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El Tour de los tres macizos

Vosgos, Alpes y Pirineos se repartirán el protagonismo en un recorrido para 2014 que Contador considera “compensado” y que solo incluye una contrarreloj

Preguntados por Eurosport Froome y Contador sobre en cuál de las 21 etapas les gustaría poner su firma, el inglés que ganó el último Tour eligió la que termina en la Planche des Belles Filles, mientras que el español, tras dudar un poco, se decidió por Hautacam.

Las respuestas parecían evidentes, pues todo el mundo sabe que la primera vez que Froome levantó los brazos fue ganando en la Planche des Belles Filles, en la periferia de los Vosgos, en 2012, y también todo el mundo sabe que Contador es hombre de Pirineos, que su llegada favorita es Plateau de Beille, y que, a falta de este, la subida que sale de Lourdes es la que más se le parece en cuanto a dureza y espectacularidad; y, además, siendo español y crecido en los años de Indurain, Hautacam tiene un significado doble, allí el navarro sentenció su cuarto Tour hace 20 años; allí, en los mismos desniveles inhumanos, dos años más tarde, Bjarne Riis le dijo que su tiempo se había acabado. Sin embargo, hay otra interpretación menos ligada a la memoria o a la leyenda: la Planche des Belles Filles, subida desde la que se puede ver, allí abajo, la capilla de Le Corbusier en Ronchamp, es la primera llegada en alto de un Tour 2014 que ha dispuesto nada menos que cinco (no había tantas desde 2002), y la de Hautacam, la última.

Recorrido del Tour de Francia de 2014 pulsa en la foto
Recorrido del Tour de Francia de 2014 REUTERS

Froome, podría entenderse, intentará ganar su segundo Tour como el primero, como los ganaba Armstrong, ejerciendo de patrón y referencia desde la primera subida, mientras que Contador sueña con la remontada para adjudicarse su tercero. Claro, que en Hautacam no se acabará el Tour, pues dos días después esperan 54 kilómetros de contrarreloj entre Bergerac y Périgueux, territorio de trufas y de Anquetil y de Indurain. “Y de Froome”, teme Contador, a quien la distancia le parece excesiva. “El Tour en sí me parece compensado, con sus cinco llegadas en alto, su estrés en el pavés y su contrarreloj, pero el hecho de que solo haya una contrarreloj es engañoso. Es solo una pero muy larga y muy llana. Yo preferiría más kilómetros, como en la última edición, pero repartidos en dos tomas, en las que las diferencias siempre se limitan”. A partir de los 30 kilómetros, en una contrarreloj larga las diferencias crecen exponencialmente según avanza la distancia.

El campeón del mundo, Rui Costa, que se ha ido al Lampre buscando ser líder de un equipo en el Tour, habló de un recorrido intenso, de un Tour en el que cada día habrá que estar preocupado. “Estará el viento en las etapas inglesas [el Tour parte el 5 de julio de Leeds, la salida más septentrional en la historia de la grande boucle, con una etapa que termina en Harrogate, en la casa de la mamá de Cavendish, que espera llorar al ver a su hijo de amarillo], estará el pavés en las del norte, que recorren los campos de batalla de la I Guerra Mundial [incluida la ciudad belga de Ypres, desgraciadamente famosa por dar su nombre a la iperita, el mortífero gas mostaza, incluido Épernay, en la tierra del Champagne, donde se homenajeará a petit-Breton, Lapize y Faber, tres ganadores del Tour muertos como soldados en las trincheras embarradas], y por si fuera poco habrá tres macizos montañosos, tres días en los Vosgos, dos en los Alpes y tres en los Pirineos. Será un Tour diferente a los que conozco”, dijo Costa, que en la última edición ganó dos etapas. Y tiene razón, es un Tour con sonidos antiguos.

La contrarreloj marca más diferencias que la montaña, a veces distancias irremediables"

Christian Prudhomme, director de la prueba

Los Vosgos, el menos empinado de los macizos, es el primero con el que se atrevió el Tour, en 1905, y para los españoles tiene también un nombre, Luis Ocaña, que sufrió en su primer Tour, en el 69, con el Fagor de Perurena, su primera caída. Fue bajando el col de Grosse Pierre, que se subirá en 2014 en la octava etapa.

Y luego estará el pavés, nueve tramos (15 kilómetros) de los que se hacen cada año en la París-Roubaix. “Yo no los temo”, dijo Froome, “porque no me considero inferior a los otros favoritos en ese terreno, Habrá igualdad”. Tampoco lo teme Contador, si no es por la posibilidad de una avería, como le pasó en 2011 a él, o una caída pueda determinar el resto del Tour desde el quinto día.

“El recorrido nos va bien, aunque creo que está pensado para estrechar un poco las posibilidades con los escaladores, con Nairo Quintana sobre todo”, dijo el director de Froome, Nicolas Portal. Y cuando al técnico se le dice que probablemente Quintana, el colombiano que enamoró al mundo en 2013 y que le hizo temblar a Froome un poco, no correrá el próximo Tour y que irá al Giro, Portal no se lo podía creer. “Será el segundo regalo que me hacen hoy”, dijo. “El primero, la contrarreloj de 54 kilómetros; el segundo, la ausencia del rival al que más temo”.

Contador: “Los Pirineos son muy duros”

Alberto Contador se mostró satisfecho con el recorrido de la edición 2014 del Tour de Francia, que espera que se "adapte mejor" que el de 2013 y del que destacó las etapas en los Pirineos, que serán "muy duras".

"El primer día complicado será en Arenberg y ver en que situación quedamos. Los Vosgos jugarán un papel importante y las etapas de Risoul y Chamrousse serán bastante determinantes, pero los Pirineos son muy duros, con etapas cortas y muchos puertos", señaló Contador, presente en París.

El corredor pinteño se refirió a la larga contrarreloj de 54 kilómetros del penúltimo día. "La primera reacción es ver un poco que cuentas de tiempo habrá que echar para llegar con opciones. Será larga", indicó.

El doble ganador del Tour no sabe si esta crono le viene bien o mal. "Depende. Hay que ser consciente de que son 54 kilómetros, en 2013 hubo dos, pero una tenía puertos, y creo que el cómputo global hay más contrarreloj en este recorrido, así que habrá que ir más rapido para que no haya diferencias", admitió, recordando la contrarreloj "impresionante" que hizo en 1994 Miguel Indurain.

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