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La victoria que no cesa

El Madrid supera la resistencia del Galatasaray (89-84) liderado por Darden y Slaughter y estira su imbatibilidad hasta los 28 triunfos entre claros síntomas de fatiga

Sergio Rodríguez entra ante la defensa de Arroyo. Ampliar foto
Sergio Rodríguez entra ante la defensa de Arroyo. EFE

Ya no hay jornadas de trámite para el Madrid de Laso, ya no hay partidos prescindibles en el Palacio, ya no hay nadie que se quiera perder a un equipo de récord y de leyenda que ha convertido cada una de sus actuaciones en un espectáculo museístico y en un evento social. El conjunto blanco alargó su idilio con la fiesta y la enciclopedia alcanzando su 28ª victoria consecutiva frente el Galatasaray. Lo hizo con ráfagas brillantes y un esfuerzo por momentos agonístico, entre la fluidez y la espesura. Lo hizo sostenido por el músculo y la fibra de Darden y Slaughter, dos de los habituales secundarios que pusieron en valor el repertorio de una plantilla infinita. Entre parroquianos y devotos, 11.347 espectadores se apuntaron a otro capítulo del equipo imbatible en el que sigue decretado el estado de optimismo.

En los prolegómenos del partido, el Madrid presumió de trabajo de cantera, de relevo generacional y de estado de felicidad de la sección. El equipo júnior, campeón el pasado domingo del prestigioso torneo de L’Hospitalet, recibió el homenaje de su afición y se fotografió con sus mayores. Allí estaban los chicos de Paco Redondo con Jonathan Barreiro, Kasibabu, Wally Niang, Santi Yusta, Emanuel Cate y compañía para demostrar el lustre del baloncesto madridista. El primer equipo respondió con otro triunfo, sufrido como varios de los últimos.

REAL MADRID 89 GALATASARAY 84

Parciales: 20-19 25-14 21-19 23-32

Real Madrid: Llull (10), Rudy Fernández (2), Darden (13), Mirotic (5) y Bourousis (2) —cinco inicial—; Rodríguez (14), Draper (-), Carroll (15), Reyes (14) y Slaughter (14).

Galatasaray: Arroyo (12), Domercant (6), Hairston (9), Macvan (12) y Erceg (24) —cinco inicial—; Guler (1), Arslan (4) y Akyol (16).

Árbitros: Radovic (CRO), Rocha (POR) y Vojinovic (SRB). Sin eliminados.

11.347 espectadores en el Palacio de Deportes.

Los minutos de tanteo demostraron que, incluso al trantrán, el conjunto de Laso era, por calidad y cantidad, muy superior a su rival turco. Sin embargo, la falta de brío no era suficiencia sino desgaste como se demostró más adelante. En pleno despegue de los locales (20-11, m. 8), el único contratiempo para el subcampeón de Europa fueron las dos faltas tempraneras que, como ya le ocurriera en Zaragoza, acumuló un destemplado Mirotic. Pero enfrente, sin Mensah Bonsu y con Arroyo y Domercant lejos de sus mejores días, la única amenaza del Galatasaray resultó ser Macvan. El pívot serbio se animó a rememorar sus buenas actuaciones ante el Madrid durante su etapa en el Partizán, comenzó a hacer faena en la pintura y, en compañía de su compatriota Erceg, aprovechó sus minutos de inspiración para penalizar cierta galbana de los blancos con un parcial de 0-11 (20-22, m. 11).

Fue entonces cuando apareció Sergio Rodríguez, la imagen de marca, el cartel promocional, la esencia y el espíritu de este equipo. El Chacho, reluciente como sus zapatillas de estreno, agitó la noche y espoleó a los suyos a base de carreras e inventiva. De blanco y oro, con torería y decisión, el base canario celebró su ampliación de contrato hasta 2018 firmada en la víspera con otra ráfaga de videoteca. En apenas siete minutos firmó nueve puntos, un rebote y dos asistencias y recolocó el equilibrio de fuerzas (45-33, m. 20). No bastó como otras veces para sentenciar la contienda.

Con el paso de los días y la prolongación de la racha de imbatibilidad, el Madrid ha perdido frescura física y mental. Se permite paréntesis de dispersión en los que se destensa en defensa, pierde el rebote y se espesa en su sprint, pero, con más fatiga y menos excelencia, a los de Laso les basta con los automatismos y la inercia de una rotación inagotable para doblegar a sus oponentes por inspirados que estén. Se destapó de nuevo el gigantón Erceg que firmó el partido de su vida (24 puntos, cuatro rebotes y cinco asistencias) y con su buena mano desde el perímetro volvió a ajustar el marcador (47-44, m. 23), pero un rato de aplicación defensiva, con Darden y Slaughter crecidos en la faceta reboteadora, y otra dosis de magia de Sergio Rodríguez fue suficiente para que los locales se despegaran de nuevo. El trabajo silencioso de Felipe y la metralleta episódica de Carroll sirvió para allanar el camino a los blancos. Un alley-oop entre El Chacho y Slaughter y un triple a tabla del base canario firmaron el 66-52 con el que se llegó al final del tercer acto. Pero no acabaron ahí tampoco los sobresaltos.

Siguió percutiendo el Galatasaray, hurgando en el agotamiento blanco y haciendo la goma en el marcador. Un triple de Arslan colocó el 80-76 a falta de 3m 34s para el final. Pero el Madrid gestionó la inquietud, estiro el aliento y prolongó una racha que por momentos parece una condena a ganar. El siguiente en intentar derrotarle será el Fuenlabrada.

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