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El Avenida hace honor a su música

El equipo charro, con una afición imponente que tiñó de azul el pabellón, vence (66-58) al Gran Canaria haciendo valer su versatilidad y superioridad física, definitiva en el último cuarto.

Las jugadoras del Perfumerías Avenida celebran el triunfo. Ampliar foto
Las jugadoras del Perfumerías Avenida celebran el triunfo. EFE

Es un partido y un club de músicas. Primero suena un rap que invoca un juego de fintas, callejero, las 8 millas de Eminem. Luego, empiezan a retumbar tambores en el pabellón Jorge Garbajosa, que desembocan en cánticos de ánimo al Perfumerías Avenida. La Marea Azul, la afición que ahora copa la ilusión deportiva en Salamanca, guía a su equipo, al Avenida, a golpe de berrido y maza. La exhibición sónica de la grada salmantina, más voluntariosa que virtuosa, es útil: acaba con la victoria su equipo sobre el Gran Canaria 2014 por 66 a 58, que jugará por segundo año consecutivo la final de la Copa de la Reina de mañana (16.30, Teledeporte).

"Es increíble, me dan escalofríos cuando lo oigo. Me siento Kobe Bryant", explica eufórica a pie de pista Marie Shay Murphy, máxima anotadora del encuentro y un puñal toda la temporada. "Mañana esperamos más dificultad, seguro. Un partido mucho más físico".

PERFUMERÍAS AVENIDA, 66 GRAN CANARIA, 58

Parciales: 18-19, 13-12, 17-16, 18-11

Perfumerías Avenida: Marta Fernández (6), Marija Rezan (2), Marta Xargay (16), Shay Murphy (19) y Angelica Robinson (16) -quinteto inicial-, Leonor Rodríguez (0), Tamara Abalde (0), Mariona Ortiz (0), María Pina (-) y Krystal Thomas (7).

Gran Canaria 2014: Patricia Cabrera (9), Yurena Díaz (8), Astou Ndour (5), Brittany Chambers (8) y Chelsea Davis (17) -quinteto inicial-, Zenaida Pérez (-), Naira Cáceres (-), Iris Junio (11), Aida Santana (-), Conchi Mongomo (0), Bineta Ndoye (0) y Marieme Cisse (-).

Árbitros: José María Terreros, Asier Quintás y Rafael Bey.

Será difícil que la final (ante Burgos o Rivas, los otros semifinalistas) supere en intensidad un partido planteado desde la comunión por Víctor Lapeña, técnico de las charras. Ya desde el calentamiento, la filosofía está clara. Todas las acciones tiene un final invariable: las jugadoras chocan sus manos, siempre, hagan lo que hagan. Bandeja, choque. Carrerita, choque. Choque, doble choque. Todo es de todos y de ahí nacerá el triunfo, parecen pensar.

La primera mitad del encuentro fue del Gran Canaria. Menos físico y más mañoso, el jovencísimo equipo amarillo (Mbulito, por ejemplo, tiene 14 años) aguantó bien la embestida inicial de un hipermotivado Avenida, que venía casi inmaculado en Liga, con solo dos derrotas. Con la batuta de Díaz y Davis anotando a buen ritmo, las canarias se fueron al descanso con un empate a 31 y la sensación de poder haber estirado más el marcador. Bajo los aros, Robinson le ganó la partida a Ndour, a la que secaron con una defensa muy coordinada. A Xargay, con 2 de 6 en tiros de campo, aún se la esperaba, igual que a su equipo, que daba la impresión de acechar sin morder, midiendo los esfuerzos y reservando el veneno.

En la segunda parte el duelo cambió. El Avenida quiso reducir a isleta amarilla al equipo canario, como ocurría en las gradas del pabellón, y su superioridad física y concentración comenzó a darle ventaja en todos los duelos. Xargay despertó y conectó con Davis y Fernández. Del lado canario, solo Chambers mantenía la anotación y Ndour, definitivamente anulada en ataque, luchaba en un duelo arbóreo bajo los aros con Robinson.

Con 48-47 al inicio del último acto, el Avenida apagó la luz canaria. Tras un intercambio de golpes exteriores, el partido se tensó hacia la defensa y las amarillas se quedaron sin ideas. Dos pérdidas aprovechadas en contras fugaces y las salmantinas se pusieron siete arriba a falta de dos minutos. Xargay, con 9 puntos en el cuarto, emergió para cerrar el triunfo con un triple y dos asistencias. A la afición le quedó lo mejor: a lo suyo, con otra tormenta de percusión, disolvieron con sus gritos los 60 segundos que quedaban, en los que no pasó nada, y sellaron el pase de su equipo a la final de una Copa ansiada tras perder el año pasado contra Rivas. Shay Murphy, MVP del encuentro, resumía el partido: "Duro, pero tenemos una ciudad detrás".

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