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Sergio guía a un eficaz Espanyol

El Málaga vuelve a tropezar en La Rosaleda y no abandona los puestos delicados frente a un rival que mira hacia arriba

Samuel y Fuentes pugnan por un balón Ampliar foto
Samuel y Fuentes pugnan por un balón EFE

Fueron dos minutos trascendentales. Uno en el primer tiempo, donde se pasó del primer gol del Espanyol al tanto del empate del Málaga, en fuera de juego. Otro en el segundo, cuando se voló en un suspiro de un posible penalti de Héctor Moreno a un contragolpe de libro muy bien certificado por Pizzi. Acciones decisivas de un encuentro que se jugó a rachas, de ritmo bajo, donde Schuster se la jugó con los cambios y Aguirre fue más conservador, obteniendo, sin embargo, más botín. Además, un par de delicias de Sergio García alimentan las opciones europeas del Espanyol y vuelven a llevar la preocupación a un Málaga que no funciona en La Rosaleda. Con 40 puntos, los catalanes deben mirar hacia arriba.

No hay mejor sustento para el Málaga que Caballero, un portero de dimensión portentosa, con una trayectoria que asusta por su regularidad. El meta argentino, al que el seleccionador Alejandro Sabella ignora, mantuvo al conjunto andaluz en un partido de cierta modorra que se disparó al filo de la media hora. Hasta entonces, Málaga y Espanyol se habían tanteado, sin apretar, a un ritmo tranquilo, quizás conscientes de que el empate a cero beneficiaba los intereses de ambos. Apenas algún disparo lejano alteró los ánimos.

MÁLAGA, 1-ESPANYOL, 2

Málaga: Caballero; Angeleri, Flavio, Weligton (Eliseu, m. 69), Antunes (Antunes, m. 80); Darder, Pablo Pérez; Samu (Iakovenko, m. 69), Portillo, Amrabat; y Santa Cruz. No utilizados: Kameni; Casado, Juanmi y Rescaldani.

Espanyol: Casilla; Javi López, Sidnei, Héctor Moreno, Fuentes; Stuani, David López (Álex, m. 84), Víctor Sánchez, Pizzi (Torje, m. 89); Sergio García y Córdoba (Abraham, m. 65). No utilizados: Germán; Raúl, Colotto y Simao.

Goles: 0-1. M. 32. Sergio García. 1-1. M. 34. Pablo Pérez. 1-2. M. 76. Pizzi.

Árbitro. Delgado Ferreiro. Expulsó a Pablo Pérez (m. 78) por doble amarilla. Amonestó a Stuani e Iakovenko.

Unos 23.000 espectadores en La Rosaleda.

Ocurre que el Espanyol tiene una delantera de gran calidad, bien asistida por Stuani. El uruguayo lo mismo prolonga una cantidad enorme de balones con la cabeza que tiene la serenidad de recibir un balón en el borde del área y filtrar un estupendo pase a Sergio García. La definición define a un delantero. A un toque, soberbia, sin posibilidad alguna para el excelente portero argentino. El gol, pleno de calidad, atendió también a la debilidad de una zaga en la que crujió Weligton, que regresaba a la titularidad después de una importante lesión. El equipo catalán no pudo saborear ni defender su ventaja. Pablo Pérez, en su primer gol en la Liga española, anotó en fuera de juego, pero aprovechando el mal escalonamiento de la defensa del Espanyol.

Fue la mejor ocasión del Málaga, incómodo ante la calidad de la delantera visitante. Entre el empuje de Córdoba y la calidad de Sergio, Caballero emergió inconmensurable frente a Pizzi y Sidnei. El central dibujó una jugada de delantero y una definición propia de su condición de central.

El que sí anotó fue Pizzi, quien sentenció a un Málaga donde Pablo Pérez fue expulsado de forma ingenua. Demasiada tarea para los andaluces, exprimidos por el talento de Sergio García, goleador y pasador, alma de un eficaz Espanyol.

 

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