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Un Sevilla grandioso

El equipo andaluz barre al Oporto (4-1), da la vuelta a la eliminatoria y se clasifica para las semifinales de la Liga Europa

Rakitic celebra junto a Reyes uno de los goles. Ampliar foto
Rakitic celebra junto a Reyes uno de los goles. EFE

Nervión vivió una de sus noches más hermosas. El Sevilla, esplendoroso y dotado de un vigor espectacular, se merendó a todo un Oporto para colarse en las semifinales de la Liga Europa. Un enorme mérito de un entrenador, Unai Emery, y de unos jugadores que han recogido el testigo de ese gran Sevilla de mediados de la pasada década. Los protagonistas no son ya Kanouté, Navas o Luis Fabiano, sino jugadores de la talla de Rakitic, majestuoso, Bacca, un impresionante descubrimiento de Monchi, o Vitolo, un extremo canario de fuerza y calidad. Junto a esos nombres propios, el trabajo y la fe para volver a vivir la grandeza futbolística.

Es lo que tiene la labor de una entidad con serias estructuras, que ha pasado su travesía en el desierto para volver con una inusitada pasión a los altares de la Europa futbolística. El Sevilla fue un volcán en una primera parte espléndida y jugó con una extraordinaria lucidez cuando se quedó con un jugador menos a los ocho minutos de la segunda mitad tras la expulsión de Coke. El esfuerzo y el talento, a medias, resultaron conmovedores, como inteligente fue siempre la lectura del encuentro por parte de Unai Emery, un técnico que huele la gloria al frente de este gran Sevilla, en semifinales de la Liga Europa después de despachar a un grande de Europa como el Oporto, al que no dio opción.

SEVILLA, 4; OPORTO, 1

Sevilla: Beto; Coke, Fazio, Pareja, Navarro; Carriço, M'Bia; Reyes (Diogo, m. 55), Rakitic (Trochowski, m. 85), Vitolo; y Bacca (Gameiro, m. 68). No utilizados: Varas; Iborra, Marin y Jairo.

Oporto: Fabiano; Danilo (Kelvin, m. 64), Reyes, Mangala, Alex Sandro; Herrera, Defour, Carlos Eduardo (Quintero, m. 46); Varela (Ricardo, m. 46), Ghilas y Quaresma. No utilizados: Kadu; Maicon, Josué y Licá.

Goles: 1-0. M. 5. Rakitic, de penalti. 2-0. M. 27. Vitolo. 3-0. M. 29 Bacca. 4-0. M. 78. Gameiro. 4-1. M. 92. Quaresma

Árbitro: Gianluca Rocchi. Expulsó a Coke (m. 53) y al técnico Luis Castro (m. 48). Amonestó a Mangala, Varela, Coke, Quaresma, Bacca y Ricardo.

Sánchez Pizjuán. Unos 37.000 espectadores.

Es la tercera vez en su historia que el equipo andaluz alcanza esta ronda en un torneo europeo. En las dos ocasiones precedentes en las que lo logró, se llevó el título. Todo lo hizo bien el Sevilla, en defensa y en ataque, calculando los tiempos del encuentro, aupado por Rakitic, Vitolo y Bacca, que rindieron a un nivel impresionante. Junto a ellos, el esfuerzo impagable de sus compañeros para darle la vuelta a una eliminatoria complicada después del 1-0 de la ida. Nervión recuperó la grandeza del Sevilla campeón, plasmada en una mística insuperable con la grada. Ahora, el conjunto andaluz se ve capaz de todo.

Sin conceder ni un minuto de tregua, el Sevilla fue a por el Oporto a la carrera, atropellando a los portugueses con un despliegue y una presión extraordinarios. Emery, que había diseñado un encuentro mucho más controlado, dio rienda suelta a sus jugadores, que robaron el balón y encontraron huecos a la espalda de la adelantada zaga portuguesa. Cierto es que todo se puso de cara a los cinco minutos, cuando Bacca fue derribado por Danilo. El penalti fue claro, como también el fuera de juego de Vitolo. La transformación de Rakitic fue deliciosa.

