Análisis
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El mejor Rafa de su carrera

Su única meta es irse superando. Por primera vez veo factible que alcance los 17 grandes de Federer

Rafa Nadal celebra su victoria en el US Open.
Rafa Nadal celebra su victoria en el US Open. STAN HONDA / AFP

Es difícil que Rafa Nadal sorprenda después de todo lo conseguido en su carrera, pero hay veces en que sigue haciéndolo. Para mí ya no es solo por el número de títulos ganados este año, que también, sino porque estoy viendo al mejor Rafa de su carrera, después de superar una grave lesión que le mantuvo fuera de las pistas casi ocho meses.

Este último mes que ha vivido ha sido increíble, lejos de sus más altas expectativas. Estuve entrenando con él cinco días antes de partir a Montreal y nada parecía indicar lo que estaba por venir. Ha terminado invicto la gira americana, hecho insólito en su carrera, y como colofón ese primer set de la final ante Djokovic. Creo que nunca había visto al serbio, uno de los grandes de la historia en cemento, ser vapuleado de esa manera en una pista. Luego se recuperó y en los dos siguientes sets consiguió dominar el partido, demostrando un repertorio de golpes dignos de un grande. Hay cosas que serán difíciles de olvidar de esa final, como el intercambio de 54 golpes en un punto, o ese 0-40 con cuatro iguales en el tercer set que consiguió levantar Rafa, para mí la clave total del partido. Un claro indicador que demuestra la confianza con la que está jugando Nadal es el golpe ganador de derecha que le da la primera rotura del partido en el uno iguales. Hay dos hechos que me inclinan a pensar que Rafa vuelve a tener el factor mental a su favor, y es el último juego de su semifinal en Roland Garros, y el cuarto set de esta final. He visto a un Djokovic entregado, sin los brazos en alto, algo totalmente inhabitual en alguien tan ganador como él.

Estamos ante una de las grandes rivalidades de la historia del tenis

Estamos ante una de las grandes rivalidades de la historia del tenis, ya el enfrentamiento más veces disputado, y el hecho que lo hace tan intenso y apasionante es que los dos tienen respuesta a la mejor virtud de su rival. Ante la derecha cruzada de Nadal, Djokovic le contrarresta con su mejor golpe, el revés, y ante el tiralíneas que es el serbio, Rafa responde llegando a todo, siendo un muro.

Asegurado prácticamente el número 1 a final de año, hay que ver qué futuras metas se le presentan a Nadal. No le gusta nada ver más allá de varios meses, es un jugador cuya única meta es irse superando, pero es inevitable ver en el horizonte los 17 grandes de Federer. Siendo muy difícil llegar a eso, por primera vez veo factible el que pueda conseguirlo. Si las lesiones le respetan, le quedan como mínimo dos años a este nivel y prácticamente con los mismos rivales que está teniendo ahora, ya que no veo a ningún joven capaz de disputar las rondas finales. No descarto para nada que pueda llegar a ser el mejor de la historia.

No quería dejar de dar mi opinión sobre la elección de Tokio 2020. A pesar de vivir el mejor momento deportivo de la historia de nuestro país, seguimos con la mediocre mentalidad del villarato, en la que si ganamos somos los mejores pero si perdemos es que nos han robado, olvidando que el rival también juega. Se ha jugado y manipulado con la ilusión de un país, pero no desde fuera sino desde dentro de nuestras fronteras. Frecuentemente aconsejo a mis amigos darse un garbeo y leer prensa extranjera para tener un poco más de perspectiva, incluso meterse en webs de casas de apuestas, donde no acostumbran a regalar el dinero. Pues bien, Madrid, aunque se nos vendiera todo lo contrario, en ningún momento ha sido favorita para albergar los Juegos, siempre lejos de Tokio aunque bien es verdad que por delante de Estambul. Puestos a buscar algunas de las razones, la corrupción, la crisis, el paro y Operaciones Puerto, Galgo… no han ayudado en absoluto, mención aparte de varias escenas en Buenos Aires que habrían firmado Pajares y Esteso. Me sabe mal por la ilusión de todo un pueblo y miles de anónimos que habían luchado por esa candidatura, y porque ninguna ciudad se merece más que Madrid unos Juegos Olímpicos.

Está muy bien de cara a la galería luchar por ello, pero los responsables deberían empezar a mirar más por el deporte base y dejar de poner obstáculos como la subida del IVA del 8 al 21%, cargándose clubes de tenis, gimnasios y todo tipo de centros deportivos. Sigamos luchando por esa Madrid olímpica porque además de merecerlo, siempre he pensado que en la vida quien la sigue la consigue. Como muestra, NADAL.

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