Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Una firma como blindaje

El Espanyol expulsa a los jugadores del fútbol base que no suscriban un contrato de formación

Pancarta en el Camp Nou en la que se lee "La Masia no se toca". Ampliar foto
Pancarta en el Camp Nou en la que se lee "La Masia no se toca". afp

El Espanyol ha puesto en marcha una política inflexible en el fútbol base. El club decidió prescindir ayer de Rodrigo Sánchez Rodríguez, jugador del Infantil A de 14 años, porque sus padres se niegan a firmar el contrato de formación que la entidad ha instaurado esta temporada para intentar blindar a su cantera. "Los que no quieren firmar causarán baja. Así que hoy [ayer] el jugador deja de pertenecer al club", dijo Jordi Lardín, coordinador de la cantera.

El Barça se llevó el pasado verano a cuatro jugadores de Cornellà: Adrià Bernabé, Toni Caravaca, Joan Rojas y Gerard Nolla. La respuesta del Espanyol fue formalizar contratos de formación a los mejores menores de 16 años. "Dicho y hecho", tituló ayer el Espanyol en su web; "el club hará que abandonen la entidad los jugadores que renuncian a firmar el contrato de formación que se les haya ofrecido y que, por tanto, no respondan explícitamente a la confianza dada por parte del Espanyol en su formación".

No duda el Espanyol de que los contratos de formación no garantizan que los jóvenes dejen su cantera, pero, al menos, compensarán el esfuerzo económico del club

No duda el Espanyol de que los contratos de formación no garantizan que los jóvenes dejen su cantera, pero, al menos, compensarán el esfuerzo económico del club. "El contrato es como una especie de beca que contempla una cláusula de penalización por incumplimiento. Es una herramienta legal; intentamos que el jugador responda a la apuesta que el club hace por él", aseguran en el Espanyol. En caso de no respetar el contrato, el resarcimiento para el Espanyol oscila entre los 50.000 y 70.000 euros, dependiendo de la beca. "Como el jugador tiene 14 años, el club no puede realizar un contrato laboral de un deportista profesional. Entonces, tiene que acudir a un contrato civil y pagar al menor a través de este tipo de becas de formación. De todas maneras, después de la sentencia del caso Baena, los clubes tienen muy difícil atar a los jugadores", explica Javier Rodríguez Tena, abogado de derecho deportivo.

En febrero del año pasado el Tribunal Supremo sentenció que Raúl Baena, que dejó la cantera del Barça y se fue al Espanyol, no debía indemnizar al club azulgrana con 3,5 millones de euros por la extinción anticipada de su contrato, como decía la cláusula que le había impuesto el club cuando llegó a su cantera. El volante había dejado La Masia en 2008 para continuar su formación en el fútbol base blanquiazul y el Barcelona solicitaba una indemnización. "Se anularon una serie de contratos que el Barça tenía con el jugador por considerarlos abusivos", explica el abogado.

En el Espanyol están satisfechos con el contrato de formación que ya han firmado 15 futbolistas. "Para mí es un éxito. Al final, son los padres los que toman la decisión, porque los chicos a esta edad no pueden decidir su futuro", explica Lardín.

Rodrigo Sánchez Rodríguez, que llegó a Sant Adrià el año pasado del Atlético de Madrid, recalará seguramente en el Barça. La política de contratación azulgrana ha sido cuestionada por la FIFA, que sancionó al club por infringir el artículo relativo al traspaso e inscripción de menores de 18 años —el Barça ha obtenido la suspensión cautelar—. El Barcelona se siente igualmente indefenso porque las promesas de 16 años —a esa edad pueden formalizar un contrato profesional— abandonan La Masia ante las ofertas de los clubes ingleses. Los últimos casos han sido los de Toral, Bellerín (Arsenal), Pol García (Juventus) y Toni Sanabria (Roma), aunque por este último, paraguayo, el Barça recibió una compensación.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información