Enrabietado y reforzado por el gol, el Sevilla se desató. Al balón dividido siempre llegaba antes un jugador del equipo andaluz y el dominio se transformaba en peligro cada vez que la pelota la tenía Rakitic. El Sevilla, grandioso, desarbolaba una y otra vez al Oporto. En un pase del croata, en una anticipación de Carriço y hasta en la vitalidad de un veterano como Fernando Navarro. Solo así puede entenderse la presión del catalán en el borde del área del Oporto, propiciando el segundo gol de Vitolo, con otro toque suave ante la salida de Fabiano tras pase de cabeza de Bacca. El huracán alcanzó su esplendor a la media hora, cuando el inquietante Bacca se giró en el área. Su golpeo rozó en un defensa y se coló en la meta del Oporto. En media hora, el Sevilla había destrozado al Oporto. La talla del rival hacía más grande la gesta del Sevilla, que no tuvo más remedio que bajar su brutal presión en campo rival en el último tramo de la primera mitad. El Oporto, muy disminuido por las bajas de Fernando y Jackson Martínez, encontró en Quaresma al único jugador capaz de crear peligro.

El equipo andaluz actuó con inteligencia tras la expulsión de Coke en los inicios de la segunda mitad

La felicidad del Sevilla sufrió un duro golpe con la expulsión de Coke. Encuentros de esta intensidad exigen una máxima concentración. La momentánea pérdida de papeles del lateral le pudo costar cara a su equipo. El Oporto se hizo el dueño del balón y ejerció desde entonces un dominio territorial intenso.

Tocó entonces otra versión del equipo andaluz, igual de válida que la demostración de la primera mitad. Un equipo solidario y trabajador, también inteligente, que encontró en Beto a su principal sostén en los peores momentos. La mano del meta portugués en el minuto 55 a disparo de Herrera fue fantástica. En la mágica noche sevillana, Emery volvió a dar con la tecla. Sacó a Bacca para que Gameiro intentara matar el encuentro al contragolpe. El francés hizo el cuarto tras la enésima demostración de Vitolo, un extremo canario pero con la fortaleza de un alemán, incansable, práctico y goleador. Estalló Nervión, lógico. El Sevilla vuelve a vivir días de extraordinaria felicidad.

 

"Queremos ganar este torneo"

R. P.

Unai Emery, entrenador del Sevilla, vivió con moderada satisfacción el gran triunfo de su equipo. "Ha sido una gran victoria frente a un rival que era favorito como el Oporto. Se trata de una competición en la que tenemos mucha ilusión y queremos hacer algo grande, ganar este torneo", indicó el entrenador del conjunto andaluz. "No me importa el rival que me pueda tocar a estas alturas de la competición. Decidirá el sorteo. Estamos haciendo una gran temporada, ayudados por esta enorme afición. El Sevilla está creciendo desde un inicio de temporada con muchas dudas. Ahora aspiramos a jugar una final e intentar ganar un título", añadió Emery. El entrenador reconoció que Rakitic había jugado con fiebre debido a una gripe, aunque el croata le indicó que no quería perderse por nada del mundo el encuentro ante el Oporto. "La roja de Coke nos ha condicionado, pero supimos jugar con una gran inteligencia, con cabeza, por lo que no nos ha influido demasiado en contra", añadió el técnico del Sevilla, quien felicitó al Valencia por su pase a las semifinales después de remontar en un gran partido frente al Basilea. "No veas cómo he sudado en la fiesta", bromeaba Rakitic, quien destacó el gran partido que realizó su equipo ante el Oporto. "El Oporto no ha podido con nosotros y nos ha ayudado la afición, que ha estado impresionante", reconocía el capitán del Sevilla, que cuajó una actuación impresionante. 

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