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Ferrer se queda seco

La victoria de Berdych en el segundo partido (6-4 y 6-4) elimina del torneo al español

David Ferrer devuelve una bola a Berdych durante el partido. Ampliar foto
David Ferrer devuelve una bola a Berdych durante el partido. AFP

David Ferrer ya no puede llegar a semifinales de la Copa de Maestros. Su segunda derrota del torneo, esta vez ante Tomas Berdych (4-6 y 4-6), descarriló al número tres. El alicantino llegó a Londres con 81 partidos en las piernas, más que nadie en el circuito. Debutó menos de 48 horas después de haber perdido la final de Paris-Bercy. Compitió tras ser el único top-10 en jugar las siete últimas semanas sin descanso. Esa planificación cargada de compromisos fue incompatible con la lucha contra los mejores. Sin las piernas que tanto necesita, el español no pesó en su partido contra Berdych, igual que no lo hizo en el precedente contra Rafael Nadal. Falto de muelles, el paso de los minutos fue frustrando sus opciones. Su esfuerzo no tuvo premio, porque sin energía no tiene tiros con los que rebasar las defensas de los mejores, no llega a tiempo de defenderse con pelotas que le permitan recuperar la posición y le cuesta impulsar el saque, de siempre su punto débil. Apenas disparó un 52% de primeros servicios.

Ferrer vendió muy cara su piel, plantó un muro tan alto como le permitieron sus fuerzas

Ferrer, por supuesto, vendió muy cara su piel. Es la marca de la casa. Sabiendo que Berdych no es un prodigio de consistencia, el número tres plantó un muro tan alto como le permitieron sus fuerzas, y se fue defendiendo con la furia del que se cae al mar y busca un salvavidas. En el 3-3 de la primera manga neutralizó tres bolas de break. Apretó el marcador, que se decidió en muy pocos puntos. Pagó, finalmente, la habilidad del checo para distribuir el juego por las alas, obligándole a explorar a lo ancho la pista justo en el momento en el que menos piernas tenía. El número seis estuvo notable en su labor de derribo. La grada dejó gritos de asombro frente a esos pelotazos que sonaban como cañonazos. Ferrer apenas dejó algún grito, mientras sus zapatillas rechinaban contra el cemento de pasito en pasito.

Así, Ferrer se despidió de 2013. Aunque aún le queda un partido, frente al suizo Wawrinka, a él ya no le sirve más que para sumar 200 puntos que le alejen de Juan Martín del Potro, que ambiciona su número tres del mundo. El español debe mirar ahora hacia 2014. Camino de los 32 años, le espera un inicio de curso de aúpa: defiende las semifinales de Doha, el título de Auckland, las semifinales del Abierto de Australia y el título de Buenos Aires en sus primeros cuatro torneos. Son más de 1.300 puntos. El examen que medirá su futuro.

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