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El truco del Atlético

El paso de Simeone por el Calcio no fue circunstancial: la zona funciona tanto como el contragolpe

Diego Costa muestra el vendaje en el muslo lesionado. Ampliar foto
Diego Costa muestra el vendaje en el muslo lesionado.

Al Madrid se le admira por su delantera, seguramente la mejor del mundo, siempre que pueda disponer de Cristiano Ronaldo, Benzema y Bale, de la misma manera que del Atlético es elogiado por su portero Courtois y la defensa que habitualmente forman Juanfran, Godín, Miranda y Filipe Luis. No se cuentan las victorias rojiblancas en la Champions (nueve), alguna de mucho mérito como la de Stamford Bridge, sino que se resalta su condición de invicto (tres empates), y en la Liga recién conquistada se subraya que su mérito fue dejar su portería a cero en 20 jornadas y marcar 13 goles en jugadas de estrategia que significaron 11 puntos en las últimas nueve jornadas, 14 en el total de 38 partidos. Y también se ha insistido y mucho en que el Barça no le ha ganado ninguno de los seis partidos disputados a pesar de que la Supercopa se quedó en el Camp Nou.

Alrededor del equipo ha habido consecuentemente una literatura muy épica que incide en el carácter, el sacrificio, la garra, la disciplina, el orden y un vocabulario motivador, a veces incluso de jerga militar. "Había que apretar el culo", proclamó Godín después del gol de cabeza a la salida de un córner que firmó el triunfo liguero en campo del Barça por la misma regla de tres que al Atlético ganó la Copa del año pasado con un testarazo de Miranda en el Bernabéu. "Si se cree y trabaja, se puede", reitera Simeone. "La historia se escribe latido a latido", aseguran las camisetas que se visten en Lisboa. Así planteada, la final podría parecer una cuestión de resistencia rojiblanca, a la espera de un gol de falta o de córner o sino de un contraataque rematado por un delantero, mejor si puede ser naturalmente Diego Costa.

Simeone: "Agradezco a mi equipo que interprete el juego como lo siente"

El delantero centro ha sido el protagonista de la temporada con el guardameta, lo centrales y naturalmente el entrenador, sobre todo porque el Atlético es un equipo de autor, de nombre Simeone, ganador de cinco títulos en dos años, el último la Liga. La continuidad no solo se alcanza con el poder la cabeza y las piernas, con la mentalidad, sino que exige también calidad y fútbol ,y a ratos el Atlético ha jugado muy bien, incluso contra rivales que parecían tener la patente del buen hacer como el Barça. Así se apreció en distintos momentos del último partido del Camp Nou. Y la mayoría de técnicos consultados coinciden en que su punto neurálgico está en el centro del campo y, especialmente, porque juegan con extremos que son muy buenos centrocampistas, de manera que se garantiza un excelente manejo del balón en ataque y en el repliegue hacia Courtois.

Los futbolistas que actúan en las bandas, especialmente Arda Turan y Koke, se recogen excelentemente y se juntan con los volantes centrales y propician también las entradas por las bandas de los laterales, Juanfran y Filipe Luis, desequilibrantes cuando abren bien el campo. El Atlético necesita tener superioridad en la medular para marcar las diferencias con la defensa o con la delantera, incluso con un jugador propicio para el juego directo como Diego Costa. Koke es fundamental por el ritmo de juego que imprime al partido y por su capacidad con Gabi para poner la pelota sin mirar para Raúl García y el propio Costa. Pican desmarques los delanteros y cierran los pasillos interiores de manera sincronizada en un equipo que juega muy bien al espacio y tiene muchos movimientos memorizados, aunque su aplicación difiere de las características del rival.

Los peores rivales para los rojiblancos han sido los que le han obligado a llevar la iniciativa

Ante el Athletic apenas concedieron centros mientras que al Barcelona le regalaron los costados, prueba de la versatilidad del Atlético, fiel a su costumbre de ir partido a partido, siempre a partir del orden, la riqueza táctica y de la calidad de sus futbolistas, la mayoría de primer nivel, capaces de armar un equipo fuerte y solidario, excelente en la presión: aprietan, son agresivos y tienden a defender en situaciones de hasta cuatro contra uno por las excelentes ayudas en la divisoria y también de los dos centrales, que corren y se desplazan a los costados en ayuda de los laterales, prueba de que son un plantel muy bien trabajado por Simeone. El paso del técnico argentino por el calcio no fue circunstancial. La zona funciona tanto como el despliegue al contragolpe, a veces utilizado para no arriesgar ante el juego del contrario, y/o para dar rápidamente con Diego Costa.

Los peores adversarios del Atlético han sido equipos como el Almería, Osasuna o Espanyol, considerado como un miniAtlético, porque le han obligado a llevar la iniciativa y combatido con las mismas virtudes rojiblancas, jornadas en que no ha funcionado la estrategia, su recurso ante la falta de juego posicional. Hay también una fórmula no experimentada, salvo parcialmente por el Málaga, que ha dificultado la mecánica de juego del Atlético como es la defensa de tres, un dispositivo utilizado por el Barcelona en tiempos de Cruyff y Guardiola. Y queda, obviamente, una tercera opción, empleada precisamente por el Madrid en la Copa y es la de combatir al Atlético a partir del medio campo, el cruce de caminos de una final de Champions que los rojiblancos aspiran a dedicar precisamente a uno de sus mayores centrocampistas como fue Luis Aragonés.

Aunque presume de ariete y de defensas, el fútbol del Atlético no es para nada ajeno al de los jugadores de medio campo, que al fin y al cabo han sido el secreto de los éxitos del Barça y de la Roja y también el dolor de cabeza ahora mismo del Madrid por la ausencia de Xabi Alonso.

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