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¿Un Federer sin retorno?

El suizo cede ante Monfils y acrecienta las dudas sobre la vigencia de su raqueta

Nadal pasa ronda y Ferrer tropieza de nuevo

Roger Federer, decepcionado.
Roger Federer, decepcionado. ap

El genio se pone la misma ropa pero no se reconoce ante el espejo. Sufrido el varapalo de caer en los octavos del Abierto de EEUU contra Tommy Robredo, al que había ganado diez veces seguidas, Roger Federer reaccionó activando todos los mecanismos que han distinguido su eléctrica carrera: voló a Suiza y pasó el tiempo con su mujer y sus dos hijas, dejando las canchas en un segundo plano; se trasladó entonces a Dubai para entrenarse con dos sparrings a 37 grados durante dos semanas; y, finalmente, confiando en que sus pies ligeros de siempre le pemitirían doblar la apuesta, se presentó en el Masters 1000 de Shanghái sin un torneo menor como preparación. Fue un error. Ayer se despidió 6-4, 6-7 y 6-3 en octavos y frente al francés Monfils, que pudo cerrar el pulso en la segunda manga (tuvo breakde ventaja). Fue otra derrota significativa para el suizo, de 32 años. Igual que Robredo le dejó de piedra, Monfils le dejó mudo: el francés solo le había ganado un partido de seis y le negó cuatro bolas de rotura de cinco.

“Fue uno de esos partidos que pueden caer de cualquier lado”, resumió Federer, de siempre poco tendente a ejercer la autocrítica. “Estuve irregular”.

La irregularidad ha marcado la temporada de Federer, el campeón de los 17 grandes, genio entre los genios. En los momentos clave, las bolas de break, que lógicamente deciden los partidos, Federer naufraga. Ante Monfils firmó un 1 de 5. En algunas de sus derrotas más sonrojantes del curso, ese fue el elemento común: 0 de 5 en Gstaad (Brands, el número 55); 2 de 7 en Madrid (Nishikori, el número 16); 2 de 9 en Dubai (Berdych, el número seis); 2 de 6 en Australia (Murray)... y, sobre todo, un desastroso 1 de 8 en segunda ronda de Wimbledon (Stakhovsky). Peor aún. Cuando cedió ante el argentino Delbonis, el número 114, en Hamburgo, solo fue capaz de procurarse dos pelotas de ruptura, convirtiendo una. Federer no está entre los diez mejores en juegos ganados al resto ni en bolas de break convertidas. No lo está tampoco en porcentaje de primer servicio, en pelotas de break salvadas ni en aces. Conclusión: ha dejado de dominar algunas de las áreas más importantes del juego.

Ahora mismo es séptimo en la carrera por llegar a Londres (desde el 4 de noviembre), pero le persigue una jauría de tenistas hambrientos

Las consecuencias de una temporada más negra que gris, en la que llegó a probar una nueva raqueta, han sido inmediatas. Como solo ha ganado un partido de los siete que le han enfrentado a los otros top-10; como solo ha celebrado un título (Halle), como no ha llegado a una final en los grandes... ha pasado de ser el número dos a ocupar el número siete y ver seriamente amenazada su clasificación para la Copa de Maestros, que reúne a final de curso a los ocho mejores. Ahora mismo es séptimo en la carrera por llegar a Londres (desde el 4 de noviembre), pero le persigue una jauría de tenistas hambrientos. Solo la baja por lesión de Murray le da respiro, igual que solo su infinito talento, la llegada de la gira indoor, y su comprobada capacidad para volver cuando ya nadie le espera impiden asegurar que ha comenzado su ocaso. Sin embargo, el debate está abierto: ¿Es este un Federer sin retorno?

El suizo, del que siempre se puede esperar lo mejor, acabó cocido en la húmeda caldera en la que ha convertido Shanghái el paso del tifón Fitow. En ese jugo espeso, que empapó su camiseta, sufrió David Ferrer, desdibujado desde que se dobló un tobillo en Wimbledon, y que perdió 6-4 y 6-3 ante Mayer. También gastando hasta cinco camisetas durante su encuentro, tanto sudaba, se impuso Rafael Nadal a Carlos Berlocq (6-1 y 7-6; el argentino tuvo ventaja de 4-1 y 5-2 en el desempate). “La sensación corporal era desagradable porque pierdes demasiado liquido, y la sensación de fatiga es más notoria”, resumió el español, que hoy (14.00, Tdp) se enfrentará al suizo Wawrinka. “Les ha pasado a Federer, a Monfils, ha sido la tónica”, avisó. En el día que Federer no encontró a Federer, Nadal compitió de más a menos para luchar otro día.

El 2013 de Roger

-En siete partidos contra los otros diez mejores solo se impuso en uno.

-Ha sumado un título, sobre la hierba de Halle.

-Cierra su primer curso sin disputar la final de un grande desde 2002, y el segundo sin levantar un trofeo de la máxima categoría desde que logró el primero en 2003.

-Peligra su clasificación para la Copa de Maestros, que ha ganado seis veces.

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