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El Villarreal angustia al Getafe

Un tempranero gol de Perbet condena al conjunto de Contra, que suma 15 jornadas

sin conocer la victoria, y devuelve al grupo amarillo a la lucha por los puestos europeos

Lafita cae derribado por Jaume Costa
Lafita cae derribado por Jaume Costa EFE

Cuatro minutos dan para mucho. Son suficientes, por ejemplo, para decidir un partido, mantener una racha y romper otra, desquiciar al público y hasta para recuperar el ánimo. Todo ello dividido en dos protagonistas, lógicamente, con sus interpretaciones diametralmente opuestas de la escena. Por una parte el Getafe, que pagó el gol tempranero de Perbet, que suma 15 jornadas sin ganar, desde el pasado mes de noviembre, y que se acuesta en el descenso por segundo capítulo consecutivo. Del otro lado el Villarreal rompe su pequeña crisis, con la primera victoria en los últimos cinco partidos y vuelve a la lucha por los puestos europeos. Y todo en cuatro minutos.

Ese comienzo acelerado sirvió para echar por la tierra el planteamiento previo del Getafe, y multiplicar por 15 el nerviosismo que envuelve al equipo azulón, tan dado al revoltijo mental.

GETAFE, 0 - VILLARREAL, 1

Getafe: Codina; Valera, Lisandro López, Alexis, Escudero; Míchel, Lacen (Mosquera, m. 76); Sarabia (Ivi, m. 68), Sammir (Pedro León, 56), Lafita; y Colunga. No utilizados: Julio César, Borja, Rafa, Arroyo.

Villarreal: Asenjo; Jaume Costa, Gabriel, Pantic, Jokic; Bruno, Trigueros, Moi Gómez, Óliver (Cani, m. 69); Uche (Giovani, m. 56; Pina, m. 62) y Perbet. No utilizados: Juan Carlos, Joan Román, Pereira y Blázquez.

Gol: 0-1. M. 4. Perbet.

Árbitro: Clos Gómez. Amonestó a Jokic, Óliver, Jaume Costa, Míchel, Valera y Mosquera.

Coliséum Alfonso Pérez. Unos 7.000 espectadores.

En ese lapso, el Villarreal, que tampoco se encontraba en el mejor de sus momentos, se aprovechó de la picardía de Perbet, que mezcló de maravilla con la permisividad de Lisandro en su marca, para adelantar al Villarreal con un lanzamiento ajustado al poste de Codina. El remolino atrapó más si cabe al Getafe, de nuevo desnudo en el Coliséum Alfonso Pérez, y que presentó varias novedades en la alineación, algunas de ellas con más mensaje psicológico que de pizarra. Como la ausencia de Pedro León, al que sustituyó Sarabia como ejecutor principal a balón parado. Un toque para el jugador más talentoso de una plantilla al que, sin embargo, se le señala desde la grada por su escasa impronta en el juego colectivo. La presencia de Sammir en el centro del campo acompañado por Míchel y Lacen hizo las veces de soporte para liberar a Lafita y Colunga en ataque.

No sufrió, sin embargo, el Villarreal en la posesión del balón, pues tampoco debía hacer frente a un intercambio de pases demasiado rápido ni preciso. Bruno se bastó para contener alguna que otra acometida, y para abastecer a Óliver y Moi Gómez de balones. Estos, bien orientados por el guion de Marcelino, conducían solo con la intención de arrastrar la marca de los defensas y encontrar así a Uche y Perbet.

El conjunto madrileño está acogotado por las dudas, sin saber de dónde sacar la calma

El francés tuvo hasta tres ocasiones claras para batir de nuevo a un Codina arenoso. Muy diferente era la vista de Asenjo, bien resguardado por Gabriel y Pantic, que tan solo tuvo que intervenir en un lanzamiento cruzado de Colunga desde la banda izquierda. Sin Ciprian, sancionado, al Getafe le quedan pocos recursos en ataque que no tengan que ver con la velocidad. Algo que el Villarreal utiliza como herramienta en ataque, pero que rehúye a la hora de construir.

Con Bruno y Trigueros tiene asegura el trazo limpio en la base. Metió Marcelino a Giovani al mismo tiempo que Contra a Pedro León, pero el delantero mexicano apenas permaneció seis minutos sobre el césped. Tuvo que retirarse con molestias en el muslo. Pudo poco después el murciano pudo empatar el partido pero su remate de cabeza salió abrazado al poste, lejos de la red. De la misma forma la tuvo Valera en un saque de esquina pero su cabezazo corrió la misma suerte.

Y hasta ahí llegó el repertorio del Getafe, acogotado por las dudas, sin capacidad para averiguar de dónde sacar la tranquilidad que se requiere en situaciones tan tensas y pendiente de que ese efecto llegue cuando el tiempo todavía no haya volado. Mientras tanto, Perbet y el Villarreal se llevaron el presente en la primera ocasión.

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