no ataca, pero claro que trabajamos cómo tenerla. La solidez defensiva no solo radica en defender bien, sino también en atacar bien.

España defiende bien porque ataca mucho. Sabemos que cada gol nos puede dar mucho

P. ¿La Roja sabe sufrir o es pura diversión sobre el campo?

R. Sabe sufrir y sabe vivir el éxito. En Sudáfrica recordamos las escenas al levantar la Copa, pero los tres días tras perder contra Suiza fueron durísimos. Se dudó de todo y de todos. Ahí empezamos a ganar el Mundial. Supimos afrontar ese momento como supimos celebrar el éxito.

P. De su primer gol ante Eslovaquia a los dos ante El Salvador van 58. ¿Con cuál se queda?

R. No sabría decirte. Pero me acuerdo de todos porque marcar un gol con España siempre ha sido algo muy especial para mí. Ya era un sueño de niño jugar con esta camiseta.

P. ¿Usted va por la vida diciendo “hola, soy el tipo que más goles ha marcado con España”?

R. No, no voy de eso, no va en mi carácter. Es un motivo de orgullo, pero no llevo un cartel en la frente y no hago gala de eso. Mis padres me educaron en otros valores.

P. Lleva el siete, pero, ¿es un nueve?

R. Si hay algo de lo que me siento muy orgulloso es de haberme sabido adaptar a muchas posiciones. He jugado casi siempre con el siete, pero he jugado de nueve, de 11, de 10 y también de siete… Me he podido adaptar y eso me ha dado la oportunidad de jugar en muchos equipos de maneras muy diferentes.

P. Está a punto de cumplir 100 partidos con España. ¿Cuál recuerda especialmente?

R. El primero. Lo soñaba de niño: en Almería contra San Marino.

P. Puro glamour. Como para olvidarlo.

R. Pues para mí resulta inolvidable. Se lo aseguro. Era mi primera convocatoria y no tenía claro si iba a jugar. Luis Aragonés me dijo que entraba en el descanso. Más que nervioso, sentía una sensación como de expectación. Tuve ocasiones de gol, pero no marqué. Guardo la camiseta, enmarcada.

P. ¿Dónde piensa vivir cuando lo deje?

R. Pues no lo sé. Ya hablaré con la familia y decidiremos cuando me retire. Soy un trabajador del fútbol y cuando lo deje decidiremos juntos. He tenido mucha suerte con las ciudades donde viví al dejar mi casa en Gijón: Zaragoza, Valencia, Barcelona y Madrid son fantásticas, con clubes fantásticos. En todos me ha ido bien.

Me fui del Barça porque no jugaba, porque no quería seguir haciéndolo

P. ¿El gol se trabaja?

R. Sí. El gol también se trabaja.

P. Decía Reina que de joven pensaba que la experiencia no le iba a hacer mejor portero. Luego resultó que sí. ¿Pasa lo mismo con un goleador?

R. Para meter goles hay que nacer con ese instinto. Pero luego se trabaja y se mejora. Es una mezcla de instinto, de las condiciones con las que naces, del trabajo y de la experiencia.

P. ¿Cuando mira atrás se reconoce?

R. Sí. Soy yo, pero con más experiencia. En el fondo soy lo que era. Mis padres ya me habían educado. Eso sigue intacto.

P. ¿Por qué dejó el Barça?

R. Porque no jugaba, porque quería seguir haciéndolo y tenía que buscar mi futuro. Valoré y vi qué era para mí lo más importante. Pensé irme al extranjero pero uno tiene que buscarse la vida donde le lleva y aunque mi cabeza estaba en el fútbol inglés apareció el Atlético y me dio las mejores condiciones y he acertado.

P. El Barcelona le vendió muy barato, ¿le hirió el orgullo?

R. No, al contrario. Yo tenía una oferta muy importante en diciembre y me hicieron la promesa de que en verano me pondrían facilidades, que bajarían las pretensiones, no porque no lo valiera sino porque había rechazado la oferta para irme.

P. ¿Con el Atlético le tocó la lotería?

R. Podría decirlo así, sí. Por todo lo que he vivido, por lo que hemos conseguido, por cómo me he sentido.

P. ¿Se imaginaba volviendo a un Mundial cuatro años después?

R. Sí, sí, los años pasan, salen nuevos talentos, pero este era el objetivo personal y lo he conseguido. En algún momento casi todos nos hemos visto fuera, por la calidad que hay.

P. ¿Le han faltado goles y sobrado palos, en todos los sentidos?

R. Literalmente, sí, sobre todo al final. Pero el palo más gordo fue perder la Champions como la perdimos, aunque si te paras a pensar, fue bonito lo que hicimos, llegar donde llegamos. En lo de los goles, no soy de lamentarme. El otro día hablaba con Pepe, creo. Llevaba dos meses definiendo bien, se iba a los palos, me la sacaba el portero, y llego contra El Salvador y meto dos. En el fútbol hasta la pelota es caprichosa. Pero al final dependes de tu trabajo, pase lo que pase.

P. ¿Por qué se va a Estados Unidos?

R. Porque me gusta marcarme retos, porque en este punto de mi vida profesional y familiar, me apetece. Me queda fútbol y me apetece ir allí, me parece una aventura apasionante, en lo futbolístico y en lo personal, por mí y por mi familia.

P. ¿Le quedan sueños?

Sueño con marcar más tantos en un Mundial, Y en ganar el segundo

R. Siempre. Sueño con marcar más goles en un Mundial. Y en ganar el segundo.

P. ¿Jugando con un nueve, con nueve falso o con el siete?

R. Tenemos muchas opciones y eso es bueno. Fernando Torres ofrece cosas que no tiene Diego Costa, y Costa nos da cosas que no teníamos antes; yo soy lo que soy; Cesc es singular. Del Bosque tiene dónde escoger. Y todos nosotros sumamos.

P. ¿Les queda hambre?

R. Se puede ganar o perder, pero un futbolista a este nivel no pierde el hambre. Estamos acostumbrados al éxito, te acostumbras más a ganar que a perder. Es tan bonito ganar que nunca quieres dejar de hacerlo. Además, esta se la debemos a Luis y a Damián [Tiriti, utilero de la selección fallecido en abril], que desde el cielo están con nosotros. A estos dos no les podemos fallar.

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