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Mundial de fúlbol Brasil 2014

El espinoso camino hacia la gloria

De ‘la batalla de Florencia’ al éxtasis de Johannesburgo, España colecciona episodios de todos los colores en sus 13 participaciones mundialistas ● Un repaso en imágenes a su trayectoria

Cardeñosa falla un gol ante Brasil en el Mundial de 1978 (Argentina). Ampliar foto
Cardeñosa falla un gol ante Brasil en el Mundial de 1978 (Argentina).

De los 19 Mundiales disputados hasta ahora, España ha participado en 13. En total, 56 encuentros resumidos en 28 victorias, 12 empates y 16 derrotas. 88 goles a favor y 59 en contra. Villa, con ocho dianas, es el máximo realizador. Eterna aspirante, La Roja franqueó las barreras de su propia historia hace cuatro años, en Sudáfrica. Por el camino, sinsabores de todo tipo, el infortunio como perenne acompañante, parecía. Hasta aquel gol celestial de Iniesta.

Italia 1934. ‘La batalla de Florencia’. España, que no había participado en el primer Mundial, se topó en su estreno con Italia, en cuartos. La Azurra planteó una batalla campal en Florencia. Su violencia, en connivencia con el árbitro, le permitió arañar un empate (1-1) y forzar un pulso de desempate. Mellada por las bajas, los recursos barriobajeros de su adversaria y, de nuevo, por un arbitraje calamitoso, la selección cedió finalmente: 1-0. Tanto de Giuseppe Meazza.

Brasil 1950. Zarra, un gol para la historia. El contexto político, marcado por la Guerra Civil primero y la II Guerra Mundial más tarde, privó a España de la cita de 1938 (el fútbol internacional estuvo suspendido hasta el 50’). Dirigida por Guillermo Eizaguirre, la selección disputó la liguilla final y concluyó cuarta. Para el recuerdo, el legendario gol de Zarra a Inglaterra, en el estadio de Maracaná. Un triunfo y un tanto históricos.

Chile 1962. Eliminación prematura. Una inoportuna lesión durante un partido preparatorio impidió a Alfredo Di Stéfano, ya nacionalizado, jugar en Chile. Una ausencia imposible de compensar, pese a que entre los seleccionados figurasen futbolistas soberbios, genios como Luis Suárez (Balón de Oro 1960) o Puskas. La selección venció a México, pero cayó ante Brasil y Checoslovaquia. La eliminación, prematura, volatilizó las expectativas creadas.

Inglaterra 1966. El cierre de una etapa. Después de coronarse en Europa, el equipo de José Villalonga acudió a la cuna del fútbol con un plantel maravilloso: Iribar, Adelardo, Del Sol, Zoco, Luis Suárez, Pirri, Amancio, Marcelino, Gento… Pero, encuadrada en un grupo complicado, con dos potencias como Alemania y Argentina, tuvo que regresar demasiado temprano. Cayó ante ambas; solo pudo doblegar a Suiza. Fue el triste broche a una etapa.

Argentina 1978. El ‘no-gol’ de Cardeñosa. La atmósfera política de Argentina, bajo la dictadura de Videla, envolvió el Mundial del 78’. Un torneo en el que España, entrenada por Kubala, ni siquiera superó la primera fase. Una victoria pírrica ante Suecia, una derrota ante Austria y un empate frente a Brasil fue la cosecha. En este último duelo, no obstante, quedó una acción para el recuerdo. El fallo garrafal de Cardeñosa.

España 1982. La anfitriona no está a la altura. En la actuación más pobre hasta ese año de una organizadora de la cita, la España de José Santamaría dejó un reguero de sombras en casa. Encuadrada con Yugoslavia, Honduras e Irlanda del Norte en la fase inicial, solo pudo batir a la primera. A remolque, la selección apenas les tosió a Inglaterra y Alemania en la segunda. La decepción fue mayúscula.

México 1986. Aquel penalti de Eloy... En territorio azteca, España atravesó por todos los escenarios posibles. Del gol anulado a Míchel frente a Brasil al póquer de Butragueño ante la Dinamarca de Olsen y Laudrup. Todo para alcanzar la ronda maldita de cuartos. Bélgica, a la que nunca había vencido en duelo oficial, era el escollo. Y, a posteriori, el verdugo. Tras el 1-1 final, Eloy no ajustó bien el punto de mira en los penaltis y el meta adivinó su intención.

Italia 1990. El talento serbio. La Quinta del Buitre fue el esqueleto del equipo dirigido por Luis Suárez, que solventó la fase de grupos con dos victorias (Bélgica y Corea del Sur) y un empate (Uruguay). Pero en octavos se encontró con Yugoslavia, emblema del talentoso fútbol balcánico de esa época, con una nómina de jugadores formidables. Stojkovic, uno de ellos. Una definición exquisita y un tiro enroscado del 10 en la prórroga derribaron a España.

EE UU 1994. La pesadilla ‘azzurra’. Con Clemente en la banqueta, la exótica cita norteamericana dejó algunas estampas para el recuerdo. Desde las perillas que se dejaron los jugadores hasta el golazo de Goikoetxea frente a Alemania. Ninguna, sin embargo, tan simbólica como la nariz de Luis Enrique emanando sangre tras el codazo de Tassotti. El duelo contra Italia en cuartos supuso una tortura. Los latigazos de los Baggio, el error de Salinas...

Francia 1998. Una manopla fatídica. El topetazo inicial contra Nigeria, reflejado en aquella imagen de Zubizarreta, cubriéndose el rostro en el suelo tras un error clamoroso, condicionó al equipo dirigido por Javier Clemente. Grogui, se chocó después contra la muralla de Paraguay, por lo que de nada sirvió el triunfo final contra Bulgaria. Una goleada de lo más amarga. España quedaba apeada a las primeras de cambio, en la fase de grupos.

Corea y Japón 2002. Desquicio… y Al-Ghandour. Bien vertebrada, con una mezcla de futbolistas muy curtidos y otros pujantes, España salió trasquilada del torneo celebrado en Asia. Tras los resoplidos de octavos ante Irlanda, a la que batió en octavos en los penaltis, todo apuntaba a una cita del equipo de Camacho con la Alemania de Ballack en las semifinales. El árbitro egipcio Al-Ghandour y la resistencia coreana truncaron ese encuentro.

Alemania 2006. El ‘ogro’ francés. El runrún en torno a la suplencia de Raúl, hasta entonces el símbolo, se difuminó con los triunfos en la fase de grupos ante Ucrania, Túnez y Arabia Saudí. En octavos, sin embargo, España se topó con su primer rival de entidad en el torneo. Una Francia tradicionalmente incómoda y que, en teoría, cotizaba a la baja. Con muchos kilómetros en las piernas, veteranía, desgaste. También con un gran pedigrí.

Sudáfrica 2010. La gloria de Johannesburgo. Del Bosque, relevo de Aragonés en el banquillo, tuvo la virtud de no retocar en exceso un grupo que funcionaba de maravilla. Ensambló con acierto las nuevas piezas y pese al tropiezo inicial contra Suiza, la selección ofreció un recital. Honduras, Chile, Portugal, Paraguay y Alemania antes del éxtasis de Johannesburgo, frente a Holanda. Después, ya se sabe. Iniesta y la gloria.

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