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“Les molesta bastante que una chica les gane”

María Herrera debutará este fin de semana en el Mundial, en el GP de Aragón y se une a Ana Carrasco, ambas de 16 años

Ana Carrasco y María Herrera,  en el circuito de Alcañiz. Ampliar foto
Ana Carrasco y María Herrera, en el circuito de Alcañiz.

Ana y María se fueron juntas de vacaciones en el 2008. “Fuimos con nuestros padres a la Expo de Zaragoza. Ahí tenéis una exclusiva”, dice Ana, puro desparpajo, con acento murciano, para desatar la última carcajada de María, que está a su izquierda. Pero estas dos chicas, de 16 años y estudiantes de primero de Bachillerato, se encontraron mucho antes. En las pistas. “Nos conocemos desde siempre”, responde risueña María Herrera, que debutará en el Mundial de Moto3 en este Gran Premio de Aragón solo un fin de semana después de ganar su segunda carrera en el Campeonato de España de Velocidad (CEV). En la parrilla le espera Ana Carrasco, piloto oficial del equipo Calvo, 19ª en el último Gran Premio en Misano, donde se quedó a 18 segundos de los puntos.

“Somos finas, por eso vamos rápidas”, dice Herrera (1,62m y 54kg), el pelo largo recogido en una coleta, para explicar el estilo de ambas sobre la moto. “Somos un piloto más, en la pista no hay ninguna diferencia”, se reivindica Carrasco (1,56m y 53kg), que cuenta una sola caída en carrera, en Le Mans, y dice estar aprendiendo mucho en el año de su estreno mundialista. “Si me dan la oportunidad el año que viene lo podré hacer mucho mejor”, añade. Reconoce que tiene más dificultad con la moto cuando sopla mucho viento o en los cambios rápidos de dirección. “Pero trabajando cada día se puede reducir esa diferencia”, dice.

Jorge Lorenzo charla con María Herrera, en Alcañiz; detrás de ellos, Ana Carrasco. ampliar foto
Jorge Lorenzo charla con María Herrera, en Alcañiz; detrás de ellos, Ana Carrasco.

Herrera, toledana, otra de las promesas tuteladas por el expiloto Emilio Alzamora, se ha exigido paciencia antes de dar el salto al Mundial, seguramente el año próximo. Espera ganar experiencia para el futuro en Aragón, escenario precisamente de su primera victoria en el CEV. Y al igual que su colega, no se siente en inferioridad de condiciones expresamente por ser chica: “Sé que los chicos tienen más fuerza, pero hasta ahora no me he sentido débil en el CEV. Tienes que estar fuerte para llevar una moto, pero con una Moto3 no se necesita tanta potencia muscular”. “Con los años se notará más, pero como también nos haremos mayores ya trabajaremos más para compensarlo”, le secunda la piloto del equipo que dirige Pablo Nieto. ¿Les limitará el físico a las categorías pequeñas? “Entrenaremos fuerte para llegar a lo más alto”, dice la debutante. “Yo aspiro a llegar a MotoGP donde hay pilotos pequeños como Pedrosa que no tienen tanta fuerza como otros”, añade Carrasco.

Si bien, aunque ellas –que no compiten contra otras chicas en una categoría femenina porque no hay suficientes niñas en una disciplina como la velocidad– se reivindican como un piloto más, admiten que a sus rivales no les hace ni pizca de gracia que les ganen. “Todos piensan que, por ser chicos, son superiores; y cuando les ganas se molestan”, dice Carrasco, sin pelos en la lengua. Tampoco los tiene Herrera: “Les molesta un poco... bastante. Porque en el podio se les ve en la cara”, espeta. Pero ni una, ni otra se ven en un escenario más convencional: “Yo estoy muy a gusto así, compitiendo contra los chicos, hay más competitividad, aprendes mucho”, señala María. “Es lo que más me gusta de esto. Competir contra chicas le quitaría la gracia”, cierra Ana.

“Son unas valientes”, opinó Pedrosa.

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