El Baskonia despierta a tiempo

Hamilton en solo 17 minutos da un recital de versatilidad

Seibutis pasa entre varios jugadores del Caja laboral
Seibutis pasa entre varios jugadores del Caja laboralADRIAN RUIZ (EFE)

Dormido al principio, laborioso después El Laboral Kutxa consiguió firmar su plaza en el Top 16 de la Euroliga venciendo con menos comodidad de la que el marcador final (79-63) sugería y aprovechando la victoria de Panathinaikos (69-63) frente al Estrella Roja en Atenas. Las dos condiciones que debían darse se dieron y ahora el Baskonia tendrá dos partidos para optar a la mejor plaza posible entre los cuatro clasificados del grupo. Sin embargo, un final tenía que tener un comienzo preocupante porque el equipo de Scariolo es así, irregular y sorprendente, aunque su mejoría es notable en la medida que ha recuperado a jugadores decisivos de su plantilla. Uno de ellos, Lamont Hamilton firmó ayer una actuación soberbia tanto en el rebote, en las asistencias en y en los lanzamientos de triples. En su ausencia por lesión, Pleiss había asumido toda la responsabilidad, con resultados notables, ayudado por Bjelica, pero la presencia de Hamilton ha ampliado la envergadura del Baskonia y la amplitud de sus posibilidades. El estadounidense, con poco más de 17 minutos de juego puntuó en todas las tablas y acabó con 17 puntos y un 27 de valoración. Máxima productividad.

LABORAL KUTXA, 79 - LIETUVOS RITAS, 63

Laboral Kutxa: Heurtel (6), Jelinek (5), San Emeterio (12), Mainoldi (9) y Pleiss (8) —cinco inicial—; Van Oostrum (-), Hanga (-), Diop (-), Hodge (8), Kelati (3), Bjelica (11) y Hamilton (17).

Lietuvos Rytas: Tepic (7), Gecevicius (7), Seibutis (6), Palacios (6) y Lideka (-) —cinco inicial—; Babrauskas (3), Glyniadakis (5), Orelik (3), Douudell (10), Songaila (14), Jelovak (2).

Árbitro: Pukl (Eslovenia), Zamojski (Polonia) y Mantyla (Finlandia). Eliminado Lideka por cinco faltas.

Buesa Arena: 10.264 espectadores.

Porque el Lietuvos le exigió músculo al conjunto vitoriano desde el principio hasta casi el final, donde de derrumbó y ya no pudo contar con el amparo de Darius Songaila, que a sus 35 años, y con ocho de experiencia en la NBA dio un recital, también, bajo los tableros hasta que la fuerza no le acompañó. El equipo lituano tenía la estrategia definida: defender hasta con las uñas de los pies y salir zumbando, a toda máquina, hacia el aro contrario. Con una estrategia básica intimidó al Baskonia y le ofreció un partido de ida y vuelta, ajustado, con escasa diferencias en el marcador. El juego dormilón le costó dos cuartos a los de Scariolo que iba manejando todas las alternativas sin romper el partido. El 18-17 del primer cuarto lejos de despertarle arrulló en sus sueños y el segundo (12-21) le dio un manotazo en la cara. El Lietuvos bien dirigido por Gecevicius y de forma más alborotada por Seibutis fue descosiendo al Baskonia que apenas sobrevivía con algunos arranques de furia de Pleiss y San Emeterio. Pero estaba claro que el partido estaba en las manos de los hombres grandes. Bjelica, Hamilton y Mainoldi rompieron el letargo a base de triples aunque el Lietuvos resistía, firme en su fe de ponerle al partido la quinta marcha.

El tercer cuarto resultó definitivo. Mainoldi elevó la temperatura del Buesa Arena con dos triples consecutivos (ya encelado intentó otros tres seguidos y los falló), Jelinek impagable en defensa , pero oscuro en ataque también se sumó al festival exterior. Fue un cuarto emotivo porque el Baskonia recuperó el marcador perdido, San Emeterio consiguió en ese periodo el punto 1.001 en la Euroliga y Babraukas tuvo el dudoso honor de fallar el primer tiro libre de su equipo. También fue el cuarto de Songaila. Pero se antojaba que ahora la quinta velocidad era del Laboral Kutxa. Y ya no paró. Comenzó el festival Hamilton, las canastas preciosistas en la combinación de Hamilton y Bjelica, el turbo de Hodge y el Lietuvos, el colista del grupo, entendió que hasta ahí había llegado su propuesta. El marcador se rompió y Scariolo pudo conceder un par de minutos a Van Oostrum, recién llegado de una lesión, y al jovencísimo Diop. La primera parte del trabajo estaba hecha. La segunda la confirmó, un par de minutos después de acabar el partido en Vitoria, el Panathinaikos venciendo (también con sufrimiento) al Estrella Roja. A tope llegó el Baskonia al Top 16.

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