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Un campeón irreconocible

Orenga y Rudy señalan la mala gestión y la floja defensa en los últimos cuartos como errores a subsanar en la cita crítica frente a Serbia

Marc Gasol, durante el partido contra Italia. Ampliar foto
Marc Gasol, durante el partido contra Italia. EFE

El campeón está irreconocible, es muy vulnerable y la ha pifiado ya tres veces. Se ha corrido la voz, lo saben ya todos en el Eurobasket de Eslovenia y así se planta España en el partido de cuartos de final que le enfrenta este miércoles a Serbia (17.30, Cuatro). Por primera vez lo admitieron abiertamente el seleccionador, Juan Antonio Orenga, y el capitán, Rudy Fernández.

La tercera derrota, el lunes ante Italia, escoció, por reiterativa, más que ninguna. “Me cabreé conmigo mismo por no haber cerrado el partido”, se autoinculpa Orenga, tras una derrota en la prórroga que forzaron los italianos después de que España llegara a contar con 15 puntos de ventaja a poco más de ocho minutos para el final de partido. “Ni los cambios de defensa ni las rotaciones nos vinieron bien. Es un error mío”, afirma el seleccionador. “Mi intención fue cambiar la intensidad del equipo en los últimos cuatro minutos y no lo conseguí. Hemos hecho partidos completos como contra Croacia, que fue espléndido. Debemos quedarnos con eso. El equipo tiene la capacidad y los recursos para sacar esto adelante”.

En la pista faltan esas sonrisas y lo sabemos porque, cuando jugamos bien, es cuando disfrutamos

Rudy Fernández

Serbia, el rival que marcará en buena medida el balance de la selección española, ha ido a más durante el campeonato. Poco antes del inicio, con bajas como las de Velickovic, Savanovic o Macvan, tuvo que descartar también a su líder, Teodosic, el base que en los cuartos de final del Mundial de Turquía anotó un triple de infausto recuerdo para España.

Con Krstic como bastión dentro de la zona y máximo reboteador (5,5 de media) y anotador del equipo (16,7), el seleccionador serbio, el incombustible Dusan Ivkovic, ha confeccionado un grupo que ha ido a más. Ha perdido tres partidos, ante Macedonia, Montenegro y Ucrania, pero ha ganado a dos de los grandes favoritos, Lituania y Francia.

Además de Krstic, Serbia cuenta con pívots poderosos como el joven Gagic, de 2,10 metros, Stimac, de 2,11, fichado por el Unicaja, y ala-pívots de una gran versatilidad y con buena mano como Nemanja Bjelica, exjugador del Baskonia fichado por el Fenerbahce, y Katic. Una de las perlas del campeonato es su base de 22 años, Nedovic, fichado por Golden State y que lleva el timón junto a Markovic, exjugador del Valencia. También destacan tres jóvenes aleros, Bogdanovic, Micic y Kalinic, en un equipo en renovación, octavo en el último Europeo en Lituania, donde España le ganó por 84-59, y que no se clasificó para disputar los Juegos.

El desplome del equipo español en los últimos cuartos ha sido el denominador común en sus tres derrotas: 26-18 ante Eslovenia, 27-18 frente a Grecia y 25-14 con Italia. “Nos hemos nublado en los momentos más importantes”, constata el capitán del equipo, Rudy Fernández. “Hemos elegido malos tiros y hemos bajado los brazos en defensa. Debemos estar más tranquilos y controlar más el tempo de los partidos. Estamos mal acostumbrados a ganar por mucha diferencia y, cuando no ha sido así, nos preguntamos ¿qué está pasando?”. El alero mallorquín responde su propia pregunta: “Se debe al cansancio, a que no estamos finos”. Orenga da su versión: “Baja nuestra intensidad y concentración y los rivales lo aprovechan. Ni cambiando los jugadores ni la defensa hemos roto esta dinámica”.

El desplome del equipo español en los últimos cuartos ha sido el denominador común en sus tres derrotas

El desafío frente a Serbia es crítico para una escuadra ansiosa de desembarazarse de los síntomas de debilidad y la sensación de desamparo debido a bajas capitales en este campeonato, como las de Ibaka, Felipe Reyes, Navarro y Pau Gasol, que llegó el lunes a Liubliana para apoyar a sus compañeros. Rudy describió la situación del vestuario tras la derrota ante Italia. “Estábamos todos jodidos, pero a la vez ya teníamos ganas de jugar. Nos relajamos al saber que ya estábamos clasificados y ya se demostró en el primer cuarto. Hoy tenemos hambre. No estoy contento de cómo va este campeonato. No estamos jugando como suele hacerlo España. En la pista faltan esas sonrisas y lo sabemos porque, cuando jugamos bien, es cuando disfrutamos”. La cita frente a Serbia ya no concede una segunda oportunidad. Si pierde, España ya solo podrá luchar por el quinto puesto, si gana proseguirá en su lucha por un hito: su tercer título continental seguido.

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