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Antonio Benítez, campeón de Copa con el Betis en 1977

Jugó con el equipo andaluz durante 14 temporadas y fue internacional absoluto con la selección española tres veces

El jugador del Betis Antonio Benítez.
El jugador del Betis Antonio Benítez.

Introvertido, supersticioso y tímido, con un corazón gigante, Antonio Benítez, uno de los mejores jugadores de la historia del Betis, murió el pasado miércoles. Nacido en Jerez en 1951, Benítez fichó con el equipo andaluz en 1970 a cambio de la considerable cantidad de dos millones de pesetas. Jugó en el Betis desde febrero de 1970 hasta 1983, un total de 14 temporadas en las que deslumbró con su clase y polivalencia, pues lo mismo actuaba de extremo que de lateral o centrocampista. Benítez tenía duende como futbolista y como persona, una forma desprendida de ver la vida que se cuece en ese triángulo mágico andaluz delimitado entre Cádiz, Jerez de la Frontera y Sevilla. Consuegro del genial cantaor Fernando Terremoto, su mujer era una consumada bailaora.

A Benítez, hombre de pocas palabras, le gustaba El Rocío y siempre realizó un ejercicio de fidelidad con los compañeros con los que se proclamó campeón de Copa con el Betis el 25 de junio de 1977. Fue la primera Copa del Rey Juan Carlos, ganada ante un gran Athletic en la tanda de penaltis. Benítez, que falló en un pase a Esnaola que propició el segundo gol del Athletic, obra de Dani, se quitó las botas a la finalización del encuentro para no tener que lanzarle un penalti al mítico Iribar. Antes, con lágrimas en los ojos, había lamentado su error. Le dijo al técnico, Rafael Iriondo, que él no tiraba. Y no tiró. Hasta Esnaola, portero del Betis, lanzó y anotó cuando ya no quedaban lanzadores.

Benítez y los campeones de Copa del 77, caso de Cardeñosa, Alabanda, Javier López, Cobo, García Soriano, Bizcocho, Biosca o Esnaola, se reunían para almorzar una vez al mes en Sevilla. Ese título fue el logro más importante en el Betis, donde vivió tres ascensos, dos descensos y una participación en la Recopa de Europa, en la que el Betis llegó a los cuartos de final en la temporada 77-78. Benítez era el capitán de ese equipo.

En la final, se negó a lanzar

en la tanda de penaltis

ante el mítico Iribar

Fue, además, tres veces internacional con España. Su estreno se produjo, jugando de extremo, el 12 de octubre de 1974, en Buenos Aires ante Argentina, compartiendo delantera con Quini y Churruca. El resultado fue de empate a uno. Luego, en 1977, fue internacional dos veces más, también con Kubala de entrenador. Frente a Suiza, en Berna, con victoria por 1-2, y contra Rumanía en Madrid, en el Vicente Calderón, con otra victoria por 2-0, en partido de clasificación para el Mundial 78. En estos dos últimos encuentros jugó de lateral. Benítez contaba con opciones de disputar el torneo mundialista, pero una lesión el 12 de febrero ante el Cádiz, en un partido que el Betis ganó por 0-5, hizo que se perdiera lo que quedaba de temporada.

Benítez se retiró en 1983, tras una operación de pubis que le amargó y posteriormente estuvo trabajando en la cantera del Betis. Su hijo Pedro Antonio Benítez fue el capitán del equipo juvenil verdiblanco que ganó la Copa en 1998 ante el Alavés. Benítez hijo marcó el penalti que le dio el título al Betis. Tuvo el valor de golpear el penalti que no quiso lanzar su padre 21 años antes. Apenas un desliz en la gran trayectoria de Antonio Benítez, un futbolista de arte, potencia y toque y una persona de enorme bondad, desprendido como pocos.