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El Madrid se queda a medias

Los de Laso caen ante Olympiacos (78-76) en un partido agónico resuelto desde la línea de tiros libres y volverán a jugar en Atenas este miércoles para intentar cerrar la eliminatoria

Rudy lanza a canasta ante Petway y Dunston Ampliar foto
Rudy lanza a canasta ante Petway y Dunston EFE

El Real Madrid deberá alargar su estancia en Atenas hasta el miércoles. Tras un partido agónico, resuelto desde la línea de tiros libres, donde erró en demasía, deberá seguir remando para llegar a la Final Four de Milán. Tuvo cerca cerrar la eliminatoria, pero durante demasiados minutos le faltó un punto de tensión y bastante de juego interior, sobre todo si lo comparamos con la pasión que puso siempre Olympiacos y los daños que provocaron sus pívots, sobre todo Dunston, durante muchos minutos amo y señor de la pintura. No hizo un mal partido el conjunto de Laso, pero no lo suficientemente bueno y constante como para salir airoso de una cancha tan exigente y ante un rival que, lejos de glorias pasadas, mantiene sus constantes competitivas.

Olympiacos, 78-R. Madrid, 76.

Olympiacos: Spanoulis (17), Mantzaris (0), Lojeski (11), Petway (11) y Dunston (21) —cinco inicial—; Papapetrou (2), Printezis (5), Sloukas (5), Collins (2) y Simmons (4).

Real Madrid: Llull (16), Darden (5), Rudy Fernández (18), Mirotic (5) y Bourousis (-) —cinco inicial—; Sergio Rodríguez (19), Felipe Reyes (13), Mejri (0), Slaughter (0) y Carroll (0).

Árbitros: Lamonica (Italia), Pukl (Eslovenia) y Ankarali (Turquía). Eliminaron por faltas a Mantzaris.

11.500 espectadores en el Pabellón de la Paz y la Amistad de Atenas.

No hacía falta ser adivino para suponer un arranque de partido complicado para el Madrid. La urgencia de su rival, a un paso de la eliminación, unida al fervor de la grada y alguna que otra cuenta pendiente que dejaron los dos primeros partidos no podía tener otra consecuencia que una puesta en escena extremadamente agresiva. El balón era de Spanoulis pero el primero que sacó el mazo fue Dunston. El pívot norteamericano, bien alimentado por sus compañeros completó un primer tiempo espectacular (14 puntos y 7 rebotes) ante la impotencia primero de Bourousis, negado toda la noche y luego de Mejri, todavía algo verde para citas que necesitan mucho temple. Solo Slaughter supo pararle, con lo que se ganó más minutos de los habituales. Defensivamente, los griegos no tenían ningún reparo en cambiar constantemente ante cualquier bloqueo, lo que provocaba constantes emparejamientos desiguales en altura y velocidad que no siempre podían ser aprovechados por los jugadores madridistas. Empeñados durante bastantes minutos en sacar rédito de estas situaciones con lanzamientos de distancia, resultó más productivo cuando en su lugar, los dos sergios o Rudy optaron por penetraciones hacia la canasta.

Bajo estas premisas, con el Olympiacos muy enchufado y el Madrid viviendo únicamente de su puntería exterior, el partido se puso feo (32-19, minuto tres del segundo cuarto). Pudo ser peor, pero lo evitó Felipe Reyes con sus habituales rebotes ofensivos que posibilitaron segundas opciones. Entonces surgió la figura de Rudy. Enemigo público número uno del equipo griego, que no dudó en utilizar métodos expeditivos para frenarle, Rudy se echó el equipo a la espalda manteniendo la serenidad, puntería y sus habituales ayudas defensivas y reboteadoras. Un triple suyo apuntó a la remontada (49-47, minuto cuatro del tercer cuarto) pero el Madrid volvió a perder la compostura. Huérfanos de referencias cercanas a canasta, con Bourousis desaparecido y Mirotic enredado desde sus tempranos problemas de faltas, el ataque blanco se basó única y exclusivamente en sucesivos unos contra unos de sus pequeños, no siempre resueltos en tiempo y manera adecuada.

En el intercambio final de tiros libres fallaron tres muñecas fiables: Reyes, Llull y El Chacho

Afortunadamente el Olympiacos, dando muestras de cansancio y evidenciando escasez de recursos, entró en crisis en el último cuarto. La defensa del Madrid dio un paso hacia delante, Slaughter insufló mucha energía, Sergio Rodríguez hizo algún juego malabar marca de la casa y el escenario parecía el adecuado. Partido en el alambre, un Olympiakos al borde del precipicio, Spanoulis no digamos intrascendente pero sí lejos de resultar definitivo y el Madrid dispuesto a dar el golpe de gracia. Pero en el intercambio de tiros libres que propusieron ambos técnicos, los madridistas llevaron la peor parte. Fallaron además, tres muñecas fiables como Felipe Reyes y los dos sergios, nada habitual.

Total, que el miércoles habrá cuarto partido de la eliminatoria donde el Madrid deberá mostrarse algo más equilibrado y menos a rebufo de sus rivales si no quiere que esta historia llegue a un dramático encuentro final. No lo volverá a tener fácil, pues con todos sus peros, Olympiacos demostró que a los campeones no se les apea con actuaciones a medias.

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