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San Mamés nace lleno de goles

El Athletic se impone al Celta gracias a su eficacia en el estreno de la nueva Catedral

Aspecto del nuevo San Mamés antes del encuentro. / Juan Flor (DIARIO AS). / VÍDEO: EL PAÍS

La novedad produce curiosidad y la curiosidad, murmullo, incluso silencio. Por la puerta abierta de la tribuna que falta se escapaba el rugido de San Mamés. El escenario adquiría de salida más importancia que los protagonistas, fotografiándose el público en sus localidades recién estrenadas, acostumbrándose en muchos a casos a ver el fútbol desde más arriba en un nuevo San Mamés, vertical y ovalado. Y vertical salió el Athletic, y cañonero, con tres disparos en apenas cinco minutos, desde fuera del área. Desviados, desafinados o mordidos, pero disparos a fin de cuentas, que transmitían la urgencia del gol. Marcar el primer tanto siempre abre las puertas de la historia y a todo el mundo le gusta recorrer ese pasillo. El Celta se lo tomó con calma, anudándose en el centro del campo y buscando a Charles sin desesperación, al amparo de la adelantada defensa del Athletic, que no es precisamente un prodigio de velocidad por el centro.

Quiso el destino castigar a Erik Morán, el chico por el que ha apostado esta temporada Valverde en el centro del campo, con un perfil similar física y técnicamente al de Iturraspe, que pagó su novatada con un error infantil que dejó en franquía a Nolito ante Herrerin, pero el gaditano prefirió abrirle la puerta vacía de la portería a su compañero Charles y el brasileño escribió la primera línea de la historia del nuevo San Mamés. El Athletic de Valverde persigue la consistencia en el centro del campo sin renunciar a la verticalidad, pero si a San Mamés le falta una tribuna al Athletic le falta el último pase. Todo lo que construye, a veces con esfuerzo, a veces mediante la fuerza, a veces con arte, lo malgasta cuando tiene que poner la firma a su trabajo. Por eso llegaba y llegaba pero moría y moría cuando se trataba de promover el gol. Le pasó a Iraola, a Susaeta, a Aduriz, a Muniain (parece que resucitado de su pasado mal año). Tanto fue así que el empate tuvo que llegar por medio de una falta sacada, como todas, por Beñat, que golpeó en la espalda de un defensa y quedó muerta en el área pequeña para que San José también pisase la alfombra de la historia recién estrenada.

ATHLETIC, 3; CELTA, 2

Athletic: Herrerin; Iraola, San José, Gurpegi, Laporte; Beñat (De Marcos, m. 82), Morán; Susaeta, Ander Herrera (Mikel Rico, m. 69), Muniain (Ibai Gómez, m. 74); y Aduriz. No utilizados: Iraizoz; Etxeita, Iturraspe y Toquero.

Celta: Yoel; Mallo, Costas, Fontás, Toni; A. López (Madinda, m. 72), Oubiña, Rafinha; A. Fernández (Santi Mina, m. 72), Charles y Nolito (Orellana, m. 76). No utilizados: S. Álvarez; Cabral, Bellvis y Rey.

Goles: 0-1. M. 14. Charles. 1-1. M. 18. San José. 2-1. M. 61. Iraola. 3-1. M. 68. Beñat. 3-2. M. 79. Santi Mina.

Árbitro: Gil Manzano. Amonestó a Herrerín, San José, Rafinha, Mallo y Nolito.

Cerca de 40.000 espectadores en el primer partido en el nuevo San Mamés.

El Celta tiene traza, estilo y madera de buen equipo. Le guía el faro de Rafinha y el muelle lo pone Oubiña. Al equipo de Luis Enrique le gusta el balón y la contra es un arte que le gusta. Charles también pasará a la historia por algo más que el gol: por ser el primer futbolista que dio con el balón en la valla provisional que cierra el campo por lo que será el fondo sur. Lo malo para él es que fue al lanzar un penalti cometido por Herrerin al derribar a Nolito. El error despertó al Athletic, que pagaba las desapariciones de Beñat y el cargo de conciencia de Morán. La brega de Aduriz y el talento esforzado de Munian sostenían al Athletic ante un buen Celta, que tampoco afinó su puntería. Pero un momento señalado debía tener una jugada señalada. Y la construyó el Athletic en la segunda mitad: un encaje de bolillos entre Muniain e Iraola que el defensa concluyó en la red. La defensa del Celta se desarmó. Más aún cuando, al borde del fuera de juego, minutos después, Beñat enfiló en solitario la portería de Yoel y le batió con la zurda tras quebrar a un defensa.

Fue el primer vendaval de San Mamés, atacando el Athletic precisamente contra la portería de la tribuna inexistente. Por ahí corrió el buen aire del Athletic en dos acciones, una colectiva, otra individual de alto nivel. La primera la culminó un lateral derecho y la segunda un medio centro, ambos en el área pequeña.

La inauguración de San Mamés parecía concluir pero lo que nació de un error (el de Morán en el primer gol del Celta) debía concluir con otro error, ahora del portero Herrerín, que midió mal la salida y propicio el gol de cabeza del canterano Santi Mina. Quizás es que la ocasión reclamaba goles de todas las facturas, bien es cierto que los del Celta fueron más errores ajenos que aciertos propios, pero no es menos cierto que falló un penalti y una ocasión magnífica de Charles. Goles, emoción, errores, aciertos, esfuerzo, suspense, elementos suficientes para construir un partido más atractivo que bello en un momento sensible por más que como siempre se jugaran tres puntos, ni uno más ni uno menos. Pero esta vez, para el Athletic, eran puntos de oro. De oro viejo y de oro nuevo. El murmullo inicial acabó en rugido.

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