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La decatleta del agua

Mireia Belmonte exhibe su voracidad y excelencia competitiva con cuatro medallas de oro en el Europeo de piscina corta y un año triunfal

Mireia Belmonte celebra su triunfo. Ampliar foto
Mireia Belmonte celebra su triunfo. EFE

De muchos nadadores, de Martín López Zubero, de Jivanevskaia, de Santiago Esteva, se tenían contadas noticias a lo largo de una temporada. Un gran campeonato, alguna marca relevante, y para de contar. La competición estaba estructurada a la sombra de un gran campeonato anual. La voracidad y la versatilidad de algunos nadadores, especialmente con la eclosión de Michael Phelps y Ryan Lochte, abrió caminos. Los nuevos tiempos pertenecen sobre todo a nadadores capaces de dar espectáculo y conseguir buenas marcas más allá de un gran torneo anual y de un estilo determinado.

En España no existía ni esa tradición ni tampoco una horma. Hasta que un técnico francés, Fred Vergnoux, empezó a trabajar con una nadadora badalonesa llamada Mireia Belmonte y vio en ella los destellos de una auténtica depredadora de las piscinas. “Ahora la natación es más de especificidad, con gente que nada una o dos pruebas. Lo que nosotros hacemos es mantener las puertas abiertas y no poner límites. En ella no hay límite, tampoco de estilos. Puede nadar mariposa, braza, crol... Es una filosofía. No queremos ir a una prueba o dos. Hay que jugar a todo”, afirmó antes de los Juegos de Londres.

Mireia, incansable y ambiciosa, responde a todos los desafíos que le traza Vergnoux, a veces motivada por las frases que escribe el entrenador en Twitter: “Si es importante para ti encontrarás un camino; si no, encontrarás una excusa”, o “No te enojes por los resultados que no consigues con el trabajo que no haces”.

Incansable y ambiciosa, la nadadora responde a cada reto que le traza el técnico Vergnoux

Mireia dio el gran salto al estrellato mundial con sus dos medallas de plata olímpicas en las seis pruebas en las que compitió en Londres, hace un curso y medio. 2013 no iba a ser un año de transición. Si la cita de los Mundiales de Barcelona era exigente, más exigente la hizo ella misma al embarcarse en otro carrusel de pruebas, con un resultado excepcional: dos medallas de plata en los 400 estilos y en los 200 mariposa y una de bronce en los 200 estilos. No se concedió un respiro. Compitió en el aluvión de pruebas de la Copa del Mundo, en las que batió los récords del mundo de los 400 y los 800 libre en piscina corta. El de 1.500 libre lo batió el 29 de noviembre en los Campeonatos de España disputados en Castellón.

Y ahora acaba de concluir su participación en el Europeo de piscina corta en Herning (Dinamarca) con la consecución de cuatro medallas de oro: 200 mariposa, 400 y 800 libre y 400 estilos. En esta última prueba, batió el récord de los campeonatos y el de España con un crono de 4m 21,23s. Mireia, con 23 años recién cumplidos, ha sido la reina de los campeonatos junto al fenomenal nadador ruso Vladimir Morozov, ganador de siete medallas de oro en las siete pruebas en que compitió: 50 y 100 libre, 100 estilos y cuatro relevos.

El próximo reto es el Europeo en piscina de 50 metros, en Berlín, del 19 al 24 de agosto. Vergnoux busca nuevos estímulos para que Mireia no caiga en la rutina. No es el caso. Esta misma semana, competirá en Glasgow contra una de las sensaciones de la natación mundial, la estadounidense Katie Ledecky, en el denominado Duel in the pool, una competición a imagen y semejanza de la Ryder Cup en el golf, que enfrenta a Estados Unidos y a una selección de estrellas europeas.

La capacidad de Mireia para resistir los entrenamientos de altura a los que se somete bajo la supervisión de Vergnoux es una de las claves del éxito. “Hay que ir con cuidado. Yo soy consciente de lo que hago, pero lo hago con gente como Mireia. No puedo hacer esto con todo el mundo. Ella es especial. Lo he hecho con otros nadadores y no lo han tolerado”, explicaba tras los Mundiales el entrenador francés, el mismo al que le gusta recalcar: “La habilidad te lleva a la cima, pero el carácter te mantiene en ella”.

